domingo 5 de abril de 2026

Informe anual

Cepal confirma crecimiento económico de 1,7% este año para Bolivia y un leve repunte de 2,1% en 2025

De acuerdo con la Cepal, las economías de la región seguirán este año y el próximo sumidas en una trampa de baja capacidad para crecer y con una dinámica de crecimiento que depende del consumo privado, y menos de la inversión.
Uno de los puestos en el mercado de Villa Dolores de El Alto. Foto: Jorge Soruco / Visión 360
Uno de los puestos en el mercado de Villa Dolores de El Alto. Foto: Jorge Soruco / Visión 360
miércoles 18 de diciembre de 2024

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) confirmó que la economía boliviana crecerá este año sólo en 1,7% y prevé un leve repunte de 2,2% el próximo año, según su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2024.

El documento, publicado este miércoles por el organismo de naciones unidas, las economías de la región seguirán este año y el próximo sumidas en una trampa de baja capacidad para crecer, con tasas de crecimiento que se mantendrán bajas y con una dinámica de crecimiento que depende del consumo privado, y menos de la inversión. 

La tasa de expansión de 1,7% del PIB boliviano es una de las más bajas entre los países de la región, ya que solo se sitúa por encima de Ecuador donde la economía apenas crecerá en 0,8%. Colombia crecerá 1,8%, Chile 2,3%, Brasil 3,2%, Paraguay 4,2%, Perú 3,1% Uruguay 3,1%, Venezuela 6,2% y Argentina registrar una tasa negativa de (-3,25). América del Sur crecerá 2,1% y América Latina 2%.

Según el reporte la tasa de crecimiento proyectada para la región en  2024 es de 2,2% y 2,4% para 2025, con un crecimiento promedio anual en la década 2015-2024 de 1%, lo que implica un estancamiento del PIB per cápita durante ese período.

“Para enfrentar la trampa de baja capacidad para crecer se requiere, por una parte, aumentar la capacidad de las economías para movilizar recursos financieros de manera efectiva, a fin de fortalecer la resiliencia frente a las fluctuaciones económicas y, por otra, fortalecer la capacidad productiva a mediano y largo plazo, mediante la adopción de políticas de desarrollo productivo orientadas a incrementar la productividad, fomentar la inversión en capital productivo y generar empleo de calidad”, señaló el Secretario Ejecutivo de la comisión, José Manuel Salazar-Xirinachs, durante la presentación del informe, que realizó en conjunto con el Director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal, Daniel Titelman.

Perspectiva

En 2025 América del Sur crecería 2,6%; Centroamérica 2,9%; mientras que en el Caribe, sin incluir a Guyana, crecería 2,6%. 

En este contexto, persisten el bajo ritmo de creación de empleo, la elevada informalidad y las significativas brechas de género en los mercados laborales de la región. 

En concordancia con el bajo crecimiento del PIB, el empleo en la región también registra un crecimiento limitado, del 1,7% en 2024, el menor registrado en el período posterior a la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19).

En cuanto a la ocupación informal, se espera que la tasa de empleo informal promedio de la región se sitúe en un 46,7%, lo que significaría una disminución de 0,4 puntos porcentuales en comparación con la tasa registrada en 2023. 

Pese a esta leve reducción de la informalidad, en la región persisten desafíos significativos en el sentido de formalizar el empleo, lo que subraya la necesidad de implementar políticas efectivas que fomenten condiciones laborales más seguras y estables.

Inflación

Por otro lado, la Cepal sostiene que tras alcanzar un máximo en 2022, la inflación en las economías de América Latina y el Caribe ha mostrado una tendencia a la baja. 

Desde el 8,2% registrado ese año, la mediana de la inflación regional disminuyó a un 3,7% en diciembre de 2023. Se estima que en 2024 la inflación continuará reduciéndose hasta alcanzar un 3,4%.

Aunque la mediana de la inflación regional se ha acercado al valor central del rango de la meta de muchos bancos centrales (3,0%), el nivel proyectado para 2024 sigue siendo superior a los valores registrados antes de la pandemia.

Ingresos fiscales

De acuerdo con la Cepal, en el ámbito fiscal, los ingresos fiscales enfrentarían dificultades para incrementarse en el corto plazo, mientras que los gastos públicos se mantendrían estables ante una carga creciente del servicio de la deuda. 

De esta manera, surgen riesgos para la sostenibilidad fiscal, vinculados al débil crecimiento del PIB, los altos costos de financiamiento y las fluctuaciones cambiarias.
Según el Balance Preliminar 2024, entre las principales políticas para enfrentar la trampa de baja capacidad para crecer se encuentra la movilización de recursos financieros. En lo interno, se requiere el fortalecimiento de las finanzas públicas. 

Esto implica concentrar esfuerzos en aumentar la recaudación tributaria e incrementar su progresividad, junto con reducir los niveles de evasión tributaria y realizar evaluaciones de costo-beneficio de los gastos tributarios vigentes.

¿Cómo hacerlo? La CEPAL propone fortalecer la gobernanza y las capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas (capacidades TOPP) de las instituciones macroeconómicas.

Señala que la reforma de la arquitectura financiera internacional también va a desempeñar un papel central para potenciar la capacidad de movilización de recursos en la región. Ello requiere una mayor coordinación regional para incidir en reformas globales que faciliten el acceso a recursos para el desarrollo.

En el ámbito de las políticas de desarrollo productivo (PDP), la Cepal enfatiza la necesidad de implementar políticas “de nueva generación” para impulsar una transformación productiva, condición necesaria para salir de la trampa de baja capacidad para crecer. 

Así, se ha puesto de relieve la necesidad de identificar áreas con alto potencial para dinamizar el crecimiento, priorizando la sostenibilidad ambiental, el impulso a la ciencia, la tecnología y la innovación, la digitalización, el financiamiento empresarial y la atracción de inversiones. De igual forma, se ha enfatizado la necesidad de aprovechar las cadenas de valor mundiales para diversificar las economías.

La Comisión identifica 14 sectores impulsores o transformadores agrupados en tres categorías: industria, servicios y áreas clave para la sostenibilidad.

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