martes 24 de febrero de 2026

Árbitra yungueña

Alejandra Quisbert: “Una, como mujer, puede romper barreras

Desde 2021 tiene insignia FIFA. Este 2024 dirigió en el Mundial Femenino Sub-17 y debutó en la División Profesional. También estuvo en torneos de la Conmebol para damas.
Alejandra Quisbert en el partido FC Universitario Wilstermann del 18 de diciembre de 2024. Foto: APG
Alejandra Quisbert en el partido FC Universitario Wilstermann del 18 de diciembre de 2024. Foto: APG

Sports 360 / La Paz

Alejandra Quisbert Iriondo siempre gustó del fútbol. En su natal Chicaloma, en los Yungas de La Paz, jugaba de niña con sus amigas y amigos. Formó parte de selecciones de su pueblo.

En su juventud el fútbol femenino todavía no tenía mucha difusión ni espacio, comparado con el de varones. Entonces, decidió seguir con su pasión dedicándose al arbitraje, en el que se ganó un lugar con base en su trabajo.

Coronó un buen año 2024 para ella, dirigiendo el 18 de diciembre por vez primera un partido de varones de la División Profesional. Su debut en cancha fue en Cochabamba en la lance entre FC Universitario y Wilstermann, cotejo de la jornada 29 del Torneo Clausura. Su trabajo recibió buena calificación.

Su designación llegó después de 18 años de la anterior. En junio de 2006 Cándida Colque dirigió un cotejo de la entonces Liga en La Paz.

Quisbert tiene insignia FIFA desde 2021 y representó al país en torneos internacionales.

Señala también que su nominación para la competencia local ayudará a romper barreras en el fútbol masculino y abrirá puertas para más árbitras.

¿Consideras que tuviste un buen año como árbitra?

En el plano internacional fue mi mejor año; estuve invitada en todos los torneos auspiciados por Conmebol y FIFA.

En el Mundial Femenino Sub-17, que se realizó en República Dominicana, dirigí el partido por el tercer puesto entre dos equipos muy futboleros con gran experiencia, como son Estados Unidos e Inglaterra.

También fui a los Sudamericanos Sub-17, de Paraguay, al Sub-20 en Ecuador.

En el país estuve en la División Profesional, algo para lo que siempre estaba trabajando.

¿Cuándo comienza tu afinidad con el arbitraje?

Jugaba fútbol en Chicaloma y estuve en selecciones, poco a poco me fue gustando. En ese tiempo el fútbol femenino no era muy conocido, se jugaba poco.

Entonces dije: “Me encanta el fútbol y para no apartarme del deporte me voy a vincular con esta actividad”. El árbitro Wilson Estrada, quien llegaba para dirigir en el Interyungueño, fue uno de los que me invitó y apoyó para hacer el curso. 

Poco a poco fui adquiriendo conocimientos; me gustó y ahora es una de mis pasiones.

Fue en 2009 cuando me invitan a ser parte del Colegio de Árbitros y en 2011 hice el curso.

¿En qué categoría has empezado a dirigir?

Comienzas la postulación en cuarta categoría y de allí se asciende hasta llegar a primera. Empecé con niños Sub-7, fui avanzando hasta llegar a primera, donde me categorizaron como árbitra. Le puse mucho interés y ahora estoy enfocada solo en eso.

Dirigió en la Libertadores Femenina de 2024. Foto: Alejandra Quisbert.

¿Desde cuándo luces la insignia de árbitra FIFA?

Desde 2021, son cuatro temporadas. Cuando recibí la insignia fue una sorpresa para mí. Sé que cada sacrificio tiene su recompensa, entonces siempre escuché las recomendaciones de los profesores de trabajar y prepararse constantemente.

En 2021 no hubo torneos, por la pandemia. En 2022 me invitaron para el Sudamericano Sub-17 de Uruguay; allí se dio mi mayor orgullo, porque fui designada para dirigir la final entre Colombia y Brasil en el estreno de mi insignia FIFA.

¿Cómo es Alejandra Quisbert en la cancha?

Fuera del campo soy muy alegre. Siempre estoy riendo, pero dentro del campo de juego ya demuestro mucha autoridad, tengo mucho carácter.

Hay momentos en los que hablo con los jugadores para calmarles. Pero si tengo que mostrar la tarjeta roja o amarilla, en aplicación del reglamento, lo debo hacer.

Soy abierta a los consejos y críticas, me considero sociable.  

¿Tienes alguna referente en el arbitraje?

Mi referente a nivel nacional es Shirley Cornejo, quien me ayuda y guía en todas las situaciones. La tengo cerca y he sabido aprovechar su experiencia.

En el plano internacional está la brasileña Edina Alves, quien dirigió partidos de varones de Copa Libertadores de América.

Como ella, soy baja de estatura, pero tiene carácter e impone autoridad en el campo. Copio mucho su modelo de trabajo.

¿Qué desafíos te has planteado para el futuro?

Tengo claras mis metas. En el país quiero seguir dirigiendo en la División Profesional.

Pienso que estamos abriendo paso a cada una de las señoritas árbitras que nos siguen en eso de romper barreras.

A nivel internacional espero ser convocada para un Mundial de categoría absoluta. Es un sueño grande, pero con trabajo y sacrificio puedes alcanzar. Este año me di cuenta que soñar no cuesta y alcanzar objetivos es posible si lo deseas de corazón.

Un equipo arbitral con Quisbert junto al exárbitro italiano Pierluigi Collina.

¿Cómo es dirigir un partido de varones?

No es fácil. La intensidad es muy alta, son muy fuertes. Los profesores tratan de prepararnos antes para cuando nos toque encarar estos partidos.

Esta designación tuvo un proceso. He comenzado hace un tiempo en el VAR como árbitra y asistente, luego fui cuarta árbitra. Nos han venido dando partidos y han hecho seguimiento a las actuaciones. Vieron que podemos y nos dieron la confianza.

Son muchas exigencias que nos ponen, una es cumplir la prueba física de varones para estar a la altura de su torneo. Obviamente que la has cumplido.

¿Cómo es la rutina de entrenamientos de las árbitras?

En mi caso la labor es diaria y comienza con levantarse temprano e ir a entrenarme. Realizo labor de campo y  gimnasio, pero también hay que darle tiempo a la lectura de los aspectos teóricos y ver muchos videos.

Ser constante es complicado, pero con determinación y mucha disciplina se puede lograr.

¿Qué te han dicho en tu entorno por la designación?

Están muy felices, orgullosos por lo que hice en todo el año y porque pude dirigir un partido de la División Profesional.

Mi mamita (Damiana Iriondo), mis hermanas, mis sobrinos, mi pareja, mis profesores y también mis amigos han seguido cada uno de mis pasos.

He recibido mucho respaldo de gente que estuvo conmigo en los momentos buenos y malos que he vivido en el arbitraje.

Estoy agradecida con ellos porque han sido mi motivación en esta carrera. No es fácil ser árbitra, porque se ve que es más para varones, pero si una se pone las pilas y voluntad, lo puede sacar adelante. Una, como mujer, puede romper barreras.

También debe ser otro reto para las árbitras ser designadas con más frecuencia...

Ojalá que en la División Profesional se pueda dar más oportunidades a las mujeres, eso dependerá de la Comisión de Árbitros y de las asociaciones para equilibrar las oportunidades. Estoy segura de que estamos abriendo de nuevo la oportunidad para que tomen en cuenta a las señoritas árbitras.

También depende mucho de nosotras, de la motivación, disciplina y determinación de cada una, ante la exigencia

La Comisión de Árbitros también nos está apoyando con el proceso, porque tampoco nos va a quemar fácilmente.

¿Tienes otra profesión al margen del arbitraje?

Cuando inicié mi carrera de árbitra lo tomaba como un hobby. Estudié economía, obtuve mi título en la Universidad Mayor de San Andrés.

No estoy ejerciendo como economista, estoy enfocada al 100% en el arbitraje, que exige dedicación a tiempo completo.

Su mamá tenía miedo de que le pasara algo al ir a entrenarse

Alejandra Quisbert Iriondo nació en Chicaloma el 8 de junio de 1992. Sus padres son Juan Quisbert (+) y Damiana Iriondo. Su familia es numerosa, son 12 hermanos, 11 mujeres y un varón, ella es la penúltima. Su padre falleció hace 24 años y su madre trabajó mucho para sostener a sus hijos.

“Ella nos sacó adelante a todos”, dice Quisbert.

Con parte de sus hermanas y su mamá Damiana Quisbert. FotoÑ Familia Quisbert

La preparación de los árbitros incluye exigencias en la parte física; una de ellas incluye trotes, caminatas y carreras. A veces no se cuenta con escenarios para desarrollar su actividad; por tanto, deben hacerlo en espacios públicos.

Cuenta que en su formación aprovechó las madrugadas para salir a correr y fue su madre quien la acompañaba en esas rutinas.

“Íbamos a entrenar temprano, a las seis de la mañana, entonces yo tenía que salir mucho más antes de mi casa. Eran madrugadas oscuras, entonces mi mamá se preocupaba, le daba pena y miedo por si me pasara algo. Me acompañaba hasta cierto lugar y luego seguía sola. Para ella también fue difícil mi decisión de ser árbitra”.

En Chicaloma es muy querida y las veces que va de visita, sus amigos le piden que dirija un partido en la cancha del pueblo. Cuando puede atiende las solicitudes, porque al lucir insignia FIFA hay limitaciones a su actividad que las debe cumplir.

Para muchos, allí, es un ejemplo a seguir.  Ella los apoya con mensajes de motivación, de elegir el deporte como herramienta para ser mejores personas.