martes 24 de febrero de 2026

Evento

Somos menos de lo esperado, dónde se separaron las proyecciones del Censo

La diferencia entre el número de habitantes contenidos y los esperados generó paros, marchas y asambleas. Analistas y expertos apuntaron a la baja natalidad, la migración y la pandemia.
Personal del INE prepara el material para el Censo 2024.   Foto: APG
Personal del INE prepara el material para el Censo 2024. Foto: APG
martes 31 de diciembre de 2024

El Censo de Población y Vivienda es uno de los eventos más importantes de 2024. Aunque hubo gran polémica en torno a las preguntas, los encuestadores y la ejecución misma de la encuesta, fueron los resultados los que generaron  conflictos. Asambleas regionales, protestas, marchas y  paros hicieron que el Instituto Nacional de Estadística (INE)  instalara una mesa técnica con representantes de todo el país.

Y es que los resultados del Censo establecieron que Bolivia cuenta con  11.312.620 habitantes, una cifra muy por debajo de los más de 12 millones de personas que estimó el INE en sus proyecciones poblacionales para 2024. La explicación: la población boliviana había dejado de crecer, por diferentes factores de tendencia mundial.

Expertos, técnicos y analistas apuntaron a diferentes causas, como la migración interna y externa,  una corrección del presunto sobredimensionamiento observado en el Censo de Población de 2012 y una baja natalidad, por la que los bolivianos ya no tenían hijos numerosos como lo hacían en los 60 o 70.

El representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) en Bolivia, ente que acompañó el proceso para garantizar su calidad, Pablo Salazar Canelos, señala  que todas las proyecciones empiezan a distanciarse de la realidad al momento mismo en que se publican.  Y es que una proyección es solo eso y no es una realidad.

“Ninguna proyección en América Latina fue lo suficientemente atinada como para poder dar el dato exacto. A veces no nos percatamos de que en la proyección hay un nivel de incertidumbre sobre los niveles de fecundidad, de mortalidad, de migración… eso siempre ocurre”, señaló.

El covid cambió la tendencia

En el caso boliviano, la diferencia entre la proyección y los datos arrojados por el Censo 2024 es de casi un millón de personas. Esto hizo que desde diferentes sectores rechazaran los resultados y cuestionaran, ¿dónde  están todas esas personas faltantes? 
 Salazar indica que  si revisamos cómo se comportaron estas variables, es posible que veamos que la cifra está dentro del margen de lo esperado.

“Dentro de ese millón, si vemos el nivel de fecundidad, más o menos 350 mil (faltantes) se explican por nacimientos acumulados que no se dieron entre 2016 y 2023, años en los que la natalidad bajó notoriamente. Al no darse esos nacimientos, hay menos entradas en el sistema (aunque ya se había proyectado) y eso explica más o menos el 35% de toda la diferencia”.

Si esta es una tendencia mundial, que debe ser tomada al momento de realizar la proyección, ¿qué fue lo que pasó?, ¿dónde se separaron las proyecciones del dato recogido en el Censo 2024?

Las proyecciones de población lo que hacen es hipotetizar escenarios futuros con base en  los datos demográficos. Para esto se hacen las rondas censales.  En estas, los países toman todos los datos desde los años 50 hasta el presente (registros de nacimientos, defunción, encuestas y censos anteriores) y con  ellos pueden identificar una población base en un determinado año, ya sea del pasado o del futuro. La  proyección toma todo estos datos, pero además parte del último Censo.

“¿Que pasó en la ronda censal del 2020?... Hubo un fenómeno particular”, explicó el asesor técnico del Unfpa, Daniel Allende. Añade, “al revisar sus proyecciones de población, a partir de un nuevo censo, varios países vieron que habían  sobreestimado la fecundidad y subestimado la mortalidad”.

El 2020 se convirtió en un punto de quiebre debido a la pandemia del Covid-19. La crisis sanitaria mundial generó un cambio en las tendencias demográficas, tanto de nacimientos  como de muertes, además de los movimientos migratorios. Estos cambios  generaron  una diferencia entre la población  proyectada y la contada en algunos  censos de la región.

Allende dijo que desde la ronda 2010 en adelante, incluyendo la de 2020, todos los países previeron que los nacimientos iban a ser más de los que en realidad fueron. Si bien se pensaba que la fecundidad caía a cierta velocidad, a partir de la pandemia cayó mucho más rápido.

Esto causó que se sobreestime la cantidad de hijos que iba a tener una mujer en promedio después de 2020. Por el mismo motivo  se proyectaron más nacimientos.

También las muertes

De la misma forma, se subestimó la mortalidad, porque ningún país, cuando empezaron sus proyecciones, pudo prevenir la pandemia del Covid-19 ni sus efectos. No se esperaba que por la pandemia hubiera un exceso de muertes y que estas no hayan sido contabilizadas a cabalidad  De hecho, esto impulsó a que en la boleta censal no solo se preguntara por los decesos, sino por las muertes relacionadas al virus.

“No solo se trata de las muertes por covid, sino durante y después.  Recordemos que la pandemia cerró y colapsó los servicios de salud, lo que  impidió que podamos utilizarlos. La gente se moría porque tenía cáncer, hipertensión o cualquier otra cosa que no podía ser atendida. Incluso la muerte materna se incrementó en toda América Latina y el Caribe. Todas las causas de muerte más o menos se incrementaron; las únicas que bajaron fueron los accidentes de tránsito y las violentas, porque no había gente en la calle. Eso produjo más o menos cerca de unas 170 mil defunciones adicionales. Con eso suma más de medio, ya más de medio millón”, dijo Salazar.

La pandemia también generó cambios en la decisión de tener hijos o de migrar. Pero al momento de hacer las proyecciones estos cambios no fueron tomados en cuenta, porque nadie podía predecir que llegaría una pandemia y que aceleraría varios procesos. Las grandes diferencias sucedieron en Brasil, Colombia, Guatemala y muy probablemente sucedan en Chile.

Cómo afectó en lo político

En un cálculo político, antes del Censo, diferentes regiones calculaban su participación en la Asamblea Legislativa, tras las elecciones de 2025, con base en las proyecciones.  Santa Cruz estimaba ganar tres escaños. Sin embargo, de acuerdo con los datos de población del Censo 2024 y con el método establecido en la  Ley 026 de Régimen Electoral, usado para las tres últimas elecciones generales, apenas podría ganar uno.

Una de las familias bolivianas, mientras es censada.  Foto: APG

 

Bolivia tiene un número fijo de escaños para senadores y diputados, 36 y 130, respectivamente. Aunque la población creciera o disminuyera, estas cantidades no cambian, sino que se redistribuyen.  El artículo 146 de la Constitución Política del Estado señala que esta es una labor del Tribunal Supremo Electoral (TSE), de acuerdo con los resultados del Censo.

El caso de senadores es más sencillo. Estos se distribuyen de forma proporcional y bajo el principio de igualdad territorial; así, a cada departamento se le da cuatro senadurías.

Pero, para las diputaciones la figura cambia. Si bien los datos poblacionales no  modifican su número, sí afectan la distribución entre departamentos.

Según los datos presentados por el  INE, por el aumento de su población, Santa Cruz ganaría una diputación, por lo que pasaría de tener 28 diputados a 29. En contraparte, Chuquisaca, por la disminución de sus habitantes, perdería uno. Dicho en otras palabras, el escaño migró de una región a otra.

Hasta la distribución de 2013, La Paz  era el departamento que mantenía la mayor cantidad de diputaciones: 29 con la Ley 026 de Régimen Electoral de 2010 y 29 en la distribución de 2013. Cifra que se mantiene en la conformación de la actual Asamblea Legislativa Plurinacional.

Aunque La Paz aumentó su población de 2.719.344 habitantes en 2012  a 3.022.566 en 2024, su crecimiento solo le alcanza para mantener sus 29 diputaciones. Su incremento no fue tan grande como el de Santa Cruz, que pasó de 2.657.762 habitantes en 2012 a 3.115.386 en 2024.

Con esta cifra, Santa Cruz pasaría a tener 29 escaños, uno más que en 2013, cuando se le asignó 28. Ya entonces aumentó su representación,  puesto que en 2010 se le asignaron 25. Con esta adición, la brigada parlamentaria de La Paz perdería el primer puesto en el número de representantes y quedaría empatada con la de Santa Cruz. Por primera vez, La Paz perdería su mayoría.