martes 24 de febrero de 2026

Asonada

El día en que Arce fue “golpeado” por su excompañero de equipo

La plaza Murillo fue tomada por efectivos militares, liderados por Juan José Zúñiga, hoy aprehendido.
Una tanqueta rompió las puertas de Palacio Quemado, a las 15.48. Foto: APG
Una tanqueta rompió las puertas de Palacio Quemado, a las 15.48. Foto: APG

La tarde del 26 de junio, efectivos de las Fuerzas Armadas (FFAA), dotados de armamento, trajes de campaña, municiones y al menos una veintena de tanquetas, tomaron la Plaza Murillo de La Paz, el epicentro del poder político de Bolivia.  Liderados por el entonces comandante del Ejército, Juan José Zúñiga, los uniformados impidieron el paso de personas civiles y efectivos policiales, minutos antes de las 15.00 de aquella soleada tarde. 

La escena sorprendió a propios y extraños, quienes pensaron en primera instancia que se trataba de un acto público; los menos optimistas temían que se trataba de un nuevo golpe de Estado en el país. La posibilidad que se tratara de un acto oficial se disipó cuando el presidente Luis Arce denunció “movilizaciones irregulares de algunas unidades del Ejército boliviano”.

En alrededores hubo convulsión, protestas e incluso una tanqueta de las FFAA chocó y rompió la puerta de Palacio Quemado. Instantes después, Arce apareció en este ingreso y enfrentó a Zúñiga, quien en otra instancia fuera su compañero de partidos en el baloncesto, su deporte favorito.

Por la revuelta militar, Zúñiga fue aprehendido. Foto: APG

Arce procedió a un cambio en el Alto Mando Militar de forma intempestiva. José Wilson Sánchez reemplazó a Zúñiga como comandante del Ejército y ordenó de forma inmediata el repliegue a las  unidades de todos los uniformados. Zúñiga retornó al Estado Mayor, en la misma tanqueta en la que llegó a Plaza Murillo, con anuncios  de tomar el poder y liberar a los presos políticos.

Horas después, fue aprehendido por efectivos de la UTOP y lugo presentado ante los medios de comunicación. El militar dijo que se trató de un “autogolpe”, en coincidencia con actores políticos de la oposición y el evismo. 

Junto a él, una veintena de personas, entre militares y civiles, fueron acusados de intento de golpe. A la fecha, la Fiscalía investiga a más de 70 personas, y por lo menos 27 de estas fueron imputadas.  La suerte fue sellada para el excomandante del Ejército, quien ahora se encuentra privado de libertad en el penal de El Abra, en Cochabamba.