miércoles 1 de abril de 2026

Tecnología

La IA avanza, pero con rezago en los sectores público y privado

Expertos revelan que, salvo casos particulares, en la esfera empresarial se aplica poco la IA y en el Estado no se ve a la tecnología como aliada. Bolivia ocupa últimos puestos en desarrollo de la IA.
Imagen referencial, desarrollada con artbreeder.
Imagen referencial, desarrollada con artbreeder.

Bolivia da pasos firmes en el uso de inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo, académico, pero hay rezago en el sector privado y público. Bolivia es uno de los países que aparece en los últimos lugares en el desarrollo e implementación de esta tecnología.

Existen algunos ejemplos de iniciativas privadas como la del ingenio sucroalcoholero Aguaí o, en el sector público, el sistema de vacunación con la capacitación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), en respuesta a una consulta realizada por Visión 360, reconoció que el ingreso de la inteligencia artificial en la gestión empresarial es aún incipiente, pero crece con mucha rapidez, especialmente en áreas como marketing y ventas, fintech, educación e investigaciones.

Capacitación en inteligencia artificial al personal del PAI en 2024. Foto: OPS-OMS

Es decir, ámbitos en los que puede generar valor inmediato, e impulsado por las generaciones de jóvenes empresarios y emprendedores. “Aunque ya existen experiencias de aplicación práctica, aún no se ha asumido de manera integral en los diversos rubros”, precisó.

Sostiene que la IA es un fenómeno que está transformando rápidamente todos los campos del sector empresarial, aunque todavía enfrenta barreras como la falta de infraestructura tecnológica, la poca especialización y las diferencias entre sectores, regiones y empresas.

La CEPB considera que la incidencia de esta tecnología es imparable, y será profunda y significativa; por ello es necesario invertir en infraestructura, capacitación y la colaboración entre el sector público y privado para superar las barreras tecnológicas y los procesos de adopción de esta tecnología en los sectores.

En ese sentido, anunció que desde la Confederación se aportará, impulsando ante las instancias públicas, la implementación de los ajustes que sean necesarios en la regulación para que se incluya en las currículas educativas el uso y la formación en estas tecnologías.

Esto, para promover el fortalecimiento del sector y lograr un acceso más rápido, eficiente y barato de internet a todas las empresas, e impulsando la capacitación a través de entidades ya establecidas, como Infocal, y de proyectos de formación con el apoyo de organismos internacionales.

El consultor en tecnología  Marcelo Durán sostuvo que los ámbitos educativo y académico han tenido una reacción inmediata y es en los que más se impulsa el desarrollo de la inteligencia artificial, hay cursos en pregrado, posgrado y formación continua.  Eso ha permitido la formación de profesionales altamente competitivos en la materia.

Señaló que en general en el ámbito empresarial hay poca aplicación de esta tecnología, en parte porque Bolivia ha desarrollado un perfil productivo más vinculado a los recursos naturales, soya, manufactura, cuero, cemento, chocolates y no es un país industrializado y tecnológico.

Sucede, dijo, que las compañías se dejan llevar por la moda y tendencias, en su momento por el marketing digital, las redes sociales, el TikTok y, ahora, la inteligencia artificial, pero existe la percepción de que esta herramienta puede mejorar la presentación de planillas, mejorar imagen, pero no como algo potencial. La IA sí tiene mayor penetración en empresas de servicios o tecnológicas como Jalasoft o tendría impacto en compañías de retail, como en los supermercados.

En cambio, en la esfera pública, Gobierno central, departamentales y alcaldías, falta mayor desarrollo; hay charlas, capacitaciones, pero el Estado aún no ve a la tecnología como una aliada, apuntó.

Imagen desarrollada con artbreeder.

Por ejemplo, en Chile el sistema de derechos reales, denominado conservador de bienes raíces, está totalmente digitalizado y no hay papel alguno en manos de los propietarios de bienes inmuebles, lo cual garantiza la transparencia y el seguimiento ágil de trámites. En Bolivia, en cambio, el sistema es pesado, pero si se aplicara la inteligencia artificial, se podrían armar perfiles de propietarios y ganar eficiencia.

Para Durán no se desarrollan estas herramientas tecnológicas porque la mirada política apunta a mantener funcionarios públicos en cualquier rol y, frente a eso, la inteligencia artificial es contraproducente, porque optimiza y vuelve eficientes los procesos frente a un Estado que hace lo contrario.

“La inteligencia artificial optimiza procesos, ayuda a ser eficientes; por ejemplo, en una entrevista periodística con el ChatGPT se podría pedir que saque cinco frases importantes de la entrevista, mientras el periodista realiza otra nota. En muchas empresas no hay ese enfoque; hay miedo de que, si se le enseña al contador la tecnología para armar las planillas, mañana se lo va a despedir, por eso es que no se aplica”, subrayó.

Explicó que la tecnología sirve a las personas para mejorar la calidad de vida, y que los ciudadanos, por ejemplo, no tengan que hacer filas por algún trámite o servicio o que se pueda trabajar desde casa. Pero las empresas, el Estado no colocan al ciudadano, al cliente en el centro de sus acciones; por eso se ve a esta herramienta como algo interesante y novedoso, pero no como algo potencial y de utilidad.

“Somos un país de emprendedores y no de innovadores. Se compra mercadería, se desarrollan negocios, puestos de comida, pero el innovador lo que piensa es cómo puedo realizar mejor esta tarea. Tiene que ver mucho con la cultura organizacional, por eso no se desarrolla más la inteligencia artificial. La decisión pasa por los mandos medios de las empresas, aplicar y evaluar los beneficios de la tecnología”, apuntó Durán.

Indicó que la IA debe servir para mejorar la calidad de vida del ciudadano, de los clientes y la productividad de las empresas. “Pero no solo es que la empresa haga más, sino que mejore, que no solo se gane en productividad, sino en calidad y mejor control del producto final”, resaltó.

Por ejemplo, destacó los quioscos que ha implementado el Segip para sacar carnet de identidad las 24 horas y siete días a la semana; pero sostiene que sería ideal que esto se replicara para la obtención de certificado de nacimiento y otros trámites, que ayudarían a evitar filas como las que se observaron de las personas que no pudieron votar en las elecciones judiciales. También se podrían evitar las filas en la Caja Nacional de Salud o en Impuestos Nacionales.

Mario Durán, experto en temas de derecho y tecnología, recordó que el reporte del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (Ilia 2024) posiciona a Bolivia en el puesto 16 entre 19 países de la región en cuanto al nivel de preparación para aplicar la inteligencia artificial.

Se construye con base en indicadores sobre los factores habilitantes (infraestructura, datos y talento humano); investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza (visión e institucionalidad, participación internacional y regulación).

Aclaró que si se revisan publicaciones, no se encuentran referencias a la implementación de inteligencia artificial en el ámbito público y privado de Bolivia. No se registran mejoras o avances en los indicadores que componen el Ilia, pues no existen reportes de inversiones en los factores habilitantes. “Tampoco son públicas las iniciativas relacionadas con investigación,   desarrollo y adopción de la IA, ni avances en cuanto a la regulación y creación de un marco institucional de la IA. Eso sí, existen anuncios particulares, de experiencias de utilización de IA, como el Ingenio Aguaí, que pretende utilizar la IA para la optimización de procesos sucroenergéticos; sin embargo, esta es una experiencia particular, y no general”, observó.

El experto manifestó que, en el ámbito empresarial, la IA puede ser utilizada en diversos ámbitos, mejorar la competitividad y eficiencia mediante el análisis de grandes cantidades de datos (big data) para la toma de decisiones. También se puede aplicar en la atención al cliente mediante chat-bots y asistentes virtuales, para ofertas, marketing y publicidad, incluso en la predicción de enfermedades en el área de salud.

Pero no se tienen referencias de nuevas inversiones empresariales bolivianas en el área de la inteligencia artificial.

Recordó que el empresario Kai Fu Lee indica que, en el presente y futuro, habrá dos tipos de trabajadores: aquellos que serán reemplazados por la IA  y los otros, que utilizan la IA para la mejora de la productividad.

Según esta perspectiva, Durán cree que, como sociedad, Bolivia debe encaminar la adopción transversal de la inteligencia artificial en el plano educativo, no solo como simples usuarios y consumidores de IA, sino como programadores y desarrolladores de soluciones empresariales basadas en IA. “También se debe promover la instalación de un hub de infraestructura de inteligencia artificial y el desarrollo de normativa equilibrada que promueva el desarrollo de inteligencia artificial. En síntesis, el desarrollo de la inteligencia artificial en Bolivia debe convertirse en política de Estado”, recalcó.

Estudio de la CAF dice que no hay estrategia en Bolivia

El estudio “Experiencia, Datos e Inteligencia Artificial en el sector público” de la CAF Banco de Desarrollo de América Latina, presentado en 2021, sostiene que la modernización digital del Estado mediante el uso de los datos y la inteligencia artificial (IA) promueve gobiernos más ágiles, abiertos e innovadores, con significativos aumentos en la eficiencia de las administraciones y en la calidad de los servicios.

Adicionalmente, estas tecnologías permiten mejorar la confianza de los ciudadanos en los gobiernos, porque ayudan a transparentar la acción del Estado y a fortalecer los controles internos y la rendición de cuentas ante la sociedad.

Se destacan tres posibles efectos benéficos del uso de la IA en el Gobierno: 1) La posibilidad de mejorar la productividad del trabajo en las organizaciones públicas, pues esta tecnología permite procesar en muy poco tiempo grandes cantidades de datos. 2) La optimización del trabajo, dado que, al realizar tareas repetitivas, libera tiempo de los trabajadores y contribuye a acelerar los procesos, mejorar su calidad y reducir sus costos. 3) La expansión del valor o la posibilidad de hacer las cosas de una forma diferente, puesto que la IA permite que las organizaciones reorganicen su trabajo aprovechando las características de las personas y las máquinas.

De acuerdo con el estudio, la IA puede tener un impacto positivo para los servidores públicos al liberar tiempo por la automatización de labores, lo que les permite asumir tareas de mayor valor agregado, con la posibilidad de ser más productivos a través de la complementariedad con las nuevas tecnologías. Pero eso implica que las organizaciones revisen sus métodos de trabajo y que la fuerza laboral esté capacitada para hacer uso de las nuevas herramientas.

En el mundo, al menos 60 países han adoptado estrategias nacionales de IA para establecer visiones y enfoques estratégicos y muchos otros las desarrollan activamente. Dentro de América Latina, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay se han dotado de una estrategia nacional en la materia o están en proceso de hacerlo. En ella se incluyen objetivos, prioridades y en algunos casos una hoja de ruta para lograrlos.

La mayoría de los países de la región que no tienen una estrategia de IA  cuentan con una estrategia nacional de gobierno digital más amplia o una agenda o programa digital relacionado, que puede servir como base (en temas de interoperabilidad, infraestructura, herramientas y procesos de análisis, integración de servicios), aunque generalmente la IA no es su enfoque principal.

El estudio da cuenta que Bolivia no adoptó principios para la IA y tampoco tiene una estrategia nacional de IA. Esto, a diferencia de países como Brasil o Chile y Uruguay, que son los que presentan mayores avances en este campo.

 

Aguaí fue la primera en impulsar el uso de la inteligencia artificial

En abril de 2022, el Ingenio Sucroalcoholero Aguaí SA se convirtió en la primera industria del país en usar la inteligencia artificial 4.0, por la cual todo su sistema es manejado digitalmente con el objetivo de optimizar, en tiempo real, el proceso sucroenergéticos de la planta, ubicada en Santa Cruz.

Instalaciones del ingenio sucroalcoholero de Aguaí. Foto: Aguaí

El representante del directorio y accionista del ingenio Aguaí, Cristóbal Roda Vaca, en esa oportunidad firmó un contrato con la empresa Soteica Ideas & Technology Ltda, de Brasil, que está asociada con Pro Usinas Sinatub y Solution Engenharia, para la implementación del sistema S-PAA, que permite la simulación y optimización, en tiempo real, de los procesos sucroenergéticos.

La implementación de la tecnología tenía una duración de seis meses, en los que se procesaron digitalmente todos los procesos de planta.

Luego se pasó a una siguiente fase de sostenimiento y capacitación, por un periodo de tres años.

La industria fue denominada 4.0 o Cuarta Revolución Industrial, expresión que apunta a una cuarta etapa de la evolución técnico-económica, que tiene como elemento central la inteligencia artificial. Está relacionada con la acumulación de grandes cantidades de datos, uso de algoritmos para procesarlos y la interconexión masiva de sistemas y dispositivos digitales.

El sistema usa herramientas como la robótica, tecnologías cognitivas, análisis de datos (big data) y uso de la información, para integrar los mundos físicos y digitales, y permitirá que todos los procesos se optimicen. Al mismo tiempo, promoverá una capacitación, en todos los niveles de su personal, ingenieros y operativos, en el uso y aplicación de las más modernas tecnologías de procesos, señala la compañía.

La aplicación optimiza toda la cadena de producción, el rendimiento en tiempo real y la automatización del proceso, aumenta la eficiencia industrial y permite la generación de bioelectricidad.