domingo 5 de abril de 2026

La Tribuna

El remedio resultó peor que la enfermedad

El proceso electoral que se inició el día 3 ha derivado en la aparición de nuevos inconvenientes, nuevos cruces entre los atigrados, algunos subidos de tono, nuevas discrepancias, nuevas observaciones, que no permiten que el Tigre encuentre paz.

La intervención, la mediación o como quiera llamarse de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) al club The Strongest no ha sido la solución que se esperaba para mínimamente aplacar la crisis por la que atraviesa la institución.

Atrás quedaron las disputas por la presidencia entre Ronald Crespo y Héctor Montes, después de que firmaron un acuerdo avalado por la dirigencia federativa para ponerle fin a sus ambiciones personales, pero a partir de ese día —9 de abril— otros son los problemas que afectan al club.

El proceso electoral que se inició el día 3 ha derivado en la aparición de nuevos inconvenientes, nuevos cruces entre los atigrados, algunos subidos de tono, nuevas discrepancias, nuevas observaciones, que no permiten que el Tigre encuentre paz.

Lo mismo ha sucedido con la designación del delegado temporal —Sergio Abún— que, de acuerdo con lo que determinó la FBF, su principal misión apuntaba a viabilizar acciones de cara a las elecciones programadas para el 31 de mayo.

“En virtud de lo establecido en la Disposición Final, numeral 4 del Código Electoral, se designa al Sr. Sergio Giadalla Asbún Yacir con cédula de identidad 490878, expresidente del Club The Strongest, como Delegado Temporal de dicha institución. Esta designación tiene como finalidad salvaguardar los intereses del Club y coordinar las acciones administrativas necesarias para la posesión de la nueva directiva, una vez culminado el proceso eleccionario”, dice de manera textual la resolución que emitió la Comisión Electoral el pasado jueves 10.

En ese texto no se le atribuyen otras tareas al delegado que, sin embargo, arbitrariamente adoptó.

La primera, que originó molestia entre los seguidores del aurinegro, fue la designación de un nuevo entrenador: el argentino Carlos Bustos, quien, sin tener vela en el entierro, fue objeto de duras críticas de parte de los hinchas.

Aparte de tomarse atribuciones que no le corresponden, mintió porque aseguró —denuncia hecha por los propios asociados— que existen sanciones para los clubes con entrenadores interinos. De manera textual expresó que está estipulado que: “Si un (club) tiene un entrenador interino, puede estar hasta tres partidos discontinuos o dos; si no, hay una multa”.

Lo que dice el reglamento es que: “Un club profesional excepcionalmente podrá estar solo tres partidos continuos o discontinuos sin director técnico habilitado correctamente”, algo que no tiene nada que ver con los interinatos.

Otra de sus acciones que merecieron el repudio de los atigrados fue la designación de un secretario general.

El Tigre no sana sus heridas porque, en buenas cuentas, el remedio resultó peor que la enfermedad.