viernes 10 de abril de 2026

Represión

Gremio denuncia un “patrón alarmante de violencia” contra mujeres periodistas en Cochabamba

En un caso reciente, una comunicadora fue tomada por el cabello, golpeada, herida con un objeto punzocortante y despojada de su equipo de trabajo y pertenencias.
Una imagen referencial sobre periodistas en cobertura. Foto: Freepik
Una imagen referencial sobre periodistas en cobertura. Foto: Freepik

Solo un día después de que la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y el Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz repudiaran un caso de violencia contra la periodista Paola Cadima, este jueves se sumó otra denuncia. Se trata de una agresión perpetrada contra la periodista Ángela Ninoska Mamani y el camarógrafo Dahan Joaquín Vedia, del canal 35 Televisión Tunari.  En ese marco, el gremio denunció un “patrón alarmante de violencia” contra mujeres periodistas en Cochabamba. 

Mamani y Vedia fueron víctimas de un ataque violento, el pasado sábado 3 de mayo, mientras cumplían con su labor informativa en el municipio de Quillacollo, Cochabamba.

Según varios reportes, ambos trabajadores de la prensa fueron atacados por un grupo de choque que llegó al lugar en ocho vehículos y reprimió violentamente una protesta vecinal contra el traslado de residuos desde Cochabamba.

“La periodista fue tomada por el cabello, golpeada, herida con un objeto punzocortante y despojada de su equipo de trabajo y pertenencias. El camarógrafo fue derribado al piso, agredido a patadas y también perdió su equipo profesional”, dice el reclamo de las asociaciones.

“Esta agresión no constituye un hecho aislado. Se trata del segundo ataque contra una mujer periodista en el marco de este mismo conflicto social, lo cual evidencia un preocupante patrón de violencia sistemática contra mujeres periodistas en el ejercicio de su labor”, se agrega en el pronunciamiento. 

En el caso de Paola Cadima, de Unitel, junto a su camarógrafo, fueron víctimas de un ataque cuando cubrían un conflicto por el traslado de residuos sólidos en Quillacollo, Cochabamba.

“Este tipo de agresiones no solo pone en riesgo la integridad física de las periodistas, sino que genera un efecto inhibidor, limitando su capacidad de informar con libertad, reduciendo su participación en la cobertura de hechos relevantes y profundizando las barreras estructurales de género dentro del ejercicio periodístico”, dice el pronunciamiento.

“Estos ataques ocurren en un clima de total impunidad, sin acciones concretas por parte de las autoridades competentes para garantizar justicia, reparación y no repetición”, añade.

Además, señalan que “la violencia contra mujeres periodistas no solo vulnera sus derechos fundamentales, sino que atenta directamente contra la libertad de prensa, la democracia y el derecho de la ciudadanía a estar informada”.

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