viernes 10 de abril de 2026

Elección

Leon XIV, el nuevo papa se considera "un gran aficionado al tenis"

“Desde que dejé Perú tuve pocas ocasiones de practicar, así que estoy deseando volver a las canchas”, comentó en una entrevista que dio hace algunos años.
Robert Francis Prevost, un papa al que le gusta el deporte de la raqueta. Foto: LR
Robert Francis Prevost, un papa al que le gusta el deporte de la raqueta. Foto: LR

Robert Francis Prevost fue elegido como el nuevo papa. Se hará llamar León XIV. El anuncio generó un estallido de júbilo entre los miles de presentes en la Plaza San Pedro del Vaticano, donde se esperó con expectativa el anuncio de quien sucedería al último Pontífice, Francisco, el argentino Jorge Bergoglio

Robert Francis Prevost lamentó tener tan poco tiempo libre. “Me considero un gran aficionado al tenis”, contó en una entrevista el arzobispo emérito de Chiclayo.

“Desde que dejé Perú tuve pocas ocasiones de practicar, así que estoy deseando volver a las canchas”. Pero parece poco probable que a sus 69 años, y tras el giro copernicano que experimentará desde hoy su vida, vuelva a tener la oportunidad de pulir sus tiros bajo el nombre de León XIV.

Tercer Papa elegido en mayo

En la extensa historia de la Iglesia Católica, solo dos Papas habían sido elegidos durante el mes de mayo, un hecho poco frecuente en los registros de los cónclaves.

El primero fue en 1342, durante el periodo conocido como el cautiverio de Aviñón. El cónclave se inauguró el 5 de mayo en la residencia papal de Provenza, y tras solo dos días de deliberaciones, el cardenal Pierre Roger fue elegido Sumo Pontífice, adoptando el nombre de Clemente VI, según Infobae.

Su pontificado, que se extendió hasta 1352, se caracterizó por un fuerte impulso cultural, una política internacional activa y la adquisición de la ciudad de Aviñón, que pasó a ser propiedad de la Santa Sede.

El segundo caso ocurrió en 1605, cuando el cónclave se inició el 8 de mayo. Tras veintisiete votaciones, el cardenal Camillo Borghese fue elegido Papa bajo el nombre de Pablo V.

Su gobierno eclesiástico, entre 1605 y 1621, marcó un periodo de afirmación del poder temporal y espiritual de la Iglesia, en plena época de la Contrarreforma.