martes 24 de febrero de 2026

Conmemoración

Historias inspiradoras de madres luchadoras que no se rinden ante los retos de la vida

Una de las es la única mecánica de los buses Pumakatari, otra cuida a su pequeña con autismo.
Miguelina, Lizeth, Keyla y Silvia, las cuatro madres que son homenajeadas por sus historias. Fotos: AMUN. Montaje: Visión 360
Miguelina, Lizeth, Keyla y Silvia, las cuatro madres que son homenajeadas por sus historias. Fotos: AMUN. Montaje: Visión 360

Como un homenaje al Día de la Madre, la Alcaldía de La Paz cuenta la historia de cuatro madres que inspiran, una mecánica del bus Pumakatari, una abuela de 79 años que sigue estudiando, una mamá que cuida a su niña con autismo y una repostera que trabaja con su hija y con su nieta.

La única mecánica en La Paz BUS

“Tranquila, lo lograrás”, se repite Lizeth Herrera Callisaya. Es la única mecánica automotriz de La Paz BUS; se encarga del diagnóstico vehicular y mantenimiento preventivo de los buses PumaKatari y ChikiTiti.

Sonríe tímidamente al recordar sus primeros días en la Alcaldía. A las jóvenes que estudian mecánica automotriz o ingeniería, carreras en las que la gran mayoría son hombres, les deja el siguiente mensaje: “Ustedes pueden, sigan adelante y no se rindan; al principio tenía miedo, todos eran varones, pero me digo, ‘tranquila, lo lograrás’”, dice en una nota que publica la agencia municipal de noticias.

Destaca que, con su responsabilidad y fuerza, demostró a sus compañeros su capacidad profesional. “Ya soy una más del grupo”, expresa. En su familia es la única mecánica, pasión que comparte con su pequeño hijo, un niño que sonríe cuando ve a los buses municipales, porque sabe que “su mamá los cuida”.

El desmontaje, reemplazo de componentes, reparación y ensamblaje son parte de su trabajo. Admite que cuando empezó sentía algo de miedo, solo tenía 28 años cuando ingresó a trabajar en medio de decenas de varones.

“Decir a todas las mujeres bolivianas que no se rindan y sigan adelante, con cada obstáculo que atravesarán, será para que con más fuerza lleguen a superar”, remarcó Lizeth en entrevista con AMUN.

Con nietos y bisnietos, sigue estudiando

Miguelina Mejía, de 79 años, estudió en la Casa de Mujeres Chukutas de Villa Salomé. Fue la primera vez que pasó clases de gastronomía y pastelería básica. ¿Sus compañeras? Jovencitas y adultas que la acompañaron por un par de meses.

“Aprendí para mí, por mí”, afirma. Ahora sabe preparar hamburguesas, tortas, queques, galletas, cupcakes y pollo frito. Está orgullosa porque sigue estudiando por iniciativa. Con nostalgia y una sonrisa, contó que el rollo de queso fue lo que más le costó hacer.

“Tenemos la receta, de acuerdo a cada paso ya preparamos todo, como nos ha enseñado la chef; daba gusto, ella ha tenido esa paciencia y amor a su profesión, realmente hemos aprendido todo”, destacó Miguelina.

¿Qué les diría a otras mujeres? “Aprendan, siempre sigan aprendiendo”, remarcó Miguelina. Tiene 10 nietos y cuatro bisnietos, a quienes sus padres cuidan, a ella solo la “consienten”.

Es madre de una niña con autismo

Keyla asiste al Centro de Apoyo Integral de la Unidad de Discapacidad de la Alcaldía de La Paz. En la puerta, la espera su madre, Wendy Yapu. Sonríe, su niña pasó de tener autismo severo a leve.

Es un largo camino de aprendizaje. “Vamos avanzando. La verdad le ha ayudado bastante las terapias que dan, ha ido mejorando”, relata esta mamá. Vive en Kalajahuira, a 45 minutos del centro paceño. Siempre están juntas.

Hoy, su niña ya se comunica mejor, ve a los ojos directamente y socializa con otros niños. Tiene ocho años. “Antes no jugaba o hablaba con otros niños”, recordó Yapu.

Wendy también acompaña a su hija a la escuela y una vez a la semana pasa clases junto a ella. “Vamos luchando con los profesores, no siempre hay profesores comprensivos. Sí, son comprensivos. Estamos avanzando, antes no hacía casi nada”, relató la mamá de Keyla.

Yapu es ama de casa, optó por no tener otro trabajo porque quiere cuidar a su hija. “Les digo a los papás y mamás que tienen hijos con autismo, sí se puede. Porque lo que me han dicho que no iba a poder mi hijita, que no sería autónoma, que no iba a poder hacer nada. Pero, ahora ya ella solita hace muchas cosas. Es autónoma ya mi hijita. Se logra el avance de nuestros niños”, remarcó.

Madre e hija aprenden juntas

Fue a clases con la menor de sus tres hijas y su nieta. Silvia Espejo Durán, de 56 años, tendrá su negocio de repostería. Sigue capacitándose en los cursos gratuitos que impulsa el Instituto de la Mujer de la Alcaldía de La Paz.

Por minutos, dejó de batir la leche para preparar queso en la Casa Comunal Alto San Isidro del macrodistrito San Antonio. Cuenta que es trabajadora del hogar, pero quiere cambiar su vida y desde hace meses pasa clases para capacitarse.

Es el segundo curso al que se inscribe. “Me interesa aprender. Voy a tener un negocio propio para salir adelante. ¿Por qué?, a veces el marido te deja o te quedas sola sin los hijos, es bueno tener un apoyo”, dice Silvia mientras sujetaba la mano de su nieta, una niña que veía con atención cómo su abuelita tomaba nota de los ingredientes para hacer derivados de lácteos.

Su hija, de 26 años, la acompaña. Las dos lucen mandiles, cofias y guantes. “Ella estudia y trabaja, pero también quiero que aprenda algo más”, expresó. Quiere independencia económica para ambas.

El Día de la Madre se festeja en Bolivia el 27 de mayo desde 1927, como un homenaje a las valerosas combatientes de la Batalla de la Coronilla.