lunes 23 de febrero de 2026

The Strongest

Rubén Gigena: “Sería lindo dirigir al Tigre, sería cumplir un sueño”

Fue el goleador del plantel en el bicampeonato de 2003. Ahora director técnico cuenta sus aspiraciones y recuerda su paso por el club de Achumani que conquistó dos títulos de Liga después de 10 años.
Rubén Gigena posa con una fotografía del equipo bicampeón de 2003 y la camiseta que usó el plantel en esa campaña. Foto: Rubén Gigena
Rubén Gigena posa con una fotografía del equipo bicampeón de 2003 y la camiseta que usó el plantel en esa campaña. Foto: Rubén Gigena

Sports 360 / La Paz

Rubén Darío Gigena (Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina, 2 de octubre de 1980) llegó a The Strongest cuando comenzaba el segundo semestre de 2002 y en un año y medio en Achumani se ganó el cariño de la hinchada a fuerza de goles. Marcó 41 conquistas en 48 partidos.

Su perfil estaba a la moda de ese entonces: cabellera larga y una vincha para sujetarla.

Hoy es director técnico. Ya no luce melena, incluso pinta algunas canas. Cerca de los 45 años espera en Bahía Blanca, su ciudad natal, un llamado para dirigir en algún club. Admite que si suena el teléfono desde Achumani no dudaría en venir.

“Sería lindo dirigir al Tigre, sería cumplir un sueño. Sigo el fútbol boliviano, sé que ganó jugando bien el clásico. En este momento tiene un entrenador, pero en un futuro por ahí se puede dar. Estamos siempre viendo fútbol, analizando videos para estar a la altura cuando se presente alguna posibilidad, hay que estar preparado siempre”, señala.

Hizo su formación como entrenador en Argentina y ha dado pasos en algunos clubes y en divisiones menores.

Tiene definido un perfil de entrenador y lo cuenta:

“Me gusta mucho un equipo ordenado, tanto para defender como para atacar y que tenga un buen trato de pelota”, se describe Gigena como entrenador. “No me gusta que la pelota ande por el aire. Más que nada quiero que mi equipo juegue a uno y dos toques, que tenga precisión”.

Fiel a su vocación de atacante y goleador, no duda en mencionar que apunta siempre a campo rival.

“Soy más de mirar el arco contrario. Me gusta esa idea, después los sistemas van variando. O sea, en el mismo juego puedes jugar con línea de tres o cuatro en defensa, pero siempre me gusta el arco contrario. Si tengo en mi plantel un nueve goleador, lo utilizo”, dice.

Gigena no recibió todavía llamados del Tigre, tampoco se desespera. Piensa que en algún momento se le puede abrir una oportunidad.

Sabe que Juan Carlos Paz García y Luis Cristaldo, dos de sus excompañeros en el Tigre de 2003, están siempre cerca del Tigre.

El exdefensor trabaja con las categorías menores, mientras que Cristaldo, que estuvo antes en esa función, ahora es gerente deportivo de Totora Real Oruro.

La historia

En el ataque formó una pareja temible con Limberg Méndez. La fórmula era sencilla, velocidad por las bandas y centro al área donde siempre estaba merodeando el goleador nacido en Bahía Blanca, Argentina, el 2 de octubre de 1980.

Fue parte del equipo que conquistó el bicampeonato en 2003. Ese éxito llegó después de 10 años de sequía.

“Son 23 años de mi llegada a Bolivia, al Tigre. Viví una linda época, ganamos muchas cosas. Salimos bicampeones y llegamos hasta cuartos de final en la Copa Sudamericana. Fue contra San Lorenzo, en La Paz ganamos 2-0, yo hice uno de los goles, lo dejamos fuera”, es lo primero que señala Gigena de su paso por Achumani.

Llegó cuando el técnico era Carlos Aragonés, luego estuvo bajo el mando de Luis Orozco y finalmente Néstor Clausen, con el que The Strongest ganó el Apertura y Clausura de 2003.

“Nunca se dio la posibilidad de volver ni como jugador ni ahora que soy director técnico. En 2019 dejé de jugar y me fui a Rosario, Argentina, para capacitarme como técnico. Estuve en Tiro Federal y dirigí dos clubes en inferiores. Luego llegó la pandemia, estuvimos casi ocho meses sin actividad; seguí con los estudios y regresé a Bahía Blanca”.

Vuelve a hablar de su paso por el Tigre. “De hecho tengo en mi casa los cuadros del bicampeonato, también camisetas. Fue una época muy linda, se formó un gran plantel que tuvo muy buenas actuaciones. Teníamos una buena delantera, Méndez me abastecía bien para hacer goles. También Álex da Rosa y Limberg Morejón tenían mucha llegada a campo del rival”.

No recuerda con precisión cuántos goles hizo, pero asegura que fueron muchos. “Como 40, algo así porque marqué en varios partidos de local y de visitante”.

Cuando llegó a La Paz y se presentó como nuevo atigrado, rápidamente los medios y la afición dijeron que era un futbolista a la medida del Tigre; su físico privilegiado hizo que fuera comparado con delanteros de antes como los argentinos Jorge Latini y Germán Panichelli o el paraguayo Julián Giménez.

“Recuerdo bien. Me lo habían dicho cuando llegué, que el club tenía jugadores fuertes que jugaban con la camiseta número nueve. También estaba Sandro Coelho, igual alto, pero él era mediocampista y luego llegó desde Costa Rica Froylán Ledezma, otro grandote, pero que estuvo poco tiempo en el club”.

Pasaron 23 años de su llegada. La segunda mitad de la temporada de 2022 no fue buena para el Tigre, aunque Gigena aportó goles.

Fue en la campaña de 2003 que las cosas salieron a pedir de boca al plantel con la conquista de los dos títulos.

Tiene bien guardada en la memoria la lucha sobre todo con Bolívar en todo el año y equipos como Wilstermann que también estuvieron involucrados en la parte alta de las posiciones.

“Hicimos una buena química con los jugadores, mucho más con los delanteros. Creo que Méndez era el más veloz de ese tiempo en toda Bolivia”.

Los clásicos tienen un recuerdo especial. “Fueron intensos. Firmamos dos campeonatos lindos y nos dimos el gusto también de sacar a Bolívar de la Copa Sudamericana”, apunta.

Añade que haber dado dos vueltas olímpicas seguidas después de 10 años fue un desahogo para los hinchas, que recibieron el regalo de ese plantel con mucha euforia.

“Dejamos una vara muy alta para quienes vinieron después. Luego de los títulos muchos nos fuimos y los que llegaron creo que también estuvieron a la altura”.

Conoce que ocho años después, el Tigre empezó una racha positiva que le dio el tricampeonato.

“Es que al club han llegado siempre buenos jugadores, que sienten los colores y han dado lo mejor de su capacidad”.

También destaca la labor del hincha y el seguimiento en muchos casos apasionado para ver a su equipo en lo más alto.

“Siempre estuvo la hinchada con nosotros, hubo un respaldo tremendo y eso contribuyó para que ganemos dos títulos. Hoy sé que el apoyo sigue porque es un club grande”.

El castigo y el adiós

En un partido contra Wilstermann en el estadio Hernando Siles protagonizó un incidente contra un jugador del Rojo. Los medios reportaron entonces que fue una agresión con el codo.

Bolívar también se asoció a la denuncia del conjunto de Cochabamba, en un intento por quitar al Tigre el título del Clausura de 2003.

En ese tiempo, mientras se desarrollaba el proceso el jugador podía seguir actuando.

El castigo fue de seis meses de suspensión y el Tigre fracasó en sus intentos de apelación.

“Me habían suspendido, recuerdo varios viajes a Santa Cruz con los abogados del club para declarar y apelar, pero no fue posible cambiar el castigo”.

Se abrió una posibilidad de Libertad de Paraguay, que la aceptó porque no podía estar tanto tiempo sin actividad.

No volvió por La Paz desde esa vez, pero se siente cerca del Tigre.

Está en un grupo de WhatsApp con quienes fueron sus compañeros en el año y medio que estuvo en el Tigre, pero admite que en este último tiempo bajó la frecuencia de contactos y charlas.

Postal familiar con su esposa Mónica Ruiz y sus hijos Thiago y Alan. Foto: Rubén Gigena.

Un trotamundos del fútbol, no a Bolívar y extraña al 9 de área

Libertad de Bahía Blanca fue el club en el que dio sus primeros pasos en el fútbol. De allí se fue a las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario, de las que llegó hasta el primer plantel.

También fue convocado a una selección argentina Sub-17.

Su primer salto al exterior fue a The Strongest, en el que estuvo un año y medio. Luego estuvo en Paraguay, Chile, México y Arabia Saudita. Regresó a su país para jugar en clubes de divisiones de ascenso.

“Fácilmente estuve 10 años fuera de mi país. Me fue bien y también mal como en todo. Pasé por varios países y siempre estuve acompañado de mi familia que me brindó su apoyo”, puntualizó.

Cuando estaba en Audax Italiano de Chile (2008) hubo un sondeo de Bolívar por sus servicios. Su respuesta fue no rotundo.

“No quise ir, primero porque tenía club. Y segundo, no, porque soy hincha del Tigre y me siento muy identificado con la gente que me ha tratado muy bien. Si iba, como que iba a faltarles el respeto y no me perdonaría nunca”, dice.

El ahora técnico dice que extraña al nueve de área, que ahora hay muchos clubes que juegan sin un delantero de esas características.

“Extraño mucho en el fútbol actual al nueve. Está cambiando un poquito la cosa. Ahora los delanteros ya no están solo en el área, se juntan más con la línea de volantes. Los sistemas están cambiando”, dice.

Quiere ver a más delanteros como Erling Haaland del Manchester City, “un nueve de área. En cambio, River no juega con un delantero referente y en la selección de Argentina Julián Álvarez es ahora el titular, va más por afuera”.

Asegura que su apuesta en sus equipos es contar con atacantes con perfil como el suyo en su época de jugador.

“Hay jugadores con mucha jerarquía y se aprovecha lo mejor de su capacidad”, sostiene.

En su poca de futbolista se inició en divisiones menores de Libertad, un club de su ciudad natal. De allí pasó a Newell’s Old Boys.

Jugó en The Strongest. También en clubes de Chile, México, Arabia Saudita y Paraguay. Hoy es director técnico.

Gigena es ahora director técnico. Foto: Rubén Gigena.