lunes 23 de febrero de 2026

La Tribuna

Con más sombras que luces

En nuestra reflexión coincidimos en cuatro calificativos: Bolívar es un equipo lento, repetitivo, sin creatividad y que abusa de los pases lateralizados y hacia atrás permitiendo que el rival se arme y forme una verdadera columna impenetrable.
viernes 19 de septiembre de 2025

El pasado miércoles nos fuimos del estadio Siles con un sabor agridulce; agrio por el resultado y dulce porque al menos sacamos un empate, en condiciones nada favorables, porque tener un hombre menos durante 40 minutos y frente a un rival de quilates, no es nada malo.

Los éxitos y fracasos tienen nombre y apellido, porque juegan los once elegidos; éstos rinden un poco más de lo esperado, igual a lo esperado o menos de lo esperado; esta última parece que fue la tónica en el partido frente a Mineiro por la Copa Sudamericana.

Las palabras más escuchadas en nuestras reflexiones tras el partido fueron “si hubiese”. Si Cauteruccio metía el penal ganábamos, si el técnico hubiese hecho antes los cambios… si Batallini hubiese ingresado desde el principio… si hubiésemos jugado en el primer tiempo con las ganas del segundo… Hasta que vino la otra reflexión, si Hulk no fallaba el gol en la puerta del arco nos habríamos ido a casa con las cajas destempladas.

En nuestra reflexión coincidimos en cuatro calificativos: Bolívar es un equipo lento, repetitivo, sin creatividad y que abusa de los pases lateralizados y hacia atrás permitiendo que el rival se arme y forme una verdadera columna impenetrable

Ademas lento porque Lampe siempre se toma su tiempo y parece que todos los partidos jugásemos de visitante. Torrén, los Sagredo o cualquiera que juegue de defensor trota con el balón, porque espera al volante desmarcado, para entregarle el balón; hasta entonces reiteramos el rival ya se acomodó en su campo con dos líneas en la defensa. Toninho Melgar y el Pato Rodríguez tienen dificultad para correr, porque "al parecer" en la semana escapan del trabajo físico.

El equipo abusa de los pases lateralizados, ya todos los rivales saben que Lampe toca corto y suave a uno de los Sagredo que espera que su hermano se acomode para darle el pase lateralizado, luego vendrá el pase a Torrén y éste mirará en panorama, para entregar un pase al costado. Cuando el balón tras veinte toques llega a Robson, Cataño o Batallini, entonces se espera algún pase en profundidad.

Un equipo repetitivo traslada la modorra a la tribuna, que pide al equipo movilidad. Asegurar el balón es el afán en cada partido, pocas veces se arriesga con el pase en profundidad al área. Por eso, cuando el arquero da rebote no aparece un delantero. Los equipos rivales saben que Bolívar es un once que debe realizar al menos una docena de pases antes de llegar al área rival. En síntesis, es un equipo nada explosivo y lamentablemente algunos no corren ni son solidarios con quien tiene el balón

No aparece la creatividad porque el sistema venció a la jerarquía y derrotó a la jugada desequilibrante y explosiva. Frente a Mineiro, el público sabía que cada vez dependemos de Robson y sus remates, extrañamos cada vez más a Ramiro Vaca y hasta Cataño entró en el clima de la modorra. Las jugadas diferentes del Papu solo son para el torneo local, Dorny Romero ingresa cuando los partidos están comprometidos, de manera que se olvido correr y las genialidades de Cauteruccio aparecen un par de veces en 90 minutos.

Pareciera no haber un comité de fútbol serio, no se tienen estadísticas que le digan al DT que Savio jugó un solo partido en 15 compromisos y otros cuatro ingresó en los últimos 30 minutos; que el Pato Rodríguez juega un partido y descansa tres etc. Si un futbolista profesional corre hasta 15 kilómetros en un partido, es poco probable que, salvo Justiniano, ninguno corra más de nueve kilómetros, porque en el equipo pocos son los que se desmarcan y en cada saque de costado los Sagredo tardan una eternidad para volver el balón al terreno, porque nadie se acerca a recibir el balón.

Con una planilla alta y jugadores que ganan miles de dólares bien sentados en la banca, es de esperar que este grupo mejore y juegue con las ganas que lo hizo en el segundo tiempo frente a Mineiro. Por el momento el rendimiento solo alcanza para el torneo local y el desencanto llega hasta los que hasta ahora decían que el público no sabe nada de fútbol.

Había que decirlo....!