martes 24 de marzo de 2026

Celulares y educación

Es realmente necesario, que el Estado boliviano realmente se plantee una política pública educativa de largo aliento, sin miramiento ideológico, sino practico para el mundo actual.

Luego de la emisión de la típica Resolución anual del Ministerio de Educación donde se establecen los lineamientos y regulaciones generales para todas las unidades educativas públicas, privadas y de convenio y los actores del sistema, causó mucha discusión la prohibición de uso de celulares en las aulas. Por un lado, las autoridades educativas aplauden la medida, señalando que esta tecnología no es bien utilizada por los estudiantes y maestros; las voces contrarias indican que se condena a los y las estudiantes a no estar acompañados en su formación por los avances tecnológicos, principalmente la Inteligencia Artificial tan en boga en estos días.

La UNESCO ha venido haciendo seguimiento a esta temática y ha evidenciado que ya más de 80 países, hasta el 2024, han prohibido el uso de celulares en las aulas, principalmente debido a la afectación al proceso de información del estudiante, cambios estructurales y funcionales en regiones del cerebro ligados al procesamiento emocional, la atención, toma de decisiones, control cognitivo, pensamiento crítico y propio. Además, se ha evidenciado, en estudios de esa organización y otras del sector educativo, que los celulares o teléfonos inteligentes son una distracción para el correcto aprendizaje, no permitiendo que los niños, niñas y adolescentes recuperen su concentración por las distracciones que estos aparatos y sus aplicaciones provocan.

Fuera de lo anterior, para nadie son ajenos los problemas que tienen especialmente los adolescentes con las redes sociales y aspectos tan negativos como el ciberbullying, que ha provocado hasta suicidios en muchos jovencitos/as que no pudieron lidiar con ello.

Sin embargo, a pesar de todo lo que se podría debatir respecto a esta temática, dado que siempre podrá relativizarse la necesidad o no de la tecnología en el proceso de enseñanza - aprendizaje, al parecer este no es un problema de fondo de la educación en Bolivia.

Poco importa si se usa celular o no en miles de escuelas del área rural o de las áreas periféricas, donde con suerte hay luz eléctrica, agua, baños, pupitres o hasta una pizarra, por no decir una infraestructura que intenta ser una escuela en relativas buenas condiciones.

En mi vida he tenido experiencias que me han marcado mucho respecto al área educativa que he conocido gracias a mis labores en derechos humanos, como aquella del pueblo indígena Araona, en el norte del departamento de La Paz, que no cuenta con ninguna escuela, los y las estudiantes de sus comunidades más grandes se prestaban los galpones de la empresa estatal que recolecta castaña, debiendo llevar sus propios banquitos y si podían alguna mesa o tabla, sin pizarra, (porque recuerde no era una escuela); habían dos profesores que tenían que atender todos los grados, uno orureño y otro nortepotosino, muy amables, pero fuera de contexto y cosmovisión amazónica; que hacían grandes esfuerzos, primero para lograr acostumbrarse a las duras condiciones ambientales, los insectos, la falta de comunicación y, segundo, para tratar de trasmitir información, instruir en las diferentes áreas del conocimiento a pequeños/as que viven aislados del mundo entero, espero sigan ahí y no se hayan rendido como otros a medio año.

La segunda experiencia la tuve en los idílicos valles chuquisaqueños del municipio de Villa Serrano, donde los niños y niñas de una escuela primaria (desde los 6 hasta los 11 años) debían cruzar un ancho rio todos los días del año escolar si querían llegar a clases, ¿Se imagina? Mandar a su guagua al colegio rogando que no haya llovido tanto para no lamentar una desgracia. Recuerdo que todos dependían de una autoridad del Distrito que contaba con una camioneta y que, por pura vocación de servicio, sin pago alguno, se convertía en el transporte escolar en el que todos confiaban para pasar el afluente, ¡ay! si se atrasaba el niño o niña, se arruinaba el vehículo, llegaba la riada o simplemente el educador tenía otras obligaciones, ahí los padres y madres se convertían en cadena humana para hacer que sus retoños logren su objetivo, a remangarse los pantalones y pasar clases con los dos maestros que prestaban servicios ahí, realmente profesionales que admirar, mis respetos a los maestros y maestras rurales como ellos.

Esa es la realidad todavía de la educación en nuestro país, en uno de sus factores como es la infraestructura, sin embargo, en otras variables como la calidad, se puede resumir en un estudio de la ONG, Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación que señala: “Las evaluaciones nacionales e internacionales muestran niveles de aprendizaje muy bajos: siete de cada diez niños no comprenden adecuadamente textos escritos; solo la mitad alcanza competencias básicas en lectura y en matemática; los puntajes referenciales en matemáticas son de 34/100 en tercer grado y 41/100 en sexto. A estas deficiencias se suman grandes brechas territoriales, socioeconómicas y étnicas       que profundizan la desigualdad.

Lo anterior es realmente grave y se siente mucho en el ámbito universitario, donde he tenido miles de anécdotas hasta jocosas, pero dejan de serlo cuando se observa el trasfondo de carencias serias de criterio, opinión, análisis, falta de pensamiento crítico, un desamor extremo a la lectura, al trabajo, al sacrificio para aprender, que de mala manera está obligando a los docentes a buscar alternativas de este tiempo, como hacer reels o tiktoks para ver si así sus alumnos universitarios agarran algo de conocimiento de esa forma, tácticas para ver que no abusen de la inteligencia artificial para todos sus trabajos prácticos y piensan un poquito, mecanismos para evitar el copia y pega de lo que encuentran en internet para librarse en cinco minutos de lo que en otras épocas nos tomaba leer varios textos por horas para hacer un resumen o una práctica.

Es realmente necesario, que el Estado boliviano realmente se plantee una política pública educativa de largo aliento, sin miramiento ideológico, sino practico para el mundo actual, ¿Por qué Corea, Japón, Singapur, Finlandia y otros países desarrollados tienen sistemas educativos que funcionan? Copiemos lo bueno descartemos lo que no se adecue a nuestro contexto tan diverso. Ya no podemos seguir perdiendo generaciones de ciudadanos y ciudadanas que sepan todo sobre TikTok pero nada de la historia de su propio país, analizar de manera critica la labor o conducta de un gobernante, que solo repitan consignas trasnochadas del siglo pasado o crea todas las cadenas de WhatsApp o Facebook.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una
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