viernes 8 de mayo de 2026

Mundial 2026

Argentina y la número 10: relato de una historia de interminables herederos

A partir de 1982, Maradona se haría cargo del número y no lo soltaría hasta 1994. Ariel Arnaldo Ortega sería el heredero en 1998 y 2002, primero dirigido por Daniel Passarella y luego por Marcelo Bielsa. En el 2006, Riquelme. Y, luego, la era Messi.
Diego Maradona luce la casaca 10 en el Mundial de Estados Unidos 1994. Foto: FIFA
Diego Maradona luce la casaca 10 en el Mundial de Estados Unidos 1994. Foto: FIFA

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La historia de las tres estrellas de la Selección argentina se refleja en el brillo de un número. El relato se forja en base a un sueño colectivo, una idea de juego que se individualizó en los números 10 de los equipos que consiguieron la Copa Mundial 1978, 1986 y 2022. Mario Alberto Kempes, Diego Armando Maradona y Lionel Andrés Messi.

Tres jugadores zurdos, caballeros del buen juego que representaron el gen argentino futbolero como nadie. El de las gambetas, el del cuidado del balón, el de la picardía. Tres ídolos que impregnaron el concepto del número 10 alrededor de todo un imaginario: en Argentina, en cualquier partido, en un potrero o una cancha alquilada, en un campeonato organizado o en la Primera División, al primer jugador que se observa con atención es al número 10.

En el torneo que se disputará en Norteamérica, del 11 de junio al 19 de julio, la leyenda vuelve a tomar capítulos de discusión porque todo indica que, a los 38 años, Lionel Messi usará por última vez en el torneo la 10, número que quedará vacante y abrirá el formulario a varios candidatos de jerarquía. El capitán argentino, que debutó en el 2006 pero con la 19, ya que la 10 le pertenecía a Juan Román Riquelme, en un torneo en el que caería por penales, ante Alemania, en los cuartos de final.

Como entrenador, Diego Armando Maradona le dio la 10 y luego la cinta de capitán en un partido por la zona de grupos contra Grecia. Nunca la dejaría de usar en su largo camino en el torneo, en el que está por jugar la sexta edición, récord en la historia de la competición. Luego de Alemania 2006, compitió en Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022.

Recién en la Copa Mundial 1978, la camiseta tuvo sentido de pertenencia para Argentina. Y fue de casualidad. Hasta ese momento, los números se repartían por orden alfabético. Así, el arquero Ubaldo Matildo Fillol usó la 5. A Kempes, figura del torneo y máximo goleador, con seis tantos, le tocó la 10.

"Si me hubiera tocado el 3 y salía goleador y mejor jugador, quizás hoy hablábamos del 3. Dio la casualidad que el 10 es un número que usan, no sé si los zurdos, pero sí un emblema del que todos sospechan del que va a ser el mejor. Yo llevaba el 10 y empecé a hacer goles después de tres partidos. Maradona usaba el 10 y ya venía con nombre. Messi usaba el 10 y tenía un gran bagaje. El 10 es lindo pero hay que saber llevarlo", dijo Kempes a FIFA.com.

A partir de 1982, Maradona se haría cargo del número y no lo soltaría hasta 1994. Ariel Arnaldo Ortega sería el heredero en 1998 y 2002, primero dirigido por Daniel Passarella y luego por Marcelo Bielsa. En el 2006, Riquelme. Y, luego, la era Messi.

 “Todos nos creíamos un jugador diferente, por más que no lo seamos todos queríamos tener el 10. Generalmente desde chiquito, pero obviamente sí que el 10 sigue siendo una camiseta especial”, dijo Messi.

"El número 10 también tiene que ver con Pelé, Baggio, Del Piero, Totti...tiene que ver con todo el mundo. Para Argentina, obviamente por el hecho de Diego y de Leo, probablemente significa más que otros países, pero el número 10 es un jugador por excelencia creativo y que yo creo que, más allá de todos los sistemas tácticos y de las variaciones que pueda haber en ese sentido al final todos los entrenadores lo que buscan es poner al jugador creativo en situaciones de ventaja y ese jugador creativo, tenga o no lo tenga, seguirá siendo una especie de número 10", dijo Esteban Cambiasso a FIFA.com.

En el plantel de Lionel Scaloni, la idea de número 10 la representa Messi mejor que nadie, pero alrededor tiene un grupo de jugadores que soñó desde chicos con esa camiseta, como Leandro Paredes, Rodrigo de Paul, Alexis Mac Allister o Enzo Fernández.

"Encontramos unos medios maravillosos, donde la mayoría en algún momento fue enganche y se nota mucho. Cuando tenés mucha posesión...el enganche es un jugador diferente, que pierde pocas pelotas y nosotros en el medio empezamos a perder poco y a través de las posesiones largas nos fuimos haciendo fuertes", explicó Messi en el streaming Clank.

Quizás terminen los capítulos de Messi en el torneo, pero no así del número. Se trata de una lista de interminables herederos, de soñadores que imaginan, de cracks con ambición. Nico Paz, Franco Mastantuono, Thiago Almada, nombres del plantel de Lionel Scaloni que podrían aspirar por el privilegio que, en este caso, vendrá con una carga especialmente pesada.