domingo 12 de abril de 2026

Macroeconomía

Romero: “Bolivia sigue siendo un país con riesgo sustancial, a pesar de la calificación de Fitch Ratings”

Para el economista e investigador Fernando Romero, la mejora de la calificación de riesgo de CCC- a CCC es una muestra de que el país ya no está al borde inmediato del default; sin embargo, advierte que Bolivia sigue en una zona de alto riesgo, con pocas reservas de dólares, un déficit fiscal elevado y crecimiento negativo.
"La mejora de la calificación de CCC- a CCC muestra que el país ya no está al borde inmediato del default", según el economista e investigador, Fernando Romero. Foto: Fitch Ratings
"La mejora de la calificación de CCC- a CCC muestra que el país ya no está al borde inmediato del default", según el economista e investigador, Fernando Romero. Foto: Fitch Ratings

Si bien la economía boliviana refleja el inicio de una profunda reforma económica con la eliminación de la subvención a los carburantes y la apertura a la cooperación internacional, persisten los desequilibrios macroeconómicos y un riesgo latente de default. A pesar de haber subido un peldaño en confiabilidad para Fitch Ratings, “Bolivia sigue siendo un país con riesgo sustancial”, afirmó el economista e investigador Fernando Romero.

Consideró que Bolivia ha dado un primer paso en la dirección correcta. La mejora de la calificación de CCC- a CCC muestra que el país ya no está al borde inmediato del default, principalmente porque se empezaron a tomar decisiones difíciles, como ordenar las finanzas públicas y recuperar el acceso al financiamiento externo.

La calificadora Fitch Ratings mejoró la calificación de riesgo de Bolivia de CCC- a CCC, hecho destacado por el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, quien lo consideró como una “buena señal”, aunque reconoció que aún falta mucho por hacer.

Romero explicó que Bolivia sigue en categoría de alto riesgo, porque registra un déficit fiscal muy elevado (≈12,6% del Producto Interno Bruto –PIB–), crecimiento negativo, inflación alta que en 2025 fue del 20,4%, reservas todavía muy bajas, que llegan a 523 millones de dólares estadounidenses (USD), e instituciones débiles y gobernanza frágil.

Bolivia sigue en una zona de alto riesgo, con pocos dólares, un déficit fiscal elevado y una economía debilitada. La mejora es una señal de alivio, no de victoria. Si se mantiene el rumbo, el país puede estabilizarse; si se retrocede por presiones, los problemas pueden volver rápidamente y más fuertes, advirtió.

Para Romero, el mensaje es claro y sencillo: “no se puede retroceder”. Bolivia necesita seguir acumulando reservas (divisas), reducir el déficit fiscal y manejar la economía con prudencia, sin improvisaciones ni decisiones políticas que pongan en riesgo la estabilidad.

El ajuste debe continuar, pero con diálogo social, sin condicionamientos, con transparencia y con medidas que protejan a los sectores más vulnerables. “Volver a gastar sin respaldo, emitir dinero sin control o postergar las reformas solo nos devolvería al borde del default”, sostuvo.

“Bolivia sigue siendo riesgosa, pero ya no está al borde inmediato del abismo. Si el ajuste continúa y las reservas crecen, puede estabilizarse. Si no, el riesgo vuelve rápidamente y con mayor fuerza”, remarcó.

Las razones de Fitch Ratings

Para Romero, Fitch Ratings mejoró la calificación de CCC- a CCC porque percibe un menor riesgo inmediato de default, lo que bajó la probabilidad de incumplimiento en el corto plazo, especialmente para el pago de los bonos de marzo de 2026 (USD 388 millones). Ya no ve un “default inminente”, aunque el riesgo sigue siendo alto.

Además, explicó que se destrabó el acceso a créditos multilaterales, entre ellos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros, que estaban políticamente bloqueados antes. Las reservas líquidas subieron a USD 523 millones, el nivel más alto desde 2022, según los informes semanales del Banco Central de Bolivia (BCB).

Otra de las razones es la salida del Movimiento al Socialismo del gobierno, tras 20 años, y la llegada de un gobierno “pro mercado” con mejor relación con el Congreso, lo que reduce el bloqueo institucional, precisó Romero.

Fitch Ratings valora la capacidad legislativa para aprobar el financiamiento externo y las reformas económicas y políticas, sostuvo.

La eliminación de la subvención a los combustibles, desde el análisis de Romero, es un punto crítico, porque costaba más del 6% del PIB, distorsionaba el déficit fiscal y drenaba reservas de divisas. Fitch interpreta esto como una señal clara de ajuste fiscal real, “no cosmético”.

También habrá una menor presión futura sobre las reservas, con tres efectos combinados, según el investigador: menor importación de carburantes, un tipo de cambio más flexible y una menor dependencia del Banco Central de Bolivia (BCB), es decir, menor financiamiento al sector público y, en conjunto, una mejor capacidad de pago externo, aunque desde un nivel muy bajo y dependiente.

Lo que debe hacer el gobierno para mantener la calificación

En los próximos 12 meses, para mantener la calificación CCC, el gobierno debe cumplir con los pagos de la deuda externa sin sobresaltos, especialmente los bonos de marzo de 2026 y los cupones de septiembre de 2026.

Debe haber un flujo continuo, aunque limitado, de financiamiento externo: no se necesita abundancia, solo regularidad y previsibilidad. También es clave el control social del ajuste: si el ajuste continúa sin estallidos sociales graves, Fitch mantendrá la nota.

Según Romero, existen riesgos para que la calificación empeore o vuelva a CCC-, debido a factores como: caída o estancamiento de reservas si los desembolsos no llegan o se “evaporan”, lo que volvería a situar al país al borde del default; fracaso político del ajuste fiscal, es decir, protestas, bloqueos o reversión de medidas asumidas por el gobierno, como la eliminación de la subvención a los carburantes o la política cambiaria; y regreso al financiamiento monetario desordenado, es decir, si el BCB vuelve a ser la “caja chica” del TGN.

Romero también analizó el escenario que podría hacer que la calificación mejore a CCC+ o B, identificando factores como la acumulación sostenida de reservas internacionales, reducción clara del déficit fiscal (especialmente por debajo del 8% del PIB) con un marco fiscal creíble y un anclaje macroeconómico fuerte, como el que puede brindar el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial.