martes 24 de febrero de 2026

Tenis

Épico, milagroso e histórico triunfo de Alcaraz hacia su primera final en Australia

El número uno del mundo superó al alemán Alexander Zverev en cinco sets, después de superar un malestar corporal y calambres, que en varios pasajes no le permitieron moverse con soltura.
Carlos Alcaraz celebra después de ganarle al alemán Alexander Zverev en el Abierto de Australia. Foto: EFE
Carlos Alcaraz celebra después de ganarle al alemán Alexander Zverev en el Abierto de Australia. Foto: EFE

 Melbourne, Australia / EFE

De pronto resucitó Carlos Alcaraz, en caída libre después de tener el partido ganado primero, pero en manos de su rival después, sometido por el malestar corporal y los calambres, y aferrado a la pista. Terminó por ganar un partido épico, con un final "milagroso", al alemán Alexander Zverev por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5 para disputar su primera final del Abierto de Australia.

Sobrevivió el murciano, el número uno del mundo, a una montaña rusa en un maratón de cinco horas y veintiséis minutos para alargar su precoz leyenda. Estuvo primero a dos puntos de ganar en tres sets, con soltura. Pero después se hundió y estuvo a merced de Zverev, que vio el cielo abierto y un triunfo cerca con el que no contaba. Pero de pronto, emergió de nuevo el murciano, en el set definitivo, el quinto, para volver a dar la vuelta a la situación y abrazarse a un triunfo ansiado.

Zverev sacó para ganar. Lo que tuvo Alcaraz en el tercer set lo tuvo el alemán en el quinto, con 5-4 y el saque. Fue cuando emergió definitivamente el español, que revolvió, resucitó y dio la vuelta a la situación. La final, para el número uno del mundo.

El español se tiró al suelo y se cubrió el rostro con las manos. Después, se abrazó con su rival, que asumió la derrota a pesar de la dureza con la que abandonó la cancha.

Alcaraz, que jugará la final el domingo ante el ganador del partido entre el serbio Novak Djokovic y el italiano Jannik Sinner, superó cuando nadie lo esperaba el deterioro físico al que se vio sometido en el tercer set y que parecía arrebatarle una victoria casi segura.

El español estuvo a solo dos puntos de ganar al germano por séptima vez en trece enfrentamientos y de la final que tanto ansiaba. Estaba ya condicionado, mermado, pero aun así tenía cerca el objetivo. Vencía por 6-4, 7-6(5), 5-4 y 30-30.

Entonces la situación ya era angustiosa para el murciano, que no se podía mover con soltura, que arrastraba los pies, que cojeaba y que respondía y mantenía el tipo gracias al inmenso talento que acompaña su juego.

A pesar de ser asistido dos veces por los fisioterapeutas, de tratar su muslo derecho, no había una mejoría suficiente para plantar cara al alemán, que vio una nueva oportunidad, un panorama distinto y que fue en busca de un partido perdido.

El tenista alemán se quejó a la juez de silla de la atención. No es habitual atender a un jugador por calambres. No es una lesión, dijo.

Zverev ganó el tercer y cuarto set —ambos 6-7— y tuvo match point en el quinto, pero llegó la recuperación de Alcaraz, que volvió al partido, volvió a correr, contó con sus piernas, su ilusión y sus ganas. Se vio derrotado y resucitó. Tuvo fe. Un gran campeón. Espera Sinner o espera Djokovic.