viernes 27 de febrero de 2026

Combustibles

Exgerente de Operaciones de YPFB considera que la gasolina pudo contaminarse por falta de mantenimiento de tanques de almacenamiento

El proceso de importación de gasolina y diésel es complejo, ya que su almacenamiento y transporte se realiza en tanques, cisternas y oleoductos no herméticos, lo que permite el contacto con la atmósfera y con los recipientes que pueden desprender partículas contaminantes. La situación se agrava si no se realiza el mantenimiento de los tanques de YPFB, que datan de los años 50 y 60, según el exvicepresidente Gonzalo Saavedra.
El exvicepresidente de Operaciones de YPFB, Gonzalo Saavedra, considera que la contaminación de la gasolina, pudo darse debido a la falta de mantenimiento en los tanques de almacenamiento de YPFB. Foto ANH
El exvicepresidente de Operaciones de YPFB, Gonzalo Saavedra, considera que la contaminación de la gasolina, pudo darse debido a la falta de mantenimiento en los tanques de almacenamiento de YPFB. Foto ANH

La falta de mantenimiento en los tanques de almacenaje de gasolina podría ser la causa de su contaminación, considerando que la infraestructura data de los años 50 y 60; son construcciones muy antiguas, según la hipótesis del exvicepresidente de Operaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Gonzalo Saavedra.

“La hipótesis es que ha ocurrido una contaminación por falta de mantenimiento, porque hay que recordar que toda la infraestructura viene de los años 50, 60, los oleoductos vienen de los años 60, todas estas construcciones son muy antiguas”, dijo en una entrevista con Economía y Empresa.

Precisó que la norma API 653 establece que cada cinco años se deben vaciar los tanques de almacenaje; sin embargo, debido a la necesidad de combustible, sobre todo en el último tiempo, es probable que no se haya realizado ese mantenimiento.

API 653 es la norma del American Petroleum Institute que establece los requisitos mínimos para la inspección, reparación, alteración y reconstrucción de tanques de almacenamiento de acero sobre el suelo (AST) después de su puesta en servicio.

Sin embargo, consideró que no se puede descartar “una negligencia” o una “mala operación”, a pesar de que todo está normado, sostuvo. Por ello, dijo que se debería saber qué tipo de personal de confianza está trabajando, porque se trata de un producto que es distribuido a la población y debe tener buena calidad.

Siempre hay riesgos de contaminación

A pesar de todos estos controles, Saavedra consideró que, en toda cadena de transporte de los hidrocarburos, siempre existen riesgos de contaminación. Además, aclaró que los combustibles nunca son 100% puros; entonces, desde que salen de la refinería, donde se producen, luego son almacenados en tanques para su despacho.

De esos tanques pasan a otros y tienen un tiempo de transporte que puede ser de entre 45 y 60 días, dependiendo de desde dónde son importados; después, nuevamente el combustible es descargado en otros tanques. Muchas veces es conducido por oleoductos hacia otros depósitos, donde otra vez se almacena y luego es trasladado en cisternas para traerlo a Bolivia, advirtió.

Saavedra recordó que Bolivia importa combustibles que llegan por ultramar, por Mollendo y Arica; el grueso del diésel ingresa por el occidente y el sur, por Argentina y Paraguay, y por el oriente a través de la hidrovía, por el lado de Brasil.

Es decir, este producto atraviesa diferentes recipientes, tanques, buques, cisternas y poliductos, y tiene un tiempo de residencia; en ese proceso, como no viene en recipientes herméticos y tiene contacto con la atmósfera —en su carga, descarga y almacenaje—, además de estar en contacto con el propio recipiente, que es de metal, acero al carbono o hierro.

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Contaminación por arenas, la atmósfera y la oxidaxión

El combustible llega a contaminarse con arena, con partículas de la atmósfera y con partículas que se desprenden de los recipientes; estas, por decantación, van cayendo al fondo de los tanques y se van acumulando conforme se almacenan y se transportan, por lo que llegan a tener impurezas, puntualizó.

Por otra parte, explicó que estos combustibles llegan a oxidarse por su contacto con la atmósfera y el aire; es decir, el oxígeno ataca a la gasolina y la oxida. Esto ocurre muy lentamente y el oscurecimiento es un síntoma de que se está oxidando, como cuando sucede con una manzana que cambia a un color rojizo.

Esto significa que el combustible está formando radicales y se está degradando; cuando se degrada, en contacto con el oxígeno y la atmósfera, las moléculas pierden su calidad de combustible y estas van asociándose, se van polimerizando, es decir, van formando cadenas que son moléculas defectuosas del hidrocarburo y que son las “famosas gomas de las que se han ido hablando, a eso se le llama gomas, es la gasolina que se ha ido oxidando, cada molécula ha ido polimerizándose y han formado estas cadenas”, puntualizó.

Estas gomas tienen la particularidad de ser pegajosas, como el caucho, y por su mismo peso caen al fondo del recipiente. Eso también afecta: la gasolina se va contaminando, ya sea porque ha permanecido bastante tiempo almacenada o porque ha tenido contacto con la atmósfera.

Los vapores de agua que se forman en los tanques generan bacterias

Por otra parte, explicó que en los mismos tanques se forman, en las paredes de los recipientes, vapores de agua que resbalan por el interior y llegan al fondo, porque el agua es más pesada que la gasolina. “Ahí ocurre otro mundo biológico, porque esta agua empieza a generar bacterias que viven del hidrocarburo, entonces ahí se forma una colonia, por eso se podría decir que en el fondo de los tanques existe una contaminación biológica y otra química, por la oxidación.

Por ello, todos los recipientes tienen que tener un mantenimiento, porque esto le gana al operador; no hay control, no hay un mantenimiento adecuado y pueden generarse ciertas contaminaciones, sobre todo si además se ha estado succionando el tanque hasta el final, porque se forma una película y muchas veces, al succionar al ras de la película, se succiona el combustible que contiene sedimentos.

Es un tema técnico, pero todo está normado. “En el mundo petrolero todo está regulado, desde la construcción de los tanques, el mantenimiento la operación tienen normas específicas como la ASTM, normas API, NACE (son organismos estandarizadores internacionales clave que garantizan la calidad, seguridad y compatibilidad de materiales y equipos) y, todo eso los trabajadores de YPFB lo saben, los técnicos experimentados lo saben los tanques de YPFB lo saben y saben lo que tienen que hacer”, según el especialista.

Entonces, algo ha tenido que suceder; tal vez las gomas u otro tipo de situación ha ocurrido, pero hay que entender que la gasolina es un producto que hay que cuidarlo en su transporte, se debe mantener la cadena de frío y los cuidados técnicos para que no llegue a perderse por evaporación o contaminación.

A casi dos meses de conocerse que la gasolina distribuida por YPFB estaba contaminada, las protestas de los choferes continúan. Ellos exigen que el Gobierno haga el resarcimiento por los daños provocados en sus vehículos y, aunque la empresa estatal reconoció que se distribuyó combustible de mala calidad solo en algunos puntos, los reclamos persisten.

Plan de mantenimiento de tanques antiguos

Saavedra recomendó a YPFB realizar un plan de mantenimiento de los tanques, sobre todo de los más antiguos, considerando que hay 22 plantas y más de 41 puntos de almacenaje que deben ser sometidos a un “chequeo visual del tanque” o a un mantenimiento de otro nivel, para medir el espesor, el grado de corrosión y avanzar a una siguiente etapa, que contempla, por ejemplo, la reconstrucción de la base.

Aclaró que, en este mantenimiento, no tomaba en cuenta la última ampliación que se hizo en Senkata, Oruro y Santa Cruz, porque son tanques de almacenamiento más recientes; sin embargo, los 110 o 120 que existen son los que requieren un plan de mantenimiento.

El exgerente de Operaciones de YPFB sostuvo que la empresa estatal tiene entre sus actividades la importación de combustibles, específicamente de gasolina a partir de 2012 o 2013, y la importación de diésel desde antes, porque “el país si bien en los años 30 y 40 era petrolero, en estas últimas décadas es un país gasífero”.

Recordó que las refinerías fueron construidas en 1949 o 1950 y, desde esa época, existe toda una infraestructura asociada a la producción y almacenamiento de gasolina y diésel; sin embargo, consideró que la empresa tiene la experiencia de producir, comercializar y, en esta última etapa, importar gasolina y diésel.

Con esas consideraciones, dijo que esas actividades tienen procedimientos en toda su cadena y, en el caso de la importación, como ocurre con cualquier producto que trae una empresa —por ejemplo, un químico desde otro país—, siempre existe un certificado de origen y un certificado de calidad que otorga el fabricante. En este caso, las refinerías entregan esta certificación al comprador, que es YPFB, y con esa documentación técnica se importan los combustibles.

Además, pasan por los controles de Aduana del país que está exportando y del que está importando y, una vez que llegan a Bolivia, hay una empresa encargada de realizar los controles de calidad en la recepción. Esta tiene la labor de supervisar la descarga y la carga a los tanques de almacenamiento de YPFB, informó.

También debe verificar la certificación de calidad de origen y realizar, si es necesario, las pruebas de laboratorio correspondientes, como tensión de vapor, cantidad de gomas y una serie de parámetros, entre ellos la relación volumen/agua. Estos parámetros están normados dentro de YPFB y la AHN, y se deben verificar esos indicadores técnicos tanto de la gasolina como del diésel.