viernes 6 de marzo de 2026

Producción

Empresas siderúrgicas de la CAN advierten pérdida de competitividad frente a industrias que están fuera de la subregión

Según el diagnóstico realizado por empresas siderúrgicas de la CAN, los países con capacidad excedentaria en la producción mundial registraron un incremento significativo de sus exportaciones hacia la Comunidad Andina, que crecieron en un 303% entre 2011 y 2025.
Perú es uno de los países productores de acero, que se enfrenta a la importación de ese producto proveniente de empresas que están fuera de los países de  subregión andina. Foto Aceros Arequipa
Perú es uno de los países productores de acero, que se enfrenta a la importación de ese producto proveniente de empresas que están fuera de los países de subregión andina. Foto Aceros Arequipa

La Secretaria General de la Comunidad Andina se reunió con la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), que reúne a las empresas del sector siderúrgico de los países miembros de esa organización, en la que advirtieron de la pérdida de competitividad frente a la industria que están fuera de la subregión andina.

En el encuentro, los representantes de los países miembros, como Colombia, Ecuador y Perú, advirtieron sobre una acelerada y sostenida pérdida de competitividad frente a las importaciones de acero, procedentes de empresas que se encuentran fuera de la región.

A través de una nota de prensa, la Secretaría General de la Comunidad Andina informa que el encuentro se realizó el pasado 4 de marzo, en Lima Perú, donde además de sostuvo una reunión con los miembros de Alacero y con representantes de las empresas del sector siderúrgico de los países miembros, a fin de atender las preocupaciones derivadas del diagnóstico crítico que atraviesa la industria en la subregión andina.

En el encuentro, los representantes de Alacero expusieron datos que evidencian una acelerada y sostenida pérdida de competitividad frente a las importaciones de acero extrarregionales.

El diagnóstico de la situación reviste especial gravedad por sus impactos en el empleo y la economía subregional, donde la industria de la Comunidad Andina produce 3.4 millones de toneladas de acero anuales (equivalentes al 6% del total regional) y genera 125.000 empleos directos.

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Sin embargo, los países con capacidad excedentaria en la producción mundial registraron un incremento significativo de sus exportaciones hacia la Comunidad Andina, que crecieron en un 303% entre 2011 y 2025.

Durante la reunión se abordó la existencia de subsidios históricos al acero en países fuera de la subregión. Asimismo, se destacó los efectos estructurales de esta presión externa, donde la participación de las manufacturas en el Producto Interno Bruto (PIB) de la subregión ha caído drásticamente. En Ecuador, por ejemplo, se redujo en 9.1 puntos porcentuales entre los periodos 1990–99 y 2010–24.

La reunión concluyó con un llamado urgente a la acción y con el compromiso de trazar, en los próximos días, una hoja de ruta conjunta entre las empresas de la industria siderúrgica.

Mientras tanto, la Secretaría General reafirmó su disposición a trabajar de manera coordinada con los países miembros y el sector privado, con el objetivo de encontrar soluciones eficaces y sostenibles que permitan fortalecer la industria siderúrgica andina y garantizar su aporte al desarrollo económico y social de la subregión.

En 2025, Alacero denunciaba inundación del acero chino en el mercado global

Según un estudio de Alacero, del año 2025, la inundación de acero chino en el mercado global, a precios “artificialmente bajos”, afectaba a las empresas de la subregión andina, debido a que estos productos no compiten de forma leal, sino que son consecuencia de subsidios, ya sean directos o indirectos, que distorsionan el mercado. Eso termina afectando el empleo y la producción en América Latina y genera la primarización de nuestra región.

Alacero mencionaba la otorgación de créditos subsidiados; subsidios en el uso de tierra e infraestructura inicial; direccionamiento del Estado en la adquisición y fusión de empresas competidoras; subvenciones directas para la inversión en construcción de fábricas y hornos; precios debajo de mercado para obtención de materias primas y; la contratación de proveedores (empresas chinas también subsidiadas), entre otros beneficios.