lunes 30 de marzo de 2026

Combustibles

Experto: El fin de la guerra en Medio Oriente no será la solución para Bolivia, porque habrá una banda de precios excesivamente alta del petróleo

Una vez que concluya el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, habrá un incremento en la banda de fluctuación de los precios en los que el país compra el diésel, la gasolina y el petróleo, advirtió el experto Jaime Balanza.
Después de que concluya la guerra entre los Estados Unidos e Israel con Irán, la banda de precios serán excesivamente altas, según el experto Jaime Balanza. Foto YPFB
Después de que concluya la guerra entre los Estados Unidos e Israel con Irán, la banda de precios serán excesivamente altas, según el experto Jaime Balanza. Foto YPFB

Para Bolivia no llegará la solución al problema del precio de los combustibles con el fin de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que disparó los precios del petróleo por encima de los 100 y 200 dólares por barril; es decir, la banda de precios será superior, advirtió el experto en hidrocarburos, Jaime Balanza.

“No va a llegar la solución con el fin de la guerra; por el contrario, nos vamos a quedar, después de la guerra, con una banda de precios excesivamente alta”, precisó.

La guerra en Medio Oriente cumple casi veinte días y el estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del petróleo mundial— sigue prácticamente cerrado. El Brent rozó los 110 dólares y, aunque bajó, se mantiene por encima de los 100 dólares, informó DW.com.

En esa situación, el presidente de Chile, José Antonio Kast, anunció una modificación al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), la herramienta con la que el Estado estabiliza el valor de los combustibles ante alzas muy bruscas.

Un día después de que el Gobierno de Chile asumiera la medida, se registraron algunas protestas, como la protagonizada por cientos de estudiantes, quienes expresaron su rechazo contra el alza del precio de la gasolina, informó Infobae. La decisión derivará en un aumento de casi el 30% en el precio de la gasolina y de poco más del 60% en el caso del diésel.

Los transportistas advirtieron que la medida asumida por el Gobierno chileno encarecerá toda la cadena logística nacional en un país sin trenes y con una dependencia casi absoluta del transporte por camiones, y cuestionaron las medidas paliativas que la acompañan, a las que consideran insuficientes, además de anticipar subidas en las tarifas que también impactarán de forma negativa y directa en el bolsillo de los ciudadanos.

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Mientras que, en Paraguay, los transportistas paralizaron el sábado sus actividades en la capital, Asunción, y sus ciudades vecinas para exigir el pago del subsidio correspondiente a febrero pasado, que permita cubrir el alza de los combustibles de las últimas semanas debido a los efectos de la guerra en Oriente Medio.

En Argentina, los precios de la nafta y el gasoil ya acumulan un aumento del 13% en las últimas tres semanas, según La Nación. En Ecuador, se optó por focalizar subsidios en los sectores menos acaudalados de la población.

Mayores precios después de la guerra

Balanza consideró que, si bien el Gobierno espera que, cuando concluya la guerra en Medio Oriente, se dé una baja de los precios del petróleo y sus derivados, eso no ocurrirá debido a las características de la industria petrolera.

“Esos precios van a significar un mayor precio del barril de petróleo y sus derivados; es decir, la banda de fluctuación de los precios, en los que compra Bolivia el diésel, la gasolina y el petróleo que ahora quiere refinar, usando nuestras refinerías soberanamente, se va a mover en una nueva banda de precios superior”, afirmó en entrevista con radio Compañera.

El Gobierno del presidente Rodrigo Paz aseguró en diferentes oportunidades, desde que estalló el conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán, que en el país se mantendrá el precio de los combustibles.

El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, aseguró que en Bolivia se mantendrá el precio. La decisión se basa en un análisis técnico orientado a evitar impactos negativos en la economía de los hogares y en los costos del transporte y de la canasta familiar, afirmó.

Explicó que la política del Estado busca proteger al consumidor boliviano de variaciones que podrían responder a movimientos especulativos en el mercado internacional del crudo.

“No podemos exponer al consumidor boliviano a variaciones solo porque en el mercado internacional hay un incremento transitorio; los precios de la canasta familiar son inflexibles a la baja”, afirmó la autoridad.

Incluso, aseguró que el Gobierno cuenta actualmente con una alternativa que podría reducir costos: la importación de petróleo crudo para su refinación en el país.

Los pozos, rutas de tránsito y refinerías son objetivos militares

Para Balanza, la situación tiende a agravarse debido a que, por el conflicto bélico, las instalaciones petroleras han pasado a ser objetivos militares: desde las rutas de tránsito, los campos petroleros y las refinerías hasta las instalaciones donde se procesa el petróleo y el gas que se exporta al mundo.

Explicó que “la industria petrolera se rige por el principio de continuidad; es decir, lo que se produce se tiene que transportar; lo que se transporta se tiene que refinar; lo que se refina se tiene que comercializar”.

Si la cadena se corta, los pozos se tienen que cerrar, y cerrar un pozo de petróleo no es lo mismo que cerrar un grifo de agua. Un pozo petrolero genera daños estructurales en el subsuelo, en el yacimiento, y daños hidráulicos en los campos, manifestó.

Es decir, que cuando estos pozos son reabiertos, “no van a producir lo mismo y, para hacer que recuperen su producción, será necesario realizar millonarias inversiones; por otro lado, las instalaciones petroleras que se están destruyendo en medio de la guerra no se van a reparar, porque pueden ser nuevamente bombardeadas”, puntualizó.

Balanza afirmó que, una vez que culmine la guerra, habrá la necesidad de restablecer y reconstruir todo aquello que ha sido bombardeado y destruido.

Dijo que, aun teniendo “una ingeniería en el Golfo Pérsico de mucha flexibilidad, los niveles de producción de petróleo no serán los mismos de antes de la guerra”.

“Es decir, va a pasar la guerra y va a quedar un ‘chaqui’ bélico, como queda el ‘chaqui’ después de una borrachera (…); el ‘chaqui’ de guerra se va a reflejar en los precios”, advirtió.

Esa situación va a afectar a Bolivia porque habrá un incremento en la banda de fluctuación de los precios en los que el país compra el diésel, la gasolina y el petróleo.

Consultado sobre la revisión de precios de los combustibles en junio, como definió el Gobierno, Balanza consideró que no encuentra el “físico necesario” en el Gobierno y, por lo tanto, en el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, ni en el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, para proceder con la revisión de los precios de los combustibles.

Sin embargo, sostuvo que esa revisión es necesaria para eliminar la brecha entre el precio de compra y el precio de venta, más los costos logísticos, que serán superiores.

Balanza consideró que el Gobierno enfrentará problemas de liquidez en ese caso, porque los organismos multilaterales de crédito no prestarán para financiar subsidios; por el contrario, es una condición para que un país pueda acceder a créditos internacionales, visados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluso en relación con créditos bilaterales.

“Se va a poner cuesta arriba conseguir recursos para financiar subvenciones, cuando el mundo demanda a Bolivia un ajuste estructural, una culminación de subvenciones e incluso han planteado una devaluación de la moneda”, recordó.