lunes 27 de abril de 2026

Especiales

Los germanos hacen respetar su localía y superan al fútbol total

Países Bajos presentó un sistema diferente, con todos sus jugadores implicados a la defensa y al ataque. Por ello los llamaron la Naranja Mecánica.

En esta décima edición de la Copa Mundial surgió una nueva leyenda de un país que hasta entonces no contaba con una rica tradición futbolística, Johan Cruyff, mientras que otra confirmaría su jerarquía en el transcurso del torneo, Franz Beckenbauer.

Fue el Mundial que vio nacer a la Naranja Mecánica, el equipo de 11 jugadores de los Países Bajos que dominaron a casi todos sus rivales a través de una insesante e inédita participación de todos sus jugadores, tanto para defender como para atacar, bajo un sistema denominado fútbol total. 

También fue el torneo de las dos alemanias divididas post Segunda Guerra Mundial. 

Participaron 99 equipos en la fase de clasificación para ocupar 14 plazas, ya que una le pertenecía al anfritión, Alemania Federal, y la otra al último campeón, Brasil. 

Los grupos

El Grupo 1 quedó integrado con Alemania Federal, Alemania Democrática, Chile y Australia. Las dos alemanias pasaron a la próxima fase. 

En el Grupo 2 jugaron Yugoslavia, Brasil, Escocia y Zaire. Yugoslavos y brasileños avanzaron la serie.

El Grupo 3 lo integraron Países Bajos, Suecia, Bulgaria y Uruguay. La Naranja Mecánica demostró en su primer partido un nuevo sistema de juego llamado fútbol total, por el cual todos los jugadores atacan y defienden desde sus posiciones y ejercen una presión en la marca para quitar el balón y al tenerla poder mantener la posesión de la pelota. Junto a Suecia, los neerlandeses avanzaron.

El Grupo 4 estuvo integrado por Polonia, Argentina, Italia y Haití. Los polacos y argentinos pasaron de ronda.

Nuevo sistema

No hubo cuartos de final, sino la formación de dos cuadrangulares. El Grupo A lo jugaron Países Bajos, Brasil, Alemania Democrática y Argentina. Los neerlandese, por ser primeros, fueron a la final 

El B lo integraron Alemania Federal, Polonia, Suecia y Yugoslavia. Los germanos fueron los mejores y accedieron al partido por el título.

El 7 de julio, en Múnich, se jugó la final: Alemania Federal-Países Bajos. Ante 75.000 espectadores, los neerlandeses hicieron el saque inicial y mantuvieron la posesión del balón durante dos minutos hasta que Cruyff hizo una jugada personal,  entró al área con velocidad y logró que le cometan falta. El árbitro cobró penal. Remató Johan Neeskens y puso el 1-0. 

Pero el local no se dejó amedrentar por el fútbol total. Minutos más tarde Bernd Hoelzenbein llegó al área rival, comenzó a driblear y le cometieron penal. A los 25 Paul Breitner puso el empate a uno.

Por derecha atravesó el área la pelota que cayó en los pies del goleador teutón Gerd Müller, la para y la cruza por abajo al segundo palo. A los 43 minutos Alemania Federal se puso en ventaja por 2-1.

En la segunda parte, con la obligación de conseguir el empate, Países Bajos se lanzó al ataque a puro centro y disparos de afuera. La puntería no fue exacta, el tiempo pasó y el escore se mantuvo. Por segunda vez los alemanes se consagraron campeones del mundo.