martes 12 de mayo de 2026

La Tribuna

Sin goles ni mística

​La pregunta hoy no es solo si Sixto Vizuete llena las expectativas de la grada, sino si llena las de sus propios jugadores.
martes 12 de mayo de 2026

El silencio en el Hernando Siles no fue producto de la calma, sino de la incomodidad. Fue ese silencio espeso que precede a la tormenta, hasta que finalmente estalló: "¡Fuera Vizuete!". El grito de la hinchada atigrada no solo pedía la cabeza del tercer técnico del año, sino que desnudaba una crisis de identidad en un equipo que parece haber perdido su ADN.

El camarín, ¿Un barco sin capitán?

La pregunta hoy no es solo si Sixto Vizuete llena las expectativas de la grada, sino si llena las de sus propios jugadores. Las reacciones en el campo —gestos ante una instrucción o desgano en los cambios— sugieren la fricción de quien trabaja al lado de alguien en quien no confía.

La bomba la detonó Darwin Lom. Sus declaraciones postpartido no fueron las habituales frases de cassette: "Yo me fabriqué la jugada, no lo hicimos como equipo". ¿Un dardo a sus compañeros? ¿Un mensaje directo al planteamiento táctico? Sea como sea, evidenció que el vestuario está fracturado. No es algo nuevo; ya Eduardo Villegas señaló a los responsables de su salida y el "Tano" Fontana lo sentenció en Panamericano Deportivo: "Se les está dando mucho poder a los futbolistas; ellos no deberían poner ni sacar técnicos".

El error de la dirigencia

Desde el club se desmiente la "camarilla", pero los síntomas son innegables. ¿Qué falla con Vizuete?

¿El perfil?: El presidente argumentó su llegada por su paso en selecciones, pero olvidó el análisis de resiliencia. ¿Puede este estilo pausado y cansino domar un vestuario de jerarquía?

¿El proceso?: Se habla de "proceso", pero ¿existe tal cosa cuando no hay objetivos claros? Vizuete no ha perdido, pero en el Tigre no basta con sumar; hay que transmitir. Hoy, el técnico ecuatoriano no agrada y la dirigencia surfea una ola que amenaza con romper en la orilla.

La trituradora del fútbol boliviano

Lo que sucede en The Strongest es el síntoma de una enfermedad nacional. Vizuete se sorprende de que pidan su salida peleando los primeros puestos, pero olvida que habita en la "trituradora".

Van 13 técnicos cesados en lo que va del año. Es el fenómeno de nuestra liga: preferimos cortar la cabeza antes que sanar el cuerpo. Mientras sigamos pensando que el problema es individual de cada club y no integral, seguiremos tapándonos los ojos con una venda de despidos.

Hoy el eco en Miraflores es "Fuera Vizuete", pero mañana será otro nombre. Cambian las caras, cambian los apellidos (Robatto, Baldivieso, Villegas, Soria...), pero el vacío de mística y la falta de norte institucional permanecen intactos.