martes 26 de mayo de 2026

Bolivia es otra

La solución, si bien a muchos y muchas no les guste, es retomar la idea constitucional, una patria plural, horizontal y con la plena participación de todas y todos con sus particularidades y diversidades.

Muy difícil es escribir en estos días oscuros, para aquellos y aquellas que creemos en los derechos humanos, en los principios y valores democráticos, el Estado constitucional de Derecho y la paz, cuando Bolivia desde hace muchos, pero muchos años, sigue partida en varias partes, que parecerían que ni siquiera son un rompecabezas porques estas piezas ni siquiera tiene bordes redondeados para unirse entre lo cóncavo y convexo, porque sus componentes tiene bordes afilados, cortantes, punzantes, que no quieren conformar inexplicablemente un cuadro completo, prefieren en todo caso ver arder todo, sangre derramada, destrucción del enemigo, una suma cero, a pesar de las consecuencia y el precio que esto tiene para el futuro de la totalidad de bolivianas y bolivianos.

¿Cuál es el problema de nuestra Bolivia? Las redes sociales, los medios tradicionales, los pocos espacios de debate e intercambio de ideas, se cansan de buscar culpables, de identificar a los buenos y malos (sabiendo que todos lo somos) muchos restablecen el discurso del “pueblo enfermo”, de la falta de “civilización” de las grandes  mayorías, por ello el discurso de “salvajes”, “vándalos”, esos que hay que disciplinar, mejor eliminar; por el otro lado la reacción no es menor, discursos de “guerra civil”, de alfombrar con cadáveres las carreteras, de asfixiar las ciudades (que si lo están logrando), de no dialogar, bloquear hasta las ultimas consecuencias presuntamente sin un norte claro, sin discurso reivindicativo, que en realidad sigue siendo el mismo que desde hace 200 años de vida republicana.

Causa pena y dolor aquellos y aquellas que apelan a la necesidad de violencia, de poner un punto final, como si la gente fuera un texto de computadora que apretando una tecla se puede borrar, solo porque según unos y unas son el gran problema, sabiendo que también los supuestos buenos también lo son, ¡si señores y señoras! porque no supieron tender los puentes necesarios, porque no supieron abrir los espacios, no supieron comportarse con respeto y tolerancia, no se platearon tampoco la construcción de un país inclusivo, en realidad nunca deconstruyeron su racismo y discriminación, solo estaban esperando el momento para regresar al pasado, pensar que los 20 años habían finalizado y que ahora tocaba poner las cosas en orden, paz y trabajo, sin quererse dar cuenta que son iguales y hasta peores que los que estuvieron ahí, las mismas angurrias, las mismas bajezas, iguales tentaciones por el poder.

Los que estuvieron los 20 años, son odiosos para muchos y muchas, pero por otras razones, porque desaprovecharon la oportunidad de hacer algo definitivo y bueno, por este gran pedazo de la tierra que nos toco tener, tuvieron la legitimidad, el dinero y el derrotero para lograrlo y todo lo lanzaron por la borda, solo porque el humano es lo que es.

La vilipendiada norma fundamental del 2009, nos daba el norte, pero nadie la siguió, nadie la quiso, ni siquiera los que se arrogaban su autoría, hasta hoy sigue ahí, hablándonos de la posibilidad de conformar ese rompecabezas, armar algo mínimamente posible, sabiendo que ni unos ni otros pensaremos igual, veremos la vida de la misma forma, nos comportaremos igual en la misma mesa, o en ningún otro espacio, por ello se pensó en un Estado pluricultural y plurinacional sin culturas hegemónicas, suena utópico – puede ser- pero si uno lo piensa es la única salida y posibilidad para nuestro país diverso, desordenado, abigarrado como decía Zavaleta Mercado, con una memoria histórica larga y corta que no se borrará jamás, como refería la gran Rivera Cusicanqui. Esa memoria provoca lo que vemos hoy, y lo seguirá haciendo durante mucho tiempo, sino se trabaja, se avanza de manera horizontal, dialogada y respetuosa.

Piénselo estimado/a lector/a no se borrará, ninguna parte de nuestra Bolivia ganará, aunque se lancen bombas o se gaste el último cartucho en esa parte del pueblo, como quisiera algunos y algunas, y al final acabaremos perdiendo todos y todas. Aunque es paradójico pensar que quienes conformar la fuerza armada, que los presuntos “buenos, correctos y civilizados” quieren usar, viene de ese mismo pueblo que se quiere destruir, que seguro no querrán apretar el gatillo por nada del mundo para lograr una masacre de proporciones bíblicas, porque eso ocurriría, en el supuesto de usar la fuerza; dictar un estado de excepción, dada la coyuntura será un saludo a la bandera, no se hagan ilusiones.

La solución, si bien a muchos y muchas no les guste, es retomar la idea constitucional, una patria plural, horizontal y con la plena participación de todas y todos con sus particularidades y diversidades, lo otro será continuar en este torbellino de tiempos de paz hipócrita y tiempos de violencia, ad infinitum sin ton ni son, Bolivia ya no será la de hace 180 años atrás ¡Entiéndanlo! Por favor.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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