jueves 4 de junio de 2026

Mundial 2006

El alemán Miroslav Klose fue el máximo goleador en el torneo que organizó su país

Convirtió cinco tantos, la cifra más baja desde Chile 1962, cuando tres jugadores terminaron empatados con cuatro conquistas en el primer lugar.
Miroslav Klose festeja uno de los dos goles que le hizo a Costa Rica en fase de grupos del Mundial 2006.
Miroslav Klose festeja uno de los dos goles que le hizo a Costa Rica en fase de grupos del Mundial 2006.

El alemán Miroslav Klose se proclamó máximo goleador del Mundial de Alemania 2006 con cinco goles, la cifra más baja desde Chile 1962, cuando tres jugadores terminaron empatados a cuatro tantos.

Klose, quien no marcó en el partido por el tercer puesto que ganó su equipo a Portugal por 3-1, convirtió dos tantos más que los que le seguían en la tabla: Lukas Podolski, Maxi Rodríguez, Hernán Crespo, Ronaldo, Fernando Torres, David Villa, Zinedine Zidane o el francés Thierry Henry.

El alemán convirtió un doblete ante Costa Rica en el partido inaugural y repitió ante Ecuador, también por la fase de grupos. Su último tanto fue contra Argentina en el empate 1-1 de cuartos de final. Tras el Mundial 2006. Su cuenta estaba en diez anotaciones, que crecieron a 14 en 2010 y a 16 en 2014. Hoy, es el máximo goleador de la historia de los Mundiales.

Cumplidos los 64 partidos, se marcaron un total de 147 goles, lo que supone una discreta media de 2,29 tantos por encuentro, la segunda más baja desde el Mundial de Italia’90.

 

Sus cualidades

Klose se destacó como asistidor; no se limitó a jugar como delantero de área, sino que bajaba hasta el centro de campo a recoger balones y colaborar en la organización del juego.

A esas virtudes se agrega la de gran rematador de cabeza, que ya había sido mostrada por Klose en el Werder Bremen.

Al Mundial de Corea y Japón, Klose había llegado como un perfecto desconocido y sorprendió al marcar tres goles ya en su debut mundialista ante Arabia Saudita.

A partir de octavos, sin embargo, Klose dejó de hacer goles en ese Mundial, por lo que llegó a decirse que, a nivel internacional, era un jugador que solo marcaba ante rivales débiles.

Ese prejuicio logró romperlo Klose en el partido de los cuartos de final contra Argentina al marcar de cabeza el gol del empate que forzó luego la definición por penales que puso a Alemania en semifinales.

En octavos, Klose ya había sido decisivo para su equipo ante Suecia, no como goleador, sino como pasador, al hacer las jugadas previas de los goles de la victoria por 2-0 ante Suecia, marcados ambos por Lukas Podolski.

Esos dos partidos coronaron para Klose acaso la mejor temporada que ha hecho durante su carrera, en la que no se dejó parar por las lesiones.

Esto último, estar en plena forma, fue algo clave para Klose, como él mismo lo dijo en diversas ocasiones.

“Para dar mi mejor rendimiento necesito darlo todo en el campo, no sé jugar a media máquina”, sostuvo en su momento el jugador alemán, que está lejos de ser un simple oportunista con olfato de gol.