miércoles 10 de junio de 2026

Convulsión social

Vocero le dice a Quiroga que su gobierno dictó un estado de sitio y generó condiciones para que Morales se haga del poder

Jorge Quiroga era el vicepresidente del exmandatario Hugo Banzer, quien dictó un estado de sitio en abril del año 2000, que provocó al menos un fallecido y un centenar de heridos.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez. Foto Aracely Rondón
El vocero presidencial, José Luis Gálvez. Foto Aracely Rondón
miércoles 10 de junio de 2026

El vocero presidencial, José Luis Gálvez, le recordó hoy al expresidente Jorge Quiroga que su gobierno dictó un estado de sitio en la Guerra del Agua, en Cochabamba, en el año 2000, que provocó muertes y cientos de heridos; y que ese hecho permitió crear las condiciones para que el entonces dirigente cocalero Evo Morales se hiciera del poder a punta de bloqueos y muertes.

En conferencia de prensa, el funcionario sostuvo que lo sucedido hace 26 años en Cochabamba es una muestra de cómo no se debe manejar una crisis social como la que se registra en el país, en respuesta a la insistencia del expresidente en que el gobierno de Paz debería dictar una medida de excepción, como lo hizo él en el pasado.

“Supongo que se refiere a la Guerra del Agua, en la cual su gobierno dictó un estado de excepción, de tal manera que provocó muertes, cientos de heridos, y se debe utilizar como un ejemplo de cómo no se debe manejar una crisis social”, manifestó.

Recordó que, a los pocos días de haberse dictado la medida de excepción, el gobierno de Banzer tuvo que dar un paso atrás. “A los pocos días tuvieron que revertir y fue un fracaso”, afirmó.

Sin embargo, “lo más grave, aparte de tener que dar un pie atrás como gobierno, fue una situación en la que se generaron las condiciones para que justamente Evo Morales y los intereses del Chapare, a punta de bloqueos y muerte, se hiciera luego del poder”, sostuvo.

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Gálvez dijo que el gobierno no cometerá los mismos errores del pasado; por el contrario, aseguró que “vamos a vencer al esquema narcoterrorista que hoy enfrentamos los bolivianos y vamos a implementar un régimen profundamente democrático”.

La Guerra del Agua se registró entre enero y abril del año 2000 en la ciudad de Cochabamba, durante el gobierno del presidente Hugo Banzer, cuyo vicepresidente era Jorge Quiroga, debido al rechazo de la población a la concesión del servicio de agua a la empresa transnacional Aguas del Tunari.

El 8 de abril de ese año, el gobierno de Banzer decretó el estado de sitio con la intención de frenar las protestas masivas, lo que derivó en una convulsión donde hubo un muerto y más de 100 heridos, según datos oficiales.

A partir del inicio del bloqueo de carreteras desde el 2 de mayo en el país, y antes en el mes de abril en los Yungas por los interculturales, que impidieron un acuerdo con el gobierno con los choferes que demandaban el abastecimiento de combustible, Quiroga vino insistiendo en que el gobierno del presidente Rodrigo Paz debería dictar una medida de excepción para controlar la crisis que comenzaba.

Después de la aprobación de la Ley de Regularización de los Estados de Excepción, el exmandatario y jefe de la Alianza Libre volvió a insistir en que se debería declarar esa medida para controlar los conflictos, y en reiteradas entrevistas manifestó que él lo haría si estuviera como presidente del Estado.

Gálvez dio una respuesta a esa insistencia y sostuvo que se ha venido escuchando a varios actores políticos, entre ellos Quiroga, quien insiste en aplicar el estado de excepción como él lo habría hecho.

Precisó que es necesario diferenciar a las organizaciones sociales de los intereses “narcoterroristas” que quieren “muerte” y “sangre”. Las organizaciones sociales tienen todo el reconocimiento de la sociedad boliviana y de este gobierno, pero a los violentos que contaminan las demandas sociales se les aplicará la ley.

“Sabemos que la mayoría de los ciudadanos de El Alto quieren volver a trabajar, al igual que todos nosotros a la normalidad; por ello, es necesario insistir una vez más a los dirigentes sociales, al pueblo alteño, con todo respeto, pero con mucha firmeza, que se alejen de los ‘narcoterroristas’”.

“Sepárense de los violentos, de los radicales que buscan dar un golpe al orden democrático y constitucional. Sigamos apostando por el diálogo, porque eso es lo que da resultados, y a todo el pueblo boliviano tenemos que reiterar que vamos a restablecer el orden en el país, pero no vamos a caer en la trampa del narcoterrorismo que busca violencia y muerte”, afirmó.