sábado 13 de junio de 2026

Figura

Julián Quiñones el colombiano que escapó de la guerrilla y se naturalizó mexicano

A los 17 años, el delantero tuvo que abandonar su tierra natal buscando una oportunidad para que el talento de sus piernas hablara más fuerte que el ruido de los fusiles.
Quiñónez celebra su primer gol en mundiales, el colombiano, naturalizado mexicano, va por más. Foto: FMF
Quiñónez celebra su primer gol en mundiales, el colombiano, naturalizado mexicano, va por más. Foto: FMF

Cuando la pelota cruzó la línea de gol en el partido inaugural de México - Sudáfrica, decretando el triunfo de la selección tricolor, el grito de Julián Quiñones encapsuló mucho más que tres puntos en una Copa del Mundo. Fue la culminación de un viaje inverosímil: el desahogo de un joven que, hace poco más de una década, huía de la violencia de las guerrillas en su Colombia natal para terminar escribiendo con letras de oro la historia del balompié mexicano.

La huida del Triángulo de Telembí

Julián Andrés Quiñones nació el 24 de marzo de 1997 en Magüí Payán, un municipio enclavado en la costa del Pacífico del departamento de Nariño, Colombia. Esta región, trágicamente conocida en el contexto social de su país de origen como el "Triángulo de Telembí", ha sido históricamente una de las zonas más golpeadas por los enfrentamientos del conflicto armado, el narcotráfico y la presión de los grupos guerrilleros.

A los 17 años, rodeado de un entorno hostil donde las balas silenciaban el futuro de los jóvenes, Quiñones encontró en el futbol su única balsa de salvación. El delantero tuvo que abandonar su tierra natal dejando atrás el desarraigo de la guerra, buscando una oportunidad para que el talento de sus piernas hablara más fuerte que el ruido de los fusiles.

Su refugio inicial fue el club amateur Futbol Paz, en la ciudad de Cali, adonde llegó a probarse en el año 2013. César Valencia, directivo de la organización colombiana, recordó para ESPN el impacto inmediato del atacante:

Selección de Colombia Sub-20

Para el año 2015, Quiñones ya destrozaba las redes en la categoría Sub-20 colombiana. Fue durante un torneo nacional juvenil donde una espectacular racha anotadora encendió las alertas de los cazatalentos internacionales. Los visores de los Tigres de la UANL de México vieron en aquel espigado y potente atacante un diamante en bruto, negociando su traspaso de inmediato con el club de Cali.

Aterrizar en México cambió su destino para siempre. Tras debutar formalmente en el balompié azteca en 2016 y madurar su futbol en equipos de desarrollo como Venados de Mérida y Lobos BUAP, Quiñones alcanzó el estatus de gran jugador.

Se transformó en el héroe del histórico bicampeonato del Atlas de Guadalajara y, posteriormente, refrendó su calidad de superestrella con la camiseta del Club América.

Según el diario Marca, el atacante se declaró americanista, y mexicano, para dar el salto al Al-Qadsiah de la Liga Profesional Saudí (donde revalidó su calidad de ariete mundial con 33 tantos).

La adopción de una patria

A pesar de que los directivos de la Federación Colombiana de Futbol intentaron convocarlo en su momento para vestir la camiseta de los cafeteros, el corazón de Julián ya pertenecía al país que le dio una segunda vida. Solo se veía de verde, blanco, y rojo.

Naturalizado mexicano por convicción, debutó con el 'Tri' en noviembre de 2023.

"México me lo dio todo, mi familia, mi carrera, mi tranquilidad", ha manifestado de forma implícita en sus decisiones el ariete. La afición mexicana devolvió ese cariño adoptándolo desde el primer instante como un hijo legítimo de la patria futbolística.

Al sonar el silbatazo final, la narrativa del partido trascendió la cancha: Julián Quiñones, el delantero que gambeteó a la violencia rural y escapó de la guerrilla, hoy duerme consagrado como el héroe del país que le abrió las puertas cuando más lo necesitaba.