domingo 21 de junio de 2026

Yañee

Un pueblo bloqueado no vio al Defensor ni al Fiscal General

Ese pueblo bloqueado seguirá ahí, buscando más alternativas para enfrentar las obligaciones del día a día, mientras se abrazan y arengan discursos hermosos tras la firma del acuerdo de la impunidad.
domingo 21 de junio de 2026

Cuando a un pueblo bloqueado se le cercenaron sus derechos humanos, no se puede cantar victoria o firmar acuerdos en base a la impunidad, la injusticia y el olvido de lo que pasó.

Es difícil poder digerir tan fácilmente los 50 días de bloqueos en Bolivia y olvidar lo que dejaron como consecuencias, desastres, muertos, heridos, pérdidas económicas, de fuentes de empleos. No se trata de revancha o venganza o resentimientos. Se trata de justicia y de responsabilidad histórica.

Se trata de dignidad y esperanzas. Se trata de que sepamos diferenciar la protesta como derecho humano y las acciones violentas contra la democracia, contra los bolivianos.

Se trata también de no ser hipócritas y ser valientes. Reconocer que durante más de 50 días de bloqueos violentos hubo un pueblo bloqueado al que se le cercenaron sus derechos humanos, un pueblo que día a día tenía que trabajar y sobrevivir a la crisis y sortear las piedras, arenas, palos y los insultos de los bloqueadores, que se creen dueños del país.

Este pueblo bloqueado, reflejado en el pueblo paceño, sufrió en carne propia este asedio y cerco que no permitió el libre tránsito de personas, cargas en varios rubros, de alimentos, e incluso de enfermos graves, que muchos murieron, porque no llegaron a tiempo a su tratamiento o no los dejaban pasar.

Un pueblo bloqueado que estuvo solo, abandonado y gritando socorro a las autoridades que tienen que velar y garantizar el cumplimiento de sus derechos humanos. No vio al Defensor del Pueblo, Pedro Callizaya, haciendo gestiones para que se levantaran los bloqueos. Pero sí vio a ese Defensor abogando porque no se usa la violencia contra los bloqueadores. Vio a ese Defensor del Pueblo visitando las cárceles para vigilar que los bloqueadores detenidos no les falten nada y no sean sometidos a torturas. No vio a ese Defensor visitando a los familiares de las víctimas de los bloqueos.

Vio a un Defensor del Pueblo negándose a recibir la visita de un grupo de transportistas bloqueados que pedían su ayuda institucional. No vio a ese Defensor denunciando la violación de los derechos humanos al que fue sometido el pueblo bloqueado, que no tuvo acceso de forma directa y permanente a la salud, al trabajo, al transporte, a la circulación, a la integridad, a la alimentación y atentaron contra la vida de las personas.

Un pueblo bloqueado con sed de justicia que no vio al Fiscal General del Estado,
Roger Mariaca, obrando de oficio a favor de ese pueblo bloqueado, cuando la ley dice claramente que cuando se violan derechos humanos colectivos el Ministerio Público debe actuar de oficio y su misión es defender a la sociedad.

No vio al Fiscal General y su tropa de fiscales interponiendo denuncias contra los bloqueadores, los violadores de los derechos humanos y contra la democracia. Pero sí vio a ese Fiscal General asistiendo a cuantos seminarios y condecoraciones que le hacían, mientras ese pueblo bloqueado tenía que soportar estoicamente la crudeza de los bloqueos.

No vio al Fiscal General haciendo gestiones en los puntos de bloqueos y ante el gobierno para iniciar acciones integrales en las decisiones de evitar más sufrimiento al pueblo bloqueado. No fue garante de esos derechos. Pero vio al Fiscal y su enviado especial como garante de los bloqueadores en el diálogo entre el gobierno y la COB.

Un pueblo bloqueado que no vio a los jueces del Tribunal Supremo de Justicia agilizando procesos contra los bloqueadores, a quienes los dejaba en libertad al primer petardo que escuchaban.

Un pueblo bloqueado que no vio a los poderes del Estado en emergencia y preocupado por la marcha de los bloqueos violentos. Nunca se reunieron el Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Poder Legislativo, Poder Electoral, FFAA. Sistema judicial, Policía, Defensoría del Pueblo y otros enfrentando estos conflictos. Cada uno disparaba por su lado a su conveniencia.

Una vez mas ese pueblo bloqueado tendrá que alzar cabeza y no abandonarse. El escritor mexicano, José Revueltas, nos pidió nunca sentirse derrotados, para no ser como ellos: “Dejarse vencer era transigir, corromperse, dejar de ser solo, asociarse en la complicidad de los hombres, en sus vicios, en sus mentiras, en sus vergüenzas…”.

Ese pueblo bloqueado seguirá ahí, buscando más alternativas para enfrentar las obligaciones del día a día, mientras se abrazan y arengan discursos hermosos tras la firma del acuerdo de la impunidad.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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