viernes 17 de julio de 2026

Perspectiva

Escritor Luis Raimundo Quispe: “El alteño se ha hecho responsable de sí mismo, no se puede dar el lujo de parar todo el tiempo”

Durante los 53 días de bloqueos, amplios sectores de El Alto no se sumaron a la movilización. Para el autor de "Ciudad Apacheta", ese comportamiento refleja un cambio profundo en la sociedad alteña.
Luis Raimundo Quispe, escritor alteño. Foto: Gonzalo Lecoña Márquez
Luis Raimundo Quispe, escritor alteño. Foto: Gonzalo Lecoña Márquez

Durante los 53 días de bloqueo, llamó la atención que amplios sectores de la ciudad de El Alto no se sumaran a esa movilización, incluso pese a las convocatorias abiertas de los manifestantes. Luis Raimundo Quispe, escritor de esa urbe, sostuvo que muchos de sus habitantes ya no pueden darse el lujo de paralizar sus actividades.

En entrevista con Visión 360, el escritor menciona dos razones al respecto. La primera: El Alto y sus habitantes ya no son una comunidad exclusivamente oral; ahora se informan por otras vías, como internet, y tienden más a la lectura, por lo que existe un menor margen para que sean proclives a caer en la desinformación. La segunda: un amplio segmento de la población de la urbe debe cumplir responsabilidades, como el pago de créditos, por lo que no puede detener sus actividades.

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Sobre el primer punto, Quispe sostiene que en El Alto la gente “lee harto” y que existe un movimiento cada vez más marcado en torno a la venta de libros. Una expresión de esa tendencia es la organización de tres ferias del libro “exitosas”. Ese factor, sumado a que en la actualidad hay más información disponible, hace que sea más difícil que la desinformación tenga incidencia.

“La gente de El Alto lee mucho. Compra libros. Antes, leían mucho ensayo político, pero ahora leen literatura. Yo mismo soy partícipe de eso. La gente ha cambiado. No se informa por lo que le dicen ya, no está con esa verticalidad de los dirigentes. Quizá haya sido antes, pero ya no lo es. Yo atribuyo a eso, la gente se informaba”, comentó.

Respecto al segundo punto, sostuvo que amplios sectores de El Alto ya no son los mismos que en 2003, cuando las movilizaciones provocaron la caída del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, en unas jornadas en las que la urbe paralizó sus actividades de forma indefinida.

“La otra razón es que —esto ya lo había dicho en mi libro Ciudad Apacheta— la ciudad es otra. Antes, en el 2003, muchos no tenían trabajo, no tenían mucho que perder, pero aquí todos trabajan con el banco. El alteño se ha hecho responsable de sí mismo, en el sentido de que tiene que cumplir responsabilidades, no se puede dar el lujo de parar todo el tiempo, de unirse a los bloqueos”, expresa.

En ese libro, Quispe relata que en octubre de 2003 El Alto vivió “un hito de gloria”, que redefinió su identidad, dado que, al ser “el epicentro del conflicto”, pasó a convertirse en el epítome de la fuerza que impulsó un cambio radical en la historia de Bolivia.

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Sin embargo, señala que en 2019, cuando los conflictos poselectorales derivaron en la renuncia del entonces presidente Evo Morales, detectó un cambio:

“Ya no éramos la carne de cañón que podía darse el lujo de parar el trabajo por semanas. Teníamos responsabilidades. Éramos negociantes, profesionales, empresarios, artesanos, obreros y, sobre todo, emprendedores. Cargábamos con la responsabilidad de sostener la confianza bancaria que nos ayudaba a pagar los gastos de nuestras familias, nuestras casas, nuestros vehículos y hasta las fiestas que teníamos o planeábamos darnos con justo derecho”.

Quispe, en la conversación periodística que sostuvo con este medio, comentó que durante los recientes bloqueos observó cómo la gente cumplió con su trabajo pese a las dificultades.

“Ha trabajado como ha podido, saliendo en las madrugadas, yo veía eso. Y a mí me sorprendía con qué estoicismo salían en las madrugadas, ya era costumbre, no los iban a vencer, y no los vencieron a la voluntad de trabajar”.