domingo 2 de agosto de 2026

Bolivia

El cuerpo del policía asesinado en San Matías llega a Santa Cruz mientras continúa la búsqueda de los sicarios

Las autoridades barajan varias hipótesis, entre ellas la posibilidad de que los sicarios habrían abandonado el país el viernes, en una avioneta que posteriormente fue interceptada por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) en el estado de Mato Grosso do Sul.
Una imagen del helicóptero que trasladó el cuerpo del policía Yerson Salazar Aliendres.
Una imagen del helicóptero que trasladó el cuerpo del policía Yerson Salazar Aliendres.
domingo 02 de agosto de 2026

La emboscada que acabó con la vida del subteniente Yerson Salazar Aliendres durante un operativo policial en el municipio fronterizo de San Matías, Santa Cruz, volvió a poner en evidencia el creciente poder de las organizaciones criminales que operan en la frontera entre Bolivia y Brasil. Este domingo su cuerpo fue trasladado hasta Santa Cruz en un helicóptero, mientras continúa la búsqueda de los criminales que acabaron con su vida, tanto en Bolivia como en Brasil.

Las autoridades barajan varias hipótesis, entre ellas la posibilidad de que los sicarios habrían abandonado el país el viernes, en una avioneta que posteriormente fue interceptada por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) en el estado de Mato Grosso do Sul.

Con base en fuentes policiales bolivianas y brasileñas vinculadas a la investigación, el diario El Deber informó este domingo que existen indicios de que la aeronave, obligada a aterrizar tras una persecución aérea, fue utilizada para evacuar del país a los integrantes del grupo armado que protagonizó los ataques ocurridos entre el miércoles y el jueves, donde Salazar Aliendres perdió la vida.

El hecho ocurrió el 30 de julio en la comunidad de Ascensión de la Frontera, cuando una comisión del Centro Especial de Inteligencia Policial (CEIP) se dirigía a investigar el asesinato de cuatro personas registrado horas antes en una propiedad del municipio. De acuerdo con el informe oficial, los efectivos fueron sorprendidos por hombres fuertemente armados que abrieron fuego contra la patrulla.

Durante el ataque murió el subteniente Salazar Aliendres, mientras que el teniente coronel Robert Gabriel Ruiz Medina recibió un disparo en el abdomen y fue evacuado para recibir atención médica. Según la Policía, tras la emboscada los atacantes incendiaron la camioneta oficial y se llevaron el cuerpo del uniformado, lo que obligó a desplegar un operativo de búsqueda por tierra y aire con apoyo de helicópteros Super Puma y unidades de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn).

Las autoridades sostienen que el objetivo de los agresores habría sido impedir que la comisión policial llegara hasta la escena del cuádruple asesinato ocurrido en la misma zona, un hecho que también estaría relacionado con la disputa entre organizaciones dedicadas al narcotráfico. La principal hipótesis apunta a una pugna entre las facciones criminales brasileñas Primer Comando Capital (PCC) y Comando Vermelho, que desde hace varios años mantienen presencia en la extensa frontera entre Bolivia y Brasil.

Un aprehendido y un cabecilla prófugo

Las investigaciones registraron sus primeros avances con la aprehensión de Luis Andrés C. A., identificado como uno de los presuntos implicados en la emboscada. De acuerdo con la Policía, el sospechoso fue encontrado cerca del lugar del ataque portando un arma de fuego y, durante sus primeras declaraciones, admitió conocer a algunos de los participantes, aunque se negó a revelar sus identidades.

Paralelamente, la institución identificó como principal cabecilla de la emboscada a Adán Licer Olivera Barbery, alias "Grillo", un ciudadano boliviano buscado por las autoridades de Bolivia y Brasil desde hace más de una década. Según el reporte policial, el sospechoso figura entre los delincuentes más buscados por ambos países y continúa prófugo.

Ante la gravedad del caso, la Policía activó el denominado Plan Halcón, mediante el cual movilizó grupos tácticos especializados y efectivos provenientes de La Paz, Cochabamba y Oruro para ejecutar operativos de alta intensidad en San Matías y reforzar el control de la línea fronteriza.

San Matías, un foco de violencia ligado al crimen organizado

La muerte del subteniente Salazar no constituye un hecho aislado. Durante los últimos meses, San Matías se ha convertido en uno de los principales escenarios de violencia vinculada al narcotráfico en Bolivia.

El 25 de abril, el ciudadano brasileño Douglas Queiroz fue asesinado a balazos durante un campeonato de fútbol. Un mes después, el 27 de mayo, un grupo de sicarios irrumpió en una vivienda del barrio Cristo Rey y asesinó al brasileño Fabio Mora de Brito, además de dejar dos heridos de gravedad. En ambos casos, la Policía manejó como principal hipótesis ajustes de cuentas relacionados con organizaciones criminales transnacionales.

La reciente emboscada contra la comisión policial representa un salto en la escalada de violencia, ya que por primera vez en esta serie de hechos los grupos armados atacaron directamente a efectivos del orden durante una investigación.

La frontera entre Santa Cruz y el estado brasileño de Mato Grosso es considerada desde hace años una ruta estratégica para el tráfico de cocaína y otras actividades ilícitas. Analistas en seguridad sostienen que la presencia de organizaciones como el PCC y el Comando Vermelho ha incrementado el uso de sicarios, armamento de guerra y ataques planificados contra rivales e incluso contra fuerzas del Estado, un escenario que ahora obliga a la Policía boliviana a reforzar su presencia permanente en la región.

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