lunes 10 de agosto de 2026

Hilando Fino

Cuando el poder comienza a perder el juego

El poder puede parecer permanente hasta que empieza a perder aliados, silencios y lealtades. Lo que hoy ocurre alrededor de Gianni Infantino y la FIFA vuelve a recordarnos una verdad recurrente: ningún poder es absoluto; tarde o temprano se erosiona y regresa a su verdadero centro.
domingo 09 de agosto de 2026

Se construyen sobre aplausos, silencios, lealtades y fotografías junto a quienes un día prometieron caminar a tu lado.

Hasta que el viento cambia.

Lo que ocurre hoy alrededor de Gianni Infantino y la FIFA no es únicamente una disputa por recursos, derechos comerciales o una elección. Es el reflejo de un poder que comienza a percibir el frío de sus primeras fisuras.

La UEFA desafía. Algunas federaciones retiran su respaldo. Antiguos aliados comienzan a tomar distancia. Infantino aún conserva apoyos relevantes, pero algo ya ha cambiado: la unanimidad se ha quebrado y la confianza ha comenzado a tener precio.

Porque así funciona el poder.

Mientras brilla, todos quieren estar cerca.

Los aliados abundan.
Los secretos se resguardan.
Y quienes disienten prefieren el silencio.

Pero cuando el poder comienza a debilitarse, emerge otra realidad.

Los aliados de ayer empiezan a distanciarse.

Quienes conocían los secretos ya no sienten la obligación de guardarlos.

Quienes permanecieron en silencio comienzan a alzar la voz.

Y aparecen los “Pedros” que niegan tres veces antes del amanecer.

Entonces llega el momento de las cuentas: los aliados, los cercanos y quienes durante años se ocultaron tras los bastidores del poder, esperando hacia dónde soplaba el viento.

Y, finalmente, aparecen los valientes.

Los que no tienen nada que ocultar, los que nunca necesitaron esconderse y pueden hablar ahora porque también hablaron cuando hacerlo tenía un costo.

Todo poder es efímero.

Puede durar años, parecer invulnerable, construir estructuras, acumular votos y rodearse de lealtades.

Pero ningún poder es eterno.

Porque el poder no se posee.

Se ejerce de manera transitoria.

Y cuando se pierde la confianza, comienza la cuenta regresiva.

Caen los silencios, se rompen las alianzas, se revelan las máscaras y quienes parecían gigantes descubren su propia fragilidad.

Infantino aún conserva apoyos. La historia no está cerrada y sería prematuro hablar de una caída. Sin embargo, el episodio ya ha dejado una pregunta flotando sobre el fútbol mundial:

¿Quién gobierna el fútbol: quienes ocupan los cargos o quienes hacen posible su existencia?

No la FIFA.
No la UEFA.
No un presidente.
No un dirigente.

El verdadero dueño es el fútbol.

Jugadores, jugadoras, entrenadores, clubes, aficionados y niños que aún sueñan con una pelota.

Porque los cargos pasan, los nombres pasan, los aliados pasan, las lealtades pasan.

El poder pasa.

Pero el fútbol permanece.

El poder puede ser temporal.

El deporte, jamás.