lunes 10 de agosto de 2026

La Tribuna

Cuando la historia rescata al presente

Hay camisetas que pesan, no porque sean más grandes, sino porque llevan demasiadas historias encima. Quizás eso explique, al menos un poco, lo que ocurre con Bolívar.
lunes 10 de agosto de 2026

Hay camisetas que pesan, no porque sean más grandes, sino porque llevan demasiadas historias encima. Quizás eso explique, al menos un poco, lo que ocurre con Bolívar.

La Academia comenzó el año con una Copa Libertadores que dejó un sabor amargo. El equipo no encontró su mejor versión y por momentos parecía muy lejos de ese Bolívar que durante décadas aprendió a ser insuperable en casa y a jugar de igual a igual en los escenarios más difíciles de Sudamérica. Tan amargo fue que salió del “TOP 10” histórico de este evento, sitial en el que había acuñado su nombre por varios años.

Pero el fútbol tiene esas cosas, sí, generalmente brinda revanchas. A veces un equipo parece perdido hasta que identifica el torneo, el rival o incluso el momento adecuado para recordar quién es. Bolívar parece haberlo encontrado en la Sudamericana.

Primero fue Gremio, un rival brasileño, con historia, camiseta pesada y un estadio que intimida. Bolívar no solamente sobrevivió: lo eliminó. Ganó en La Paz, también en Porto Alegre y clasificó. Para algunos fue una especie de serendipia. Lo cierto es que ahora el adversario es São Paulo.

Y aquí surge una pregunta que, de pronto, es más interesante que cualquier pronóstico: ¿Cuánto puede ayudar la historia de un club a ganar un partido que se juega hoy?

La respuesta más sencilla posiblemente es: nada. La historia no corre, no salta, no ataja ni mete goles, pero quizá sí juega de otra manera.

Bolívar ya estuvo aquí. En 1986 llegó a las semifinales de la Copa Libertadores. En 1991 consiguió una de esas victorias que quedan guardadas en la memoria: derrotó en La Paz a Boca Juniors y River Plate en una misma campaña y lideró el grupo en el que también figuraba Oriente Petrolero.

Para quienes crecieron viendo aquellos equipos, eso no es una estadística, es memoria y la memoria, en el fútbol, puede convertirse en confianza.

 

Incidencia del partido entre Bolívar y Gremio por el playoff de Copa Sudamericana. Crédito: APG

 

La propia CONMEBOL reconoce que el pasado tiene valor. Para construir el ranking de clubes 2026, la Confederación combina el rendimiento de los últimos diez años con un coeficiente histórico basado en las actuaciones en Libertadores y Sudamericana. Es decir, aunque parezca que el fútbol vive únicamente del presente, oficialmente el pasado todavía cuenta.

Bolívar ocupa el puesto 23 del ranking continental. No es un gigante brasileño ni argentino. Pero tampoco es un desconocido, para nada. Figura en el puesto 11 del ranking histórico de la Copa Libertadores entre 240 equipos. Se sitúa en el puesto 18 de la Copa Sudamericana, también entre 240 equipos.

Y quizá ahí esté una parte de la respuesta. Un futbolista que entra a jugar contra São Paulo sabe que enfrente tiene un club de absoluta jerarquía, pero también puede mirar su propia camiseta y recordar que antes otros bolivaristas ya estuvieron en esas noches.

Eso genera algo difícil de medir: la sensación de pertenecer.

Por eso no me atrevería a decir que la historia está haciendo ganar partidos a Bolívar. Sería demasiado fácil. Pero sí creo que la historia puede ayudar a que un equipo crea que puede ganarlos y, cuando un club vuelve a creer en sí, cambia su manera de competir.

Tal vez la recuperación de Bolívar tenga explicaciones tácticas, físicas, futbolísticas. Es posible, pero también puede haber algo más profundo: esa camiseta volvió a reconocerse.

Después de una Libertadores decepcionante, Bolívar encontró en la Sudamericana una oportunidad para volver a escribir su historia, y ahora tiene delante a São Paulo, que probablemente no sea solamente otro rival, muy posiblemente sea otra página.

Porque hay clubes que construyen su presente. Y hay otros que, al margen de ello, encuentran la manera de jugar acompañados por todo lo que fueron.

Entre Libertadores y Sudamericana, Bolívar disputó 331 partidos, ganó 133 y perdió 130, marcó 489 goles y recibió 494. Ese saldo de gozar de más victorias que derrotas en tal cantidad de encuentros es para pocos… para muy pocos.

Un pueblo que desconoce su historia, origen y cultura es como un árbol sin raíces… decía Marcus Garvey.