sábado 22 de agosto de 2026

Lo que pienso

Sólo sé... ¡que nada entiendo!

Hoy me quedo en la acera del escepticismo, en espera de no-vedades. Que las habrá.
sábado 22 de agosto de 2026

Vivimos en un país fascinante y contradictorio entre sí, Las Bolivias, en el que —más que en el Macondo con aires caribeños y aromas bananeros—, en strictu sensu, deberíamos identificarnos sin dudar como habitantes De lo Real Maravilloso. Porque en Las Bolivias todo lo que sucede sólo parece que sucede y lo que no pareciera que puede suceder, sucede. Me explicaré de adelante para atrás (ya que estamos en este mundo de cabeza).

En 2006, subió un gobierno (el del MAS-IPSP, que en 2002 Jorge Lazarte Rojas ya lo describió no como un partido sino como un movimiento de organizaciones del espectro político que se habían unido en pro de lograr el poder que nunca alcanzaban, juntos por aquello de pesca en río confuso) que prometió una Revolución Cultural y la reivindicación del indígena, para lo que daría al traste con las reformas modernizadoras de inicios de los años 90 del siglo pasado —una revolución más silenciosa pero tan profunda como la que hubo cuarenta y un años antes— e, incluso, con todo el “sistema explotador vigente”…En realidad, fue una narrativa que aprovechó los éxitos de las reformas anteriores como de sus trofeos fueran y las reivindicaciones quedaron en narrativas y en beneficios para sus conmilitones. Y, lo paradójico, a pesar de las verdades posteriores, algunos se lo siguen creyendo y otros, peor, repitiendo.

En 2019 una mafia de tramposos quiso forzar la mano y (amén de desconocer la voluntad popular de 2016) robarse las elecciones y la indignación del país hizo que la picardía huyera para arroparse en sarapes y cobijas hermanas y el país —que vadeó una guerra civil envenenada por el pícaro— creyó iniciar una Transición hacia la democracia. Crasa ilusión: bombardeada desde afuera y bombardeada de múltiples flancos desde adentro, esa Transición no salió de repetir los mismos errores que, en general, hemos arrastrado desde el Mariscal de Zepita agrandados por una inexperiencia mayúscula que aumentaba su propia ineficiencia, amén de corrupciones descubiertas. Así fracasó la Transición y abrió el camino para el regreso de Lo Pasado aunque no fuera el del Pícaro sino el de un mendaz discípulo. (El que el No Tan Nuevo mordiera la mano de su mentor se entiende porque entre pícaros siempre se dice que no hay honor).

Y llegaron las campañas electorales bolivianas. No voy a recorrer todo el camino desde que se empezaron a generar las precandidaturas, que pasaron por la conformación de la Alianza UNIDAD —que terminó en desUnidad— y que, para fines de mi conversación, iniciaré con la aplicada del 22 al 26 de mayo de 2025 y difundida el primero de junio (mes y medio antes de la primera vuelta electoral) cuando para IPSOS MORI (y UNITEL) el primer lugar nacional lo ocupaba Doria Medina y UNIDAD, el segundo Quiroga y la Alianza LIBRE, el tercero Rodríguez, el cuarto el voto nulo, el quinto la abstención, el sexto Reyes Villa y Paz Pereira el séptimo. Recién en la última encuesta aprobada por el OEP, la realizada por IPSOS MORI también para UNITEL del 2 al 6 de agosto y difundida el 10 (una semana antes de la votación), Paz Pereira sube al tercer lugar —el 8,3 %—, a menos de la mitad de las alícuotas de Doria Medina (el 39 %) y Quiroga (el 41,5 %), pero en realidad quinto si subimos nulos e indecisos. Al final de esa primera votación obtuvo el 32,06 % en primera vuelta, mucho más que los pronósticos, incluyendo de resultados el 19,87 % de nulos y el 2,5 % de blancos (la abstención fue del 13,05 %); la suma de residuales emitidos fue del 22,37 %, el tercer lugar de los votos totales; en ballotage subió Paz al 54,96 % mientras la encuestas le daban poco menos promedio del 38 %.

Y aunque cruzar encuestas con votos es bastante festinado en buena estadística, es de admirar el crecimiento de Paz total del 22,9 % en la segunda vuelta desde la primera, más que el trasvase de todos los votos del tercero. Y sin dudar en ningún caso por la fiabilidad, el recorrido demuestra un asombroso crecimiento (casi inusitado) en cortos 45 días.

Desde entonces, en nuestra Realidad Maravillosa hemos tenido un vicepresidente tenazmente opositor (Paz padre no llegó a tal extremo con Siles), una continuada emisión de decretos (y hasta una ley) rápidamente derogados, un paro y bloqueos de 53 días que atenazaron el país, cambios continuados de autoridades, el escándalo de la gasolina contaminada, anuncios de leyes a enviar la Asamblea que van goteando (las poquísimas que llegan), un país sin representación exterior (al menos, la propia del nuevo gobierno)…

Y, yapa al fin cual clímax de vaudeville, el affaire Cerimedo-Beller, con una inusitada acción sicaria (vaya de mal realizada, con tres balazos casi frente a frente a la víctima que casi no sangra y una moto inútil), un asesor presidencial que parece personaje de comedia de enredos (con una biografía no biografiada al fin), galán y victimario intelectual presunto, “granjas” de boots, millones, detenciones casi en puerta de avión y una dama embarazada/no embarazada (porque no permite comprobarlo) permanente tránsfuga que rechaza revisión pericial policial, que a inmediatez del ataque da conferencias de prensa (¿eso puede hacerse en una clínica con víctimas de supuestos atentados?), peritajes tecnológicos en menos de una hora… y la permanente inmovilidad del Poder (cada vez con menos Poder).

Hoy me quedo en la acera del escepticismo, en espera de no-vedades. Que las habrá.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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