jueves 24 de septiembre de 2026

No es aceptación, es resignación

Llamado de atención urgente a las autoridades: dejen de vender consensos ficticios desde el exterior y ejerzan autoridad real en los mercados.
jueves 24 de septiembre de 2026

Durante una reunión en Estados Unidos, el presidente Rodrigo Paz afirmó que la población “ha aceptado” el incremento del diésel y sostuvo que la medida tendrá un impacto importante en la vida de los bolivianos.

La gente la ha aceptado, que es diferente. El término aceptado es muy amplio.

Aceptar significa recibir voluntariamente…la gente no ha jugado el papel voluntario porque no hay otra.

Significa aprobar, no la han aprobado…pero sabe que tarde o temprano tenía que llegar.

En pocas palabras, no hay una adhesión a la medida, sino una resignación, por lo que la palabra más adecuada sería “resignó”…la gente resignó la medida.

La aceptará cuando haya efectos positivos para el bolsillo de la mayoría de los bolivianos, que hoy vive la primera fase de los efecto, los efectos psicológicos con pasajes hasta con 125% de incremento, pollo entre Bs 18 y 20 el kilo, tomate en alza, entre Bs 20 a 30 por caja.

No podemos ocultarlo, se trata de agio, se trata de especulación. Decíamos ayer que el peso del mercado no solo puede recaer en la espalda del pueblo, aduciendo a la libre oferta y demanda…que debe haber controles.

Los mismos se empiezan a hacer y es buena señal de los gobiernos locales.

Ya que buscamos palabra para definir lo que describió el presidente, definamos lo que están haciendo las personas con los precios de los productos y los servicios.

Subir hoy es atentatorio, criminal, aprovechador, ellos son productores de inflación, oportunista, ya que los efectos del decreto aún no se sentirán como tal.

Pongamos esto también en orden, se espera que un impacto mediano sea de entre dos a cuatro semanas y un impacto largo de tres a seis meses. Hoy estamos viviendo el impacto psicológico., impacto psicológico de la medida, de los precios, las amenazas de alza y las palabras de los políticos que siembran más preocupación por el futuro.

Llamado de atención urgente a las autoridades: dejen de vender consensos ficticios desde el exterior y ejerzan autoridad real en los mercados. Y a los malos comerciantes: paren la especulación. La desesperación social no es un mercado para hacer negocios, es una mecha corta que nadie debería atreverse a encender. 

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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