División
Quintana dice que el Gobierno mutó a un "régimen autoritario" y "arcistas" le dicen que “no tiene moral para hablar”
El exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, aseguró que “el gobierno de Luis Arce, que había nacido como democrático, ha mutado hasta convertirse en un régimen autoritario policíaco”. No obstante, desde el "arcismo" le dijeron que no tiene moral para hablar, dado que antes "era el que reprimía".
“No me estoy equivocando porque la realidad me da la razón; no solamente está mutando hacia un Gobierno autocrático, sino que está destruyendo las bases de la democracia y está devastando las instituciones públicas como la Asamblea Legislativa para privarla de su facultad de fiscalización”, dijo la exautoridad, alineada con el ala “evista” del Movimiento al Socialismo (MAS), según un video que difundió red Uno.
Afirmó que el mandatario “está prorrogando a esos magistrados mafiosos que devuelven tierras del Estado a empresarios de la derecha”.
Además, acusó a la administración de Arce de “operar a través de prácticas que creímos estaban superadas", que corresponden a “regímenes neoliberales o de la dictadura” y que está llevando al país a “una crisis social y política”.
De inmediato, parlamentarios del oficialismo y de la oposición criticaron las declaraciones y señalaron que el exministro “no tiene la moral” para hablar de un “Estado policíaco”, ya que durante su gestión actuó de manera violenta y represiva.
La senadora del MAS, Virginia Velasco, dijo que “Quintana era el que reprimía, recordemos el caso de Pando (Porvenir)”.
Por su parte, Alejandro Reyes, diputado de Comunidad Ciudadana, afirmó que “Quintana fue formado en la Escuela de las Américas y es el primer impulsor de este Estado represor de Evo Morales”.
“Quintana fue cercano a Hugo Bánzer y es el maestro que sabe las artes que le han enseñado, y por eso las denuncia”, agregó.
Las divisiones entre las dos facciones del MAS, los “arcistas” versus los “evistas” se enfrentan a diario con acusaciones mutuas, en lo que parece ser una fractura irreconciliable dentro del partido oficialista.