La Fiesta de América
El "loco" Romano, el gran goleador del seleccionado uruguayo
En los seis partidos disputados se convirtieron un total de 21 goles, con un promedio de 3.5 por encuentro, de los cuales cuatro fueron convertidos por Ángel Romano de Uruguay, que fue el goleador del torneo.
Ángel Romano fue un hombre muy prestigioso y respetado en el mundo del fútbol, no solo por el hecho de sus goles, sino también, por haber levantado la Copa América en seis oportunidades. Eso hizo que con el tiempo, el talentoso futbolista quedará en los corazones del balompié sudamericano.
En la década cargada de éxitos que tuvo entre 1916, la primera edición del anteriormente llamado Campeonato Sudamericano, y 1926, el “Loco”, como le decían en su Montevideo. La misma cifra si se suman los trofeos de Chile, Paraguay y Perú, que acumulan dos conquistas cada uno en toda su historia dentro del futbol continental a lo largo de los años.
En total, Romano disputó nueve certámenes y se hizo dueño de la mitad de esos torneos. Además, en las otras tres ediciones en las que no pudo abrazar la gloria máxima, salió en el segundo lugar en una y tercero en las dos que restan. Fue también goleador en 1916 y 1917, y es el jugador de futbol uruguayo con más partidos en toda la historia de la Copa América, con 23 partidos jugados. No llegó a jugar la primera Copa del mundo de la historia, en donde su selección triunfó.
Valla invicta
Cayetano Saporiti, de Uruguay, se convirtió en el primer arquero en mantener su valla invicta a lo largo del torneo. Saporiti, no disputó los últimos veinte minutos del partido decisivo ante Argentina: sufrió un golpe tras chocar con el atacante argentino Alfredo Marin y fue reemplazado por el defensor Manuel Varela.
Marín quiso abandonar la cancha para que continuaran diez contra diez, pero el capitán uruguayo, Jorge Pacheco, entendió que el golpe había sido fortuito y lo convenció de que continuara jugando.
El primer autogol
Uno de los datos curiosos de esta edición del torneo, es que Luis Alberto Garcia, de Chile, convirtió en el encuentro ante Argentina el primer gol en propia puerta de la historia de la competencia.