2024-06-17

Impunidad

Pederasta: ¿Cómo se descubrió el caso Roma, que tardó cinco años para ser investigado?

El padre Lucho Roma mantenía el registro de sus víctimas, niños y niñas indígenas de seis a 12 años de edad, en un archivo de fotos y videos. Dos investigaciones periodísticas denunciaron este extremo en 2019 y 2023, pero pese a las pruebas nadie tomó medidas.

El domingo, un medio extranjero reveló un manuscrito en el que el jesuita Luis María Roma Pedroza confesó las vejaciones cometidas a decenas de niños y niñas guaraníes de Charagua, Santa Cruz. La denuncia no es la primera, ya en 2019 un reportaje daba a conocer el caso, mientras que en 2023 un segundo trabajo periodístico hacía públicas las pruebas del crimen que fueron entregadas por otro miembro de su congregación.

Durante años, Roma guardó la cuenta de sus agresiones en decenas de imágenes en las que puede ser identificado claramente. Sus víctimas eran niños y niñas de 6 a 12 años de edad, de piel morena y rasgos indígenas. 

En 2019, una investigación periodística de EFE reveló los abusos sexuales del padre Roma, siete meses antes de que el jesuita muriera negándolo todo. Las investigaciones de este caso, denunciado hace cinco años, apenas ahora serán reiniciadas, según indicó el Fiscal General del Estado, Juan Lanchipa Ponce.

Explicó que la investigación se encuentra en la Fiscalía Departamental de Santa Cruz y que el proceso se cerró debido a que no se contaba con los suficientes elementos probatorios para sustentar una imputación, pese a las pruebas con las que el caso se hizo publico en 2019 y 2023. Afirmó que ante los nuevos elementos de convicción que salieron a la luz, se tiene la posibilidad de contar con testigos que puedan coadyuvar en la reapertura de la investigación.

Lanchipa afirmó que no habían elementos probatorios.    Foto: Fiscalía General del Estado

“Ahora tenemos la posibilidad material de contar con suficientes elementos para reiniciar la investigación en el caso de este sacerdote jesuita fallecido. La investigación va en contra de los encubridores tomando en cuenta que el principal autor de estos abusos falleció el año 2019, tenemos varios elementos que nos permitirán continuar la investigación para establecer responsabilidades”, sostuvo Lanchipa. 

Las pruebas no son recientes. En 2023, el archivo fotográfico fue hecho público junto con el testimonio del exjesuita que halló las pruebas, cuando compartía vivienda con Roma. El material fue difundido en un nuevo reportaje.

“Puede decirse que el mío es el testimonio cero. Fui parte de la comunidad en la que vivía  Roma. Ahí encontré el CD con las pruebas”, afirmó el exjesuita que descubrió los crímenes de Roma. 

Solo en Charagua el jesuita abusó de alrededor de 80 niños y niñas. 

Una década en Charagua

Conocido como territorio Guaraní, Charagua es uno de los municipios más grandes del país, pero  en el que la mancha urbana es muy pequeña. Apenas se extiende por unas 10 a 15 cuadras hacia adelante y hacia atrás.

A esta región, la Compañía de Jesús llegó en 1964. Desde entonces emplazó varios proyectos educativos y productivos. El corazón de todo era la parroquia San Miguel, el destino de Luis Roma entre 1994 y 2004.

“Parecía un viejito entrañable, solo tenía unos chistes un poco pasados de tono. Incurría en una suerte de doble sentido sexual, pero no se podía pensar que ese señor hubiera abusado niños. Era un excelente profesor de música, lo admiraba”, señaló el exreligioso en su testimonio.

Iglesia de Charagua en la que Roma estuvo destinado.    Foto: RRSS

Son decenas de jóvenes y adultos los que lo recuerdan de esa forma. Como el padre alegre que les enseñó a apreciar la música, que les regalaba dulces y galletas mientras los llevaba a la parroquia a ver películas. Pero también son muchos los que recuerdan sus vejámenes, no solo en Charagua, sino en los Yungas de La Paz.  

Y es que al parecer, era esa cercanía de maestro, amigo y consejero la que le servía para acercarse a los niños y niñas que luego serían sus víctimas. No se sabe cómo los escogía, pero por las fotos se ve que eran pequeños de entre 6 a 12 años, niños y niñas, con rasgos indígenas y por tanto provenientes de las poblaciones más vulnerables.

El hallazgo    

“Fui parte de la Comunidad en la que vivía el padre Luis Roma”, afirmó en su testimonio el ex jesuita, que por resguardo de su identidad pidió dejar en reserva fechas y lugares.

“En ese tiempo, en la comunidad había una sola computadora. En ese entonces éramos varios miembros y todos la  usábamos por horarios. Cuando llegó mi turno, agarré una memoria USB y fui a revisar mi correo. Apenas me senté frente a la máquina, salió una notificación que decía que había un CD en el display. Primero cerré todo, pero después pensé ver de quién era, para devolverlo. Pero en el CD no vi simples archivos”, relató.

Luis María Roma falleció impune en agosto de 2019.   Foto: Compañía de Jesús    

En la pantalla del computador vio una serie de imágenes de pequeños cuerpos desnudos. Algunos mojados, como salidos de una ducha y otros sentados en un mueble que de inmediato reconoció. “Alguna vez estuve en Charagua, conocía ese lugar”, dijo.

Aún incrédulo, reconoció en varias de las fotos el rostro de Luis Roma y de más de 20 niñas y niños. Cuando cayó en cuenta a quién pertenecía el CD, el exjesuita se apresuró a copiar un puñado de imágenes en su memoria USB, para guardar las pruebas aún sin saber bien qué hacer con ellas.

Un compilado del horror 

Desde una de las fotos, Roma mira hacia arriba señalando con una mano al cielo, mientras con la otra sostiene a una niña  por debajo de la falda. En otra sonríe, mientras recorre con los dedos el cuerpo inerte y a medio desvestir de otro pequeño.    

El archivo consta de 27 imágenes, su origen fue verificado tanto por este medio como por las investigaciones iniciadas por la Compañía de Jesús en 2019 -cuando el caso fue denunciado por primera vez- y por las investigaciones previas que ahora reiniciarán el caso.

Difíciles de ver, muestran parte de la desviación sexual del religioso. Sin recato, besa a los pequeños, mientras los sostiene con fuerza por la quijada. En más de una foto, los niños y niñas se limitan a taparse los ojitos con el antebrazo o morderse las manitos, en muestra de su indefensión. 

Ninguna de las imágenes es la original, sino que son capturas  tomadas  de fotografías físicas y de la pantalla de un televisor en el que se ponía a correr una grabación. Es decir que el CD solo era una digitalización de un archivo físico aún más grande, cuyo paradero hasta el año pasado se desconocía.

La localidad de Charagua en Santa Cruz. Foto: Captura Google Maps. 

En la parte inferior izquierda, de una de las fotografías tomadas a un vídeo, se distingue una fecha: 17 de agosto de 2002. Una data muy anterior a la del hallazgo del archivo.

Si esa fuera la fecha de los abusos, tranquilamente se podría hablar de víctimas que hoy bordean los 30 años de edad. Esta fecha coincide con el tiempo en que Luis Roma estuvo destinado a la parroquia de Charagua.

Las imágenes son parte del testimonio cruel que el padre Roma recolectó para registrar sus crímenes. Pero quienes lo conocieron aseguran que no pudo realizarlo solo, porque no era hábil con la tecnología.

Por estas características, el exjesuita supone que tuvo alguien que lo ayudó a convertir el material físico en digital y concentrar todo en un CD; alguien de confianza, una especie de asistente o persona predilecta. 

“Ellos sabían, yo se los dije”

Con más de 80 años, Roma falleció en Cochabamba en agosto de 2019, luego de permanecer meses en una residencia jesuita. Llegó a esta casa por su avanzada edad y no por las denuncias.

Y es que si bien fue en enero de 2019 que el caso se hizo público por primera vez, el exjesuita que halló el archivo fotográfico hizo conocer la situación a sus superiores en anteriores ocasiones. Tanto cuando Roma fue designado como consejero espiritual en un colegio, como en las cuentas de conciencias anuales, que son  parecidas a la confesión.

“Yo se los dije… en su momento le dije al provincial todo lo que sabía, pero no pasó nada”.  

 

El exjesuita guardó este archivo fotográfico por años, hasta 2019, cuando el caso se hizo público en los medios de comunicación. Aseguró que no lo usó en ningún momento para sacar réditos personales o para dañar o extorsionar a la Iglesia.  

Simplemente lo guardó hasta que tuvo la oportunidad de revelarlo y descargar el peso ajeno que llevó por años. La entrega del material, fue su último intento de buscar que las cosas cambien.

Los jesuitas prometieron investigar el caso, pero los resultados llegaron tres años después de la muerte de Roma, "cuando ya no podía pagar en la tierra aquello que hizo en nombre del cielo". 

Los resultados fueron publicados en septiembre de 2022, en un comunicado de apenas tres párrafos, en el que se indica que hallaron  “verosimilitud” en la denuncia. El nombre de Luis Roma apenas se adivina en cuatro iniciales. No se precisa el lugar de los hechos, si hubo encubrimiento, si hay otros responsables, el número de víctimas o si estas fueron contactadas, escuchadas y atendidas.

“Como religiosos asumimos que, en su momento, las medidas de prevención para evitar este hecho no fueron las apropiadas, por lo que pedimos perdón”, señala dicho documento.

Es difícil entender el por qué si varias personas sabían lo que hacía el padre Roma nadie lo denunció. Entre quienes están dentro la orden y los que salieron, afirman algo común: cuando estás dentro parece natural que todo el grupo sea uno y que los trapitos sucios se laven a puertas cerradas.

En 2023, la periodista que realizó esta nota recibió una serie de llamadas de varias víctimas de Roma en diferentes puntos del país, llamando la atención los casos de Trinidad Pampa en Los Yungas. 

Para corroborar las denuncias, solicitó a la Compañía de Jesús una relación de los lugares donde Roma fue destinado y las fechas de estadía, especificando la localidad ya mencionada, además del informe de la investigación interna. Pese a la insistencia no hubo respuestas.

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