París 2024
¿Genética? ¿Hormonas? La boxeadora Khelif reabre el debate de la igualdad en el deporte
EFE / Madrid
La participación este jueves en los Juegos Olímpicos de París de la boxeadora argelina Imane Khelif ha reabierto el debate sobre la competición deportiva de mujeres con diferencias genéticas y hormonales, una discusión que viene de largo y que ha desatado una ola de transfobia contra una deportista que en ningún momento se ha identificado como trans.
La polémica saltó después de que la púgil italiana Angela Carini se retirara de su combate contra Khelif alegando un fuerte dolor tras los golpes de su adversaria, pero la opinión pública ha encontrado otro motivo para dicha retirada: la descalificación de la boxeadora argelina de los Mundiales de Boxeo en 2023 tras no superar un test de género, que determinó "ventajas competitivas" sobre sus rivales.
También se vio afectada la boxeadora taiwanesa Lin Yu-ting -que se estrena en París-, a la que, como a Khelif, no se le sometió a un examen de testosterona, "sino a una prueba independiente y reconocida, cuyos detalles se mantienen confidenciales", según un comunicado de la Federación Internacional de Boxeo (IBA).
Una polémica antigua
El caso de Khelif recuerda al de la exatleta española María José Martínez Patiño, quien en 1985 fue descalificada de la Universiada de Kobe tras un análisis sanguíneo que determinó que tenía cromosomas XY, habitualmente propios de los hombres.
El diagnóstico de la atleta fue el de síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA): personas con cromosomas XY pero resistentes a los efectos de los andrógenos, consideradas hormonas sexualmente masculinas.
Ella es una persona intersex, un "concepto paraguas que recoge muchísimas diferencias", en palabras del profesor de la Universidad de Valladolid Jonathan Ospina-Betancurt, experto en Intersexualidad y Transexualidad en el Deporte, quien explica a EFE que esta condición puede afectar tanto al sexo biológico como al cromosómico, hormonal o gonadal, entre otras características.
Así lo demostró Martínez Patiño a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), ante la que evidenció que su anormalidad genética no le otorgaba ninguna ventaja. Si acaso, al contrario: "Aunque yo hubiera intentado doparme con testosterona no habría tenido efectos porque el receptor de los andrógenos no actúa. No hay respuesta del organismo", según ha comentado en una entrevista con EFE.
El 14 de octubre de 1988, después de tres años de inactividad, fue rehabilitada.
Los antecedentes
El test que descalificó a Khelif del mundial fue realizado por la IBA, que no organiza la competición de boxeo en la cita olímpica de París al ser suspendida previamente por el COI por irregularidades financieras y en el arbitraje de las peleas.
Los resultados no salieron a la luz por confidencialidad, pero diversos medios rusos replicaron un mensaje del presidente de la IBA, Umar Kremlev, quien aseguró que ambas boxeadoras tienen cromosomas XY y no XX, como es habitual en las mujeres.
El COI, por su parte, ha defendido que "todos los deportistas que participan en el torneo de boxeo" de los Juegos "cumplen con las normas de elegibilidad y de inscripción de la competición, así como con todas las normas médicas aplicables establecidas por la Unidad de Boxeo de París 2024".
"Estas dos deportistas fueron víctimas de una decisión repentina y arbitraria de la IBA", ha resaltado el COI, que ha criticado la ausencia en el reglamento de la federación de "un procedimiento claro sobre las pruebas de género".
Tanto García como Ospina-Betancurt alertan de una última cuestión: ¿qué pasará cuando Khelif vuelva a casa?
"A nosotros mañana se nos olvidará, pero estas deportistas tienen a 200.000 millones de personas viéndolas y la duda sobre ellas ya ha sido sembrada. Muchas deportistas que han sufrido este acoso mediático y social han terminado bastante mal en lo relativo a su salud física y mental", ha avisado Ospina-Betancurt.