2024-08-14

Entrevista

Juan César Silva: “El 83 nos enfrentamos a un Flamengo que daba miedo”

El atacante tucumano ya lleva 42 años en el país. En las dos ediciones de la Copa Libertadores, que participó con la divisa celeste, convirtió seis conquistas.

El partido que protagonizarán Bolívar y Flamengo por los octavos de final de la Copa Libertadores 2024, traen muchos antecedentes de los compromisos que ya se disputaron entre ambos en la historia del certamen. 

Juan César Silva, exdelantero de Bolívar, tiene el mejor de los recuerdos de la versión 1983, cuando los celestes ganaron por 3-1 al Fla en el estadio Hernando Siles y pese a que en la vuelta cayeron 5-2, Silva marcó dos tantos al arquero Raúl en el estadio Maracaná.

“Ningún jugador de Bolívar le hizo dos goles a Flamengo en el Maracaná”, arranca el goleador la conversación que tuvo con Sports 360.

¿Cómo fue tu primera Copa Libertadores en Bolívar?

Fue en 1983 contra Flamengo y Gremio, en Brasil perdimos los dos partidos, pero personalmente tengo la satisfacción de haberle convertido dos goles a Flamengo en el Maracaná. Hasta ahora soy el único exjugador de Bolívar que le ha hecho dos goles a ese elenco en condición de visitante.

¿Aquel equipo de Flamengo estaba lleno de estrellas?

Totalmente, comenzando por Zico, Junior, Mozer, el defensor Leandro, el arquero era Raúl; es decir, era la base de la selección brasileña que un año antes habían jugado el Mundial de España. Bolívar tenía también lo suyo, pero ir al Maracaná y enfrentarse con un Flamengo que, la verdad, daba miedo.

¿Y cómo estaba conformado Bolívar?

En el arco estaba Juan Carlos Elso, Ramiro Vargas, Alcides Merlo; ese año contrataron a Raúl Eduardo Navarro y Carlos Arias, que vinieron de Wilstermann. Bolívar tenía buenos jugadores y además de los que te nombré estaban Luis Gregorio Gallo, Carlos Borja, Erwin Céspedes, Erwin Romero, Fernando Salinas, Óscar Figueroa, Francisco Bonilla y Eduardo Angulo, que llegó de The Strongest.

¿Pudiste cambiar la camiseta con Zico, de Flamengo?

No me hagan recuerdo, ya que me quiero volver loco de lo que pasó (risas). Uno tenía muchas camisetas que intercambié en mi carrera y ahora lo tiene de recuerdo mi hijo, pero sí tuve por unos minutos la 10 de Zico y algo pasó en el camarín, que luego la camiseta se esfumó.

¿Cómo era enfrentar a Zico, que era una gran figura?

Era un buen jugador, pero habría que preguntarse cómo era enfrentar a Pelé. Yo jugué contra ese magnífico jugador  cuando estaba en el Cosmos de Nueva York. La verdad, que yo disfruté tenerlo de rival a él y a Diego Maradona cuando fue con Boca Juniors a Tucumán y yo estaba en Atlético Tucumán (1981).

Pero en Bolívar tuviste otro maestro como “Chichi” Romero. ¿Cómo era jugar al lado de él?

Para mí, “Chichi” era mejor que Zico porque tenía más talento, más gambeta y mucha inteligencia para meter pelotazos. Gracias a él marqué tantos goles en el  club Bolívar.

Onceno de Bolívar que jugó en la gestión de 1982 en la exLiga. Foto:JCS

 

En el caso suyo había llegado un año antes y ya estaba metido como un referente en el ataque.

No es mi estilo hablar de lo que uno hace, pero acá hablan actualmente de atacantes que hacen 15 goles, pero no saben que yo marcaba en cada campeonato 25 goles, sin penales, porque los encargados de patear los penales eran “Chichi” Romero y Carlos Borja. Es un mérito aparte que yo lo tengo y que lo sepan los hinchas que no me vieron jugar. Ahora vienen jugadores que marcan 15 tantos y 10 los hacen de penal.

Hay fotografías de Bolívar de 1983 donde se ve en el onceno a Salinas, Baldessari y tu persona. ¿Cómo hacían para jugar con tres nueves?

Sí, es verdad, en aquel año yo me fui por la derecha y dejé a Baldessari por el centro, ya que decía que no podía jugar ni por derecha ni por izquierda. Hablamos con el técnico (Ramiro Blacut y Abdul Aramayo)  junto al “Nano” Salinas y fuimos por las puntas hasta que me enojé…

¿Cómo fue ese enojo?

Dije que el nueve era yo y que me había ganado ese lugar con goles en Bolívar. Baldessari tenía la costumbre que cuando se daba la alineación y llegaba la camiseta nueve, él la pedía para lucirla, ya que decía que si no se ponía ese número no jugaba. Al principio yo no decía nada, hasta que un día tuvimos un choque de palabras con el jugador y ahí pedí que me dieran la camiseta con ese número o no jugaba…

¿Y a quién se la dieron?

A mí, para mala suerte de Baldessari entré e hice cuatro goles y nunca más jugó.

 En la Libertadores de 1984, la Católica de Chile trajo a Aravena, que todo tiro libre que pateaba era gol, pero tú tenías un estilo particular de pegarle a los tiros con pelota parada, ¿recuerdas?

El “Mortero” era tremendo en sus disparos, estábamos perdiendo con la Católica por 2-0 en el estadio Siles. Nos pitan un tiro libre, de la media cancha agarró la pelota y le pegó con la derecha, con la parte de afuera, otros dicen tres dedos, y le hice un golazo para el 2-1 y en el segundo tiempo dimos vuelta el resultado y le ganamos por 3-2. Ahora que recomiendo jugadores y entrenadores, tuve el gusto de poder dialogar con Jorge Aravena e hicimos un reencuentro y memorizamos ese partido y le impresionó cómo pateaba y colocaba el balón.

Hace poco falleció Luis Galarza, fue tu rival en varios clásicos. ¿Qué se te vino a la mente cuando te enteraste?

Primero tristeza, porque se fue una leyenda del fútbol boliviano y me acordé de ese gol que le hice en el arco sur cuando le quité el balón en un saque de meta y Lucho renegaba. Él lanzó la pelota en su área tres veces la pelota, a la cuarta le quité la pelota y le anoté ese gol (risas). Quiero decir que antes en la cancha éramos rivales, ahora se abrazan y besan como si no pasara nada. Creo que antes se sentía más la camiseta y el orgullo de haber trabajado una semana para ganar el domingo y festejar; ahora les da lo mismo perder que ganar, por eso el fútbol está así.

Bolívar está en puertas de jugar otra vez con Flamengo. ¿Cómo lo ves al equipo?

Ahora viene el duro hueso de roer y vamos a ver al nuevo Flamengo que incorporó cinco jugadores top y tiraron la casa por la ventana en refuerzos. Bolívar demoró un poco en la llegada de sus contrataciones para que se aclimaten y se adapten al grupo. Si Flamengo gana por amplio marcador en Río, será muy difícil remontar en la vuelta por la jerarquía que tiene esa plantilla.

¿Hasta dos goles es remontable en La Paz?

Sí, dos goles se puede, pero Flamengo es Flamengo; invirtió mucha plata para esta Copa Libertadores, su plantilla debe costar entre 300 y 400 millones. Nosotros tenemos que traer jugadores de prestigio para hacer frente, hay que contratar la base con un buen central, un 10 y dos atacantes de primera.

¿Piensas que también se debía priorizar la estabilidad del equipo?

Lamentablemente ahora la dinámica del fútbol es así: “Dime cuánto tienes, te diré cuánto vales”, me alegro por ellos; los jugadores de mi época éramos supuestamente buenos, pero no ganamos lo que se paga ahora que te da para vivir muy bien. Dicen que el dinero no hace la felicidad, pero calma los nervios.

 

Silva, el tercero de arriba, en el elenco de Portuguesa (1977). Foto:JCS

 

Silva fue verdugo de los brasileños en la Copa Libertadores

César Silva fue goleador de la Copa Libertadores 1977 con cinco tantos convertidos en el club Portuguesa de Venezuela.
¿Cómo fue esa Copa?
Yo jugué la Libertadores de 1977  con Portuguesa de Venezuela; en aquel equipo estaba de compañero Jairzinho que luego vino a Wilstermann. Recuerdo que el entrenador se lesionó y no quiso viajar a Brasil porque nos iban a golear. Fue como entrenador Jairzinho que era jugador, capitán y entrenador (risas).
¿Y cómo les fue?
Jugamos contra el Cruzeiro, que era el exequipo de Jairzinho y tuve la suerte de hacerle un gol a ese rival y al Inter de Porto Alegre. No hubo goleadas, perdimos solo por 2-1, pero Cruzeiro era poderoso ya que fue ese año a la final de la Copa con Boca Juniors y perdió por penales.
¿Portuguesa era el mejor equipo venezolano?
Había cuatro uruguayos, cinco argentinos, un brasileño, dos peruanos, siete paraguayos y los mejores jugadores venezolanos que estaban en la selección. En las prácticas había una competencia única y tuve la suerte de que los dirigentes me contrataran y me vieran jugar en la selección argentina en los Panamericanos (1975), que fue clave para que me firmen contrato.
Vino por seis meses y ya van 42 años en La Paz. ¿Qué le enamoró de Bolivia?
La verdad que la gente me trata muy bien y, segundo, que conocí a mi señora que está conmigo y fue la que me ayudó para que esté bien en Bolivia, al igual que su familia que me quiere un montón. Cuando a uno lo tratan bien, no hace  falta buscar otros horizontes.

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