2024-09-17

Superclásico 298

Góngora y Angulo, viejos rivales del partido con más tradición

En una entrevista amena con Sports 360, ambos charlaron sobre sus recuerdos y anécdotas de uno de los cotejos más importantes del país. Fueron contrincantes, pero son buenos amigos

Una nueva edición del superclásico paceño se disputará este miércoles entre The Strongest y Bolívar por el partido reprogramado de la undécima jornada del torneo Clausura y por la ocasión Sports 360 juntó a dos exfiguras de ambos equipos: Edgar Góngora (EG), que jugó en la Academia; y Eduardo Angulo (EA), que estuvo en el Tigre.

El encuentro se realizó en la iglesia de San Miguel, situada en la calle 21 de Calacoto, donde ni bien se vieron se fundieron en un abrazo con una gran sonrisa porque más allá de haber jugado el duelo más importante de La Paz, son grandes amigos.

Después de saludarse comenzaron sus charlas de clásicos, sin la necesidad de hacerles preguntas, pues tienen en sus mentes varios recuerdos que compartieron en esta entrevista.

EG: Anteriormente no había muchos clásicos, se jugaban dos al año o tres, pero exactamente no te puedo decir. ¿Vos te acuerdas, Eduardo?

EA: No, yo me acuerdo primero cuando jugábamos en Universitario (de La Paz) y eras chango, igual que yo. Entonces por ahí tendríamos que empezar la nota, porque si nos vas a preguntar de los clásicos, lo mejor de nuestra vida de niño lo habíamos pasado ya. Entonces yo creo que con “Pacho” (sobrenombre de Góngora),  que es menor que yo, tenemos que acordarnos un poquito de cómo hemos empezado a jugar fútbol, en su barrio, en su colegio, en mi barrio, en mi colegio y en Universitario.

EG: Desde los 12 años que nos conocemos, ahí por la Cuarta División, desde ahí subimos.

¿Qué ha significado para ustedes jugar el clásico?

EG: Es una culminación, porque cuando vos recién estás empezando, piensas que vas a jugar primero en tu colegio, después jugar en Primera y vas subiendo; después se te presenta el clásico y después se te hace normal porque jugábamos dos o tres clásicos al año; pero después, bueno, la novedad es esa, el empezar, después se hace normal.

EA: En realidad un clásico en esa época era muy diferente a los clásicos actuales: uno, porque Bolívar y The Strongest o The Strongest-Bolívar, como se quiera llamar, había jugadores de mucho nivel y además jugadores que tenían hambre, como se decía antes, de querer hacer las cosas bien, como los extranjeros que venían a jugar.

No te olvides que de ahí salieron “Tanques” Díaz, Troncones, Solorzano en Bolívar; Bastida en The Strongest, y ha habido grandes jugadores extranjeros, generalmente argentinos; y jugar un clásico siempre ha sido lo más emocionante. Como tú ves ahora, a un clásico van 10.000, 15.000 personas; antes llenábamos los estadios desde el día viernes en la noche, y eso es lo que uno se acuerda, pero el acordarnos, yo personalmente, acordarme de un clásico, me acuerdo de todos que han sido una maravilla.

¿Qué año hemos jugado tres clásicos en una semana? Y los tres clásicos, 65.000 y  en uno de esos estaba lloviendo, pero uno ganó Bolívar, el otro The Strongest y al final…

EG: No, no, no, no, no, no, no; no comiences a mentir, chango, hemos empatado los dos primeros clásicos y el tercero ganó The Strongest 3-2 en tiempo suplementario. No les alcanzó 45 minutos, tenía que ser en el suplementario (se ríe Angulo).

Aragonés y Angulo en un clásico de 1976 en Tembladerani. Foto: Coleción Julio Mamani

 

Hace rato Eduardo decía, “Pacho”, que llegaban antes jugadores… Yo recuerdo cuando te iba a ver a Tembladerani y  para mí la mejor defensa que ha tenido el Bolívar con Gallo, Troncone, Solórzano y el Pablo Baldivieso; pero también había otros jugadores en el Bolívar.

EG: Sí, yo me acuerdo ese año… Mario Mercado tenía una visión, compraba a la gente que se destacaba. En un año había 40 jugadores en Bolívar. Los entrenamientos eran más difíciles que los partidos porque en el medio campo había Telmo Paredes, Juan Carlos Fernández, Carlos Aragonés, Ovidio Messa, Nicolás Linares, “Tanque” Díaz, tenías que disfrutar.

También había ocho o 10 equipos que fomentaban un poco la salida de gente. The Strongest no era menos, Eduardo, Galarza, Fontana, Latini, Messa, Bastida, Pariente.

EA: The Strongest siempre ha sido un equipo más fuerte que Bolívar. Bolívar era más delicado, más livianito, Bolívar jugaba bonito; nosotros no jugábamos bonito, pero ganábamos siempre, y teníamos siempre una defensa más dura que del Bolívar, y eso es una realidad, pero Bolívar era más técnico, como se dice, más académico.

Pero todas esas circunstancias del fútbol, la situación del fútbol de esa época… si tú has podido comprobar, que hay jugadores que ya hemos dejado de jugar hace mucho tiempo; pero algunos mantienen su profesión, están en una cosa, en otra, muy pocos están mal, y eso es lo bueno, que hemos hecho nosotros los años 70 y 80.

EG: Había más rivalidad antes con ellos, bueno, con Eduardo, con el mismo “Tano”, no nos hablábamos de domingo a domingo. Iba a haber un clásico, qué te ibas a dar la mano. O ibas a besar la camiseta y al otro año vas a estar jugando en otro equipo, no.

Angulo y Camargo en 1980, el atigrado marcaba al celeste. Foto: Colección Julio Mamani

 

Vos eres stronguista, ¿no, Eduardo?

EA: No, no, no. Yo he jugado en The Strongest 10 años, pero mi equipo de adentro, como el tuyo también, y no seas hipócrita (se ríe Góngora), es Universitario, porque ahí nos hemos hecho, ahí nos hemos formado, ahí hemos conocido lo que realmente es jugar fútbol, lo que es ir a un estadio a los ocho años, 11, 12, lo que quieras, y entrar a un estadio, como el estadio (Hernando) Siles.

EG: A esa edad ya teníamos la experiencia de subir al camarín, porque te acuerdas cómo era el Siles, ¿no?, era un túnel que bajabas, y recién estábamos nosotros a los 11 años con los zapatos, con el cemento, y ya, desde esa vez te vas metiendo con el fútbol, y nos quedábamos a ver los partidos de profesional. Entonces vivíamos el fútbol.

¿Cómo fue jugar en el Luis Lastra o Tembladerani?

EG: Era distinto, porque te acuerdas el Lastra, ¿no?, tenía solamente una tribuna, la del frente era un cerro, que cuando llovía, la gente se resbalaba, se embarraba, pero no paraba, estaba lleno, lleno.

¿Y a ti te pasó algo especial con esos escenarios?

EA: Sí, sí, me pasó porque en esa época… me acuerdo que tenía The Strongest un presidente que era don José Pepe Andrew, paraguayo, que tenía una tienda en la Comercio y sufría por la recaudación y de plata, porque no recaudaba mucho, porque al Luis Lastra entraban 3.000 personas, por decirte algo.

Pero ha sido otra emoción porque había otra calidad y otra gente, que les gustaba jugar el fútbol. Nos gustaba, y además nos gustaba que nos vayan a ver nuestras enamoradas porque era así nomás, y nos gustaba. Es otra cosa, lo que hemos vivido en los años 70 es muy diferente a lo que estamos viviendo en estos días.

¿Cómo era Eduardo como jugador cuando lo enfrentaste?, ¿golpeaba mucho?

EG: No, yo te puedo contar. Eduardo cambió mucho, porque él, cuando jugaba de chico, jugaba de nueve, veloz; mala suerte que haya ido a The Strongest, que haya aprendido mañas, se ha olvidado de gambetear, un poquito se ha dedicado a golpear; pero yo, si fuera un poco dirigente, le haría extraer sangre a Eduardo, y le haría inyectar a los jugadores de ahora, sangre, sangre es lo que falta.

Y esa es la característica que tenía Eduardo. Con él, puede ser Cristaldo, otro de los más o menos parecidos, y el “Pichicho” (Carlos Borja) ¿no?, pero ese tipo de sangre es lo que necesitamos.

¿Y Eduardo, cómo era “Pacho”?, ¿era difícil marcarlo?,  porque tenía una zurda...

EA: No, la derecha la tenía para subir al colectivo.

EG: Varios túneles te hice.

EA: No, tampoco vengamos a inventar, no digas mentiras, estamos hablando de la verdad.

“Pacho” tenía una característica, una zurda extraordinaria. Un zurdito jovencito también era “Pacho”, ¿no?, pero jugaba que daba calambre la zurda que tenía, y eso me gustaba ver, eso yo disfrutaba de mis jugadores, de mis compañeros, de mis amigos, carajo, que haya jugadores de esa calidad.

Ahora disfrutan de otra cosa, no disfrutan del fútbol en sí, disfrutan del dinero, del comentario, de eso se vive ahora en el fútbol y eso da pena. Y tal vez a “Pacho” también le da pena y a muchos otros compañeros que hemos tenido juntos que nos seguimos viendo, estamos juntos.

Ahora, unas preguntas cortas: Un técnico que les marcó en sus carreras...

EA: Willy Camacho porque me cambió de marcador a número seis y acabé de seis; y  para mí soy el mejor seis de Bolivia hasta ahora. Para mí, yo me siento así.

EG: Yo del que me acuerdo es del primer técnico que más o menos me llevó a Primera: Eulogio Vargas. Era un defensor argentino, pero era el que cree en vos. Vos puedes estar pasando por ahí y dice: “Este chico va a jugar” y te ayudan a hacer los primeros pasos, entonces me acuerdo de Eulogio Vargas.

¿Un gol que recuerden?

EA: El que metí en Cochabamba a Wilstermann en la Copa Libertadores, pero el de Ambato ha sido un gol decisivo, que no lo vi, no lo veo, quisiera verlo, ojalá que me lo muestren.

EG: Marcado no, pero por la importancia, estaban inaugurando la cancha de Bolívar, ganaba The Strongest. Bastida había metido el primer gol, podía empatar yo, ese es el que me acuerdo; y después un gol a Guabirá, no lo hice yo, pero hice la jugada, se la puse a la cabeza a Carlos Aragonés, y la gente, creo que ganamos 6 o 7-1.

Te puede interesar