2024-10-02

Estudio del BID

La inseguridad alimentaria subió de 25,7% a 59,3% en los hogares del país durante la pandemia

El estudio analizó cómo la inclusión financiera tanto en cuentas de ahorro, como en mecanismos digitales, con el uso de tarjetas, transferencias, pagos por internet y QR, amortiguaron y mitigaron la inseguridad alimentaria.

Un estudio e investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que la pandemia de Covid-19 y las medidas de confinamiento aplicadas, provocaron que los niveles de inseguridad alimentaria aumenten del 25,7% al 59,3% en los hogares urbanos de Bolivia. Además, el aumento de la inclusión financiera digital amortiguó parte de este problema.

Los datos están contenidos en la investigación “Seguridad alimentaria e inclusión financiera en el contexto de la pandemia Covid en Bolivia” publicada hace un mes por el organismo internacional. En el estudio se analizó el vínculo entre la inclusión financiera y la seguridad alimentaria en Bolivia usando dos nuevas encuestas de hogares bolivianos: la encuesta SEIA (PNUD, 2020) y la Encuesta de Impacto Covid-19 (BID, 2021).

Infografías: Diego Gonzáles

“La pandemia de Covid trajo consigo un impacto devastador sobre la economía y el bienestar social en Bolivia, exacerbando la pobreza y comprometiendo la seguridad alimentaria de la población. A su vez, la drástica pérdida de empleo producida por el riguroso confinamiento implementado para contener los contagios, resultaron en un incremento significativo de la subalimentación en Bolivia y de la inseguridad alimentaria que estimamos pasó del 25,7% al 59,3% en los hogares urbanos del país”, remarca el estudio en sus conclusiones.

Inseguridad alimentaria por género

Al explorar la aproximación de inseguridad alimentaria en base a las características del principal generador de ingresos del hogar (PGIH) durante estos tres meses específicos, en el primer año de la pandemia, de acuerdo con el estudio se observó que, durante la cuarentena estricta (mayo) un mayor porcentaje de hogares con PGIH mujer enfrentaron inseguridad alimentaria con el 63%, en contraste con el 57% con PGIH hombre.

Los hogares con PGIH que no lograron completar ningún nivel de educación formal que enfrentaron inseguridad alimentaria alcanzaron el 73%, contrastado con el 54% con PGIH que cuenta con educación superior. Finalmente, el porcentaje de hogares con PGIH joven son los que más presentaron inseguridad alimentaria, con 62% contra aquellos con PGIH mayor a 60 años con 52%.

¿Qué es la inseguridad alimentaria?

La FAO define la inseguridad alimentaria crónica como una situación estructural de privación de alimentos a largo plazo, y a la inseguridad alimentaria aguda como la incapacidad a corto plazo (posiblemente temporal) de satisfacer las necesidades de energía alimentaria amenazando las vidas humanas o los medios de subsistencia (FAO, 2023).

Entre los principales factores causantes de la inseguridad alimentaria destacan los eventos climatológicos adversos, desaceleración económica, crisis y conflictos de diversa índole, así como la desigualdad, mismos que suelen también presentarse de forma combinada.

El estudio también revela que para el año 2020 en el contexto de la crisis sanitaria, el 51% de los hogares registraron una disminución de sus ingresos, y el 58% reportó haber sufrido al menos una pérdida de empleo entre sus integrantes.

Antes de la cuarentena estricta (en febrero) más de la cuarta parte de los hogares enfrentaban inseguridad alimentaria. Esta condición aumento a 59% de los hogares durante la cuarentena estricta (en mayo) para solo reducirse a 48% después de este periodo de aislamiento severo (julio). Estos niveles altos de inseguridad alimentaria prevalecieron durante 2021.

Los datos indican que, prepandemia, los hogares bolivianos ya aplicaban acciones ante la falta de alimentos. La acción más común, y menos drástica, suele ser recurrir a alimentos menos caros o gustosos, la cual más de la cuarta parte de los hogares adoptó, seguida por la reducción de las porciones o el número de comidas por día (ambas aplicadas por el 12% de los hogares).

En menor porcentaje, entre el 8% y el 9% tuvieron que pedir prestado, o reducir sus comidas en el caso de los adultos, o bien enviar a algún miembro de la familia a comer a otra parte. Estas cifras ya sugieren un cierto nivel de inseguridad alimentaria enfrentada por un porcentaje no despreciable de hogares.

Estrategias de supervivencia

A su vez, ante el shock de la pandemia y la aplicación de la cuarentena estricta entre abril y mayo 2020, se observó un aumento considerable de las estrategias adoptadas. Si bien la que predominó fue el consumo de alimentos menos caros o gustosos con más de la mitad de los hogares, alrededor del 40% redujeron la ingesta de alimentos, con una cuarta parte en el caso de los adultos del hogar, mientras que el 29% tuvo que depender de ayuda de otros para cubrir sus necesidades alimenticias.

También se pudo verificar en base a estas encuestas que las principales fuentes de abastecimiento de alimentos para las familias en Bolivia fueron los mercados tanto en el periodo previo a la cuarenta estricta como durante el mismo con el 86% y 63%, respectivamente, de los hogares abastecidos en estos lugares. Eventualmente, durante la cuarentena estricta los mercados móviles tomaron relevancia, pasando del 10% al 36% de los hogares entre febrero y mayo de 2020.

Inclusión financiera

El estudio del BID analizó cómo la inclusión financiera tanto en su forma tradicional (acceso a una cuenta de ahorro), como por mecanismos digitales (uso de tarjetas de crédito y débito, transferencias bancarias, pagos por internet y QR) fungió como amortiguador ante este shock adverso mitigando la probabilidad de los hogares de sufrir inseguridad alimentaria.

Usando un modelo de regresión probabilístico y también un modelo de emparejamiento de puntajes de propensión, los resultados obtenidos indican que los hogares con inclusión financiera lograron reducir significativamente el riesgo de enfrentar inseguridad alimentaria durante la cuarentena estricta.

En el caso de la inclusión financiera digital esta probabilidad se reduce hasta en 17 puntos porcentuales, brindando evidencia de las ventajas de la inclusión financiera, y en particular la digital en el contexto de la pandemia.

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