2024-11-11

Analistas hacen una evaluación de la situación de la exmandataria

Tras 5 años de ascender al poder, Añez está presa y fuera del tablero político

La expresidenta cumple una condena de 10 años de cárcel, además afronta una detención domiciliaria y seis detenciones preventivas, por distintos procesos.

Cuando faltaban unos minutos para las 19:00 del martes 12 de noviembre de 2019, Jeanine Añez Chávez, senadora de Unidad Demócrata (UD), asumía de forma interina la Presidencia de Bolivia, tras la renuncia de Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera y una gran parte de la bancada y la directiva del MAS en el Senado y Diputados.

Con una Biblia de color rosa en la mano y la banda presidencial en su torso, Añez salía al balcón del histórico Palacio Quemado a las 19:40 de aquel martes, con el único objetivo de llamar a elecciones y pacificar el país, que para aquel entonces comenzaba a vivir un tiempo de enfrentamientos tras la dimisión del líder del partido azul.

Toda una comitiva acompañaba a la entonces Presidenta del país. Fue la segunda presidenta mujer, junto a Lidia Gueiler Tejada, en la historia de Bolivia.

“¡Que Dios bendiga a Bolivia, que nos ilumine, nos dé fortaleza! Muchas gracias a los bolivianos por tener esa fe y mi compromiso con los bolivianos es devolver la democracia al país, la tranquilidad al país. Voy a trabajar este corto tiempo, por lo que los bolivianos merecen: vivir en libertad, en democracia, y nunca más se les robe el voto”, fueron las primeras palabras vertidas por la entonces Presidenta interina, en el balcón de Palacio Quemado.

Hoy, cinco años después de la renuncia de Evo Morales y de la asunción de Añez a la Presidencia de forma temporal, la exmandataria se encuentra detenida en la cárcel  de Miraflores. 

Recientemente fue apartada del denominado caso “Golpe de Estado I”, por el cual fue detenida el 12 de marzo de 2021, y por el cual guardaba detención preventiva en dicho recinto penitenciario. No es el único proceso que enfrenta. Fue condenada a 10 años de prisión por la comisión de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes.

Cabe recordar que Añez cuenta con al menos ocho causas penales abiertas ante la justicia; de estas, una cuenta con sentencia de diez años de prisión, tiene una detención domiciliaria, y seis detenciones preventivas.

¿Qué perdió Añez en estos últimos cinco años? Analistas consultados por Visión 360 consideran que además de haber perdido la libertad, la exmandataria se quedó sin la posibilidad de continuar su carrera en la política boliviana.

“Jeanine Añez ha perdido la libertad y son cinco años irreversibles que difícilmente en la vida nada de ese (tiempo) se pueda reponer. Pero creo que a medida que pasó el tiempo,  este montaje del supuesto golpe de Estado se ha ido desmoronando por razones políticas y por razones jurídicas”, manifestó el analista Franklin Pareja.

Para el historiador Vlady Torrez, Añez perdió además el poder político, la seguridad y estabilidad, pese a que antes de ser posesionada como presidenta no dejó de ser una pieza “dentro del juego político”.

“Sobre ella, tanto la oposición como el oficialismo descargaron todos los acuerdos y quemaron todas las posibilidades de llegar a un acuerdo más importante. Me parece que fue la pieza que se sacrificó para entablar un nuevo statu quo; el MAS estaba dispuesto a arreglar cuentas con todas las partes involucradas con su derrocamiento”, afirmó Torrez.  

El retorno del MAS

En estos últimos cinco años, en reiteradas oportunidades, varios políticos han acusado a la ex presidenta Añez y a su gestión de permitir el retorno del MAS al Gobierno, pudiendo haber cambiado el panorama político boliviano. 

Pareja consideró que los hechos de corrupción que asediaron su gestión coadyuvaron al retorno del MAS “a tal punto que el ganador, que fue Luis Arce, ganó ni siquiera en segunda, en primera vuelta; le sacó todavía una mejor votación que el mismo Evo Morales en 2019, y en gran medida, Jeanine Añez y su gobierno fueron corresponsables de esta oportunidad histórica que se le abrió a la oposición en ese momento”.

Para Torrez, la responsabilidad del retorno del MAS recae en todas las fuerzas de oposición que “cometieron el error de pensar” que el partido liderado por Evo Morales “estaba completamente derrotado” en 2019; y por otro lado, el manejo de gestión de la expresidenta coadyuvó a la victoria de Arce Catacora en las elecciones de 2020.

“Creo que es una de las responsables, pero la responsabilidad es de todas las fuerzas opositoras, empezando por (Carlos) Mesa, (Luis Fernando) Camacho y Añez. Y no solo hay una responsabilidad individual, sino una responsabilidad colectiva de los partidos, frentes, de las élites políticas conservadoras, bastante reactivas, que primero cometieron el error de pensar que el MAS estaba completamente derrotado en 2019; segundo, para generar las condiciones para su retorno y, bueno, Jeanine Añez fue cabeza de uno de los peores gobiernos; Luis Arce la ha desplazado, ya no es el peor Gobierno en la historia contemporánea, lo es Luis Arce”, aseguró. 

Procesos con injerencia

A finales de septiembre, luego de la renuncia de Iván Lima al Ministerio de Justicia, se conoció de su propia voz que los procesos contra Añez fueron llevados a la vía ordinaria “por capricho” del ex presidente Evo Morales. Una semana después, en octubre, el propio expresidente confirmó las declaraciones de Lima y sostuvo que tras dar una “sugerencia”, se determinó enjuiciar a la otrora senadora demócrata por la vía ordinaria. Cabe recordar que, al contar con la investidura de expresidenta, Añez goza del derecho a ser juzgada por vía de juicio de responsabilidades.

Para Luis Guillén, abogado del equipo jurídico que defiende a la exdignataria de Estado, tales declaraciones probaron que existió “injerencia” en la independencia e imparcialidad del Órgano Judicial.

“A través de esto, no podríamos decir que se descubrieron nuevos elementos, pero sí que se ha confirmado que ha existido una injerencia incluso mayor a la que se pudo pensar en algún momento. Si en algún momento se pensó que era un juicio político, esto nos está confirmando  que no solo es un proceso político realizado contra una expresidenta de Estado, sino que efectivamente existió una clara injerencia a la independencia e imparcialidad del Órgano Judicial”, argumentó.

Jeanine Añez en la cárcel de Miraflores, de La Paz. Foto: ABI

¿Qué pasó con sus ministros?

El denominado “Gabinete Político” de Añez fue duramente criticado por los casos en los que se vieron envueltos sus ministros; principalmente los de Gobierno y Defensa, Arturo Murillo y Luis Fernando López, respectivamente.

Ambos se vieron involucrados en la compra con sobreprecio de agentes químicos (gases lacrimógenos, estopines y balines de goma) a la empresa Cóndor, mediante una intermediaria. Esto le generó al país un daño económico de 2,3 millones de dólares.

Hoy, Murillo cumple una pena de 70 meses en el Centro de Detención Federal de Florida, en Estados Unidos, por haberse probado los delitos de soborno y lavado de activos en un banco de ese país.

Luis Fernando López está en Paraguay, en calidad de refugiado. Por esta razón, todavía el Gobierno nacional no puede extraditar a ambas exautoridades, consideradas “hombres fuertes” del gobierno de Añez.

“Presa físicamente”, pero con la “conciencia libre”

“Yo estoy presa físicamente, pero mi conciencia es libre como libres son mis pensamientos y jamás renunciaré a que mis hijos vivan en libertad plena. Desde donde esté seguiré mi lucha en forma inclaudicable”,  dice un párrafo del libro Jeanine, de puño y letra, que escribió la expresidenta Jeanine Añez en su encierro en el penal de Miraflores, en La Paz.

Actualmente, la exautoridad  cumple una sentencia de 10 años de cárcel, que fue dictada el 10 de junio de 2022 por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, en el caso denominado Golpe de Estado II. A esto se suman otros ocho procesos en curso, todos se ventilan en la vía ordinaria. Su familia, que no halla respuesta en el país, acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con una demanda en busca de justicia.

“Mi madre está fuerte, sabe que esto es político, sabe que lo que hizo es lo que correspondía y cumplió con su país y lo que debe hacer es resistir en la cárcel”, dijo a Visión 360 en septiembre Carolina Ribera, hija de la exmandataria, quien asumió la Presidencia en medio del conflicto social y político el 12 de noviembre de 2019.

Añez fue detenida la noche del 12 de marzo del 2021, durante un operativo policial encabezado por el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo y por el entonces comandante general de la Policía Boliviana, Jhonny Aguilera. 

La exmandataria fue capturada en Trinidad, Beni, y posteriormente trasladada a la ciudad de La Paz, acusada por la presunta comisión de sedición, terrorismo y conspiración, en el caso “Golpe I”, impulsado ante la justicia por la exdiptuada masista Lidia Patty. Por esta misma causa acusó a los ex cívicos Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, entre otros. Añez, sin embargo, fue separada de esta acusación semanas atrás.

Corrupción y el mal manejo de la pandemia en 2020

Durante un año de gestión, dos casos fueron los que mancharon la gestión de Jeanine Añez. A ello, el manejo de la pandemia del coronavirus melló la credibilidad de su gobierno. 

“Las denuncias de corrupción, sobre todo en el contexto, me parece que los actos de corrupción siempre son deleznables, rechazables, son delitos; sin embargo, en un contexto de crisis, de pandemia, en la que millones de bolivianos estaban enclaustrados, habían perdido sus trabajos, enfermos, endeudados y sin trabajo, y los casos de corrupción, tratando de aprovechar la cooperación internacional, los recursos públicos para fines tan miserables, es algo que ha indignado de sobremanera a la población”, dijo el historiador Vladimir Torrez.

Cabe recordar que hubo al menos dos casos de corrupción por los cuales se criticó bastante la gestión de Añez. La compra de gases con sobreprecio, mediante una empresa intermediaria, y la gestión de 500 respiradores con denuncias de sobreprecio en medio de la crisis sanitaria por el Covid-19.

Para Franklin Pareja, la corrupción en la gestión de Añez no solo “lastró” su gobierno, sino que “pasó una factura muy alta” a toda la oposición. Ello hizo que otras fuerzas políticas perdieran mucha competitividad ante el MAS, en los comicios del año 2020.

“Los delitos de corrupción, lamentablemente no solo lastraron su gobierno, sino que le pasaron una factura muy alta a los opositores, es decir, manchó a todos los opositores y les hizo perder mucha competitividad en las elecciones 2020, a tal punto que el ganador, que fue Luis Arce, ganó ni siquiera en segunda, en primera vuelta; le sacó todavía una mejor votación que el mismo Evo Morales en 2019, y en gran medida, Jeanine Añez y su gobierno fueron corresponsables de esta oportunidad histórica que se le abrió a la oposición en ese momento”, destacó  el analista Franklin Pareja.

Por el caso respiradores fueron procesados los exministros de Salud, Marcelo Navajas y María Eidy Roca, mientras que por la compra de agentes químicos, los exministros Arturo Murillo y Luis Fernando López son también procesados.

Añez sale de la audiencia en la que fue apartada del caso Golpe I. Foto: APG

Puntos de vista

Franklin Pareja, politólogo: "Cometió errores, nadie se conduele"

Ahora, en lo político, el gobierno de Jeanine Añez ha cometido errores garrafales y por eso es que no ha logrado la condolencia popular; nadie se conduele de la señora Añez, ni siquiera quienes son adscritos a corrientes distantes del MAS, porque Añez ha causado un profundo problema a la democracia boliviana, su candidatura no formaba parte de la descongestión de la crisis política del 2019.

Ella nunca tuvo legitimidad porque nadie la eligió para ser presidenta, esa fue una cuestión accidental; al mismo tiempo su gobierno fue muy corrupto y la pandemia le cobró un precio muy alto porque en vez de traspasar el mando en tres meses, prácticamente estuvo un año, lo cual perjudicó cualquier aspiración opositora, no de Añez, sino de toda la configuración de fuerzas opositoras.

Yo creo que queda en la mente de los opositores un sabor amargo de lo que fue Añez en ese período de transición.

Luis Guillén, defensa legal de Añez: "Existió injerencia al Órgano Judicial"

Las declaraciones de Evo Morales e Iván Lima están siendo ampliamente reclamadas en todos los procesos que se le sustancian a la exmandataria. A través de esto, no podríamos decir que se descubrieron nuevos elementos, pero sí que se ha confirmado que ha existido una injerencia incluso mayor a la que se pudo pensar en algún momento. 

Si en algún momento se pensó que era un juicio político, esto nos está confirmando no que solo es un proceso político realizado contra una expresidenta de Estado, sino que efectivamente existió una clara injerencia a la independencia e imparcialidad del Órgano Judicial.

Esto ha reflejado que existen actos en concreto que ha realizado el Ejecutivo con sus máximos representantes y el partido político que se encuentra en gestión de gobierno, a efectos de conseguir que la Justicia procese a Jeanine Añez Chávez en la vía ordinaria.

Vlady Torrez, politólogo: "Perdió poder, seguridad y estabilidad"

Perdió muchas cosas, el poder político, cualquier tipo de seguridad y estabilidad. Siempre jugó un rol político secundario, recobró importancia cuando fue presidenta, pero no dejó de ser una pieza dentro del tablero, dentro del juego político. 

Por otro lado, la oposición derrotada, sabiendo que Luis Arce iba a ser presidente, me parece que vio en Jeanine Añez la pieza prescindible, que podría ser sacrificada, sobre todo con sus posibilidades de ser gobernadora de Beni el 2021.

Más allá de todo eso, con su aprehensión, acribillamiento judicial a la que se la sometió; el incontable número de chicanerías, persecución judicial, los juicios que se le entablaron, me parece que se descargó sobre ella todo el peso y responsabilidad de un juicio que le correspondía, pero en parte me parece que no.

Me parece que Añez es una víctima, representada como una víctima, pero lo es.

 

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