2024-11-20

Un eje educativo

El Centro de Investigación y Capacitación Sara Ana atrae las miradas del mundo

Su labor no se limita a analizar la diversificación del trabajo agrícola según la aplicación de sistemas de producción, sino también enseña los resultados de sus investigaciones a agricultores, familias y estudiantes.

Aunque los chanchos de monte mordisquearon algunas plantas de yuca, Carmen Guerra afirma que esa es solo la señal de que su producción es buena y saludable, y que el retorno de los animales a los sectores de cultivos es parte de los objetivos de la aplicación de los sistemas agroforestales, algo que aprendió en uno de los cursos de peritaje impartidos en el Centro de Investigación y Capacitación Sara Ana.

El retorno de la naturaleza a la tierra no puede darse sin la fauna y si, por años, usaron fuego en los chacos, aplicaron producción intensiva con monocultivos y habilitaron tierras a partir del desmonte del bosque, lo que Carmen y cientos de productores de Palos Blancos y Alto Beni aprenden es que, hoy es más saludable y efectivo integrar sus cultivos con la vida de la tierra, a partir de la aplicación de sistemas agroforestales.

“Todo está documentado y eso es lo valioso de este estudio. Hay esa precisión y se va a tener datos de 25 años. No es poca cosa”, señala Lucía Descarpontriez, técnico científica de Sara Ana.

El desandar pasos para “volver al bosque” no fue sencillo, en especial para las comunidades de ambos municipios paceños, porque fue necesario que se den cuenta de que el agua de las vertientes se seca y la tierra se vuelve árida y, con los años, ya no produce, pero, hoy se han convertido en municipios pioneros en Bolivia de una cultura “agroecológica”, que integra la actividad agrícola de la población con la administración municipal, las organizaciones sindicales, las instituciones privadas y hasta las educativas.

Como uno de los núcleos que sostiene este ideario está Sara Ana, un centro en el que se enseña a todos, principalmente a productores, las diferencias entre cultivos, la interrelación que hay entre plantas, qué especies son más o menos beneficiosas según el tipo de producto principal, el manejo integral de varias especies e incluso la poda de árboles.

Viki Villca García, administradora de Sara Ana, cuenta que el éxito de este trabajo investigativo traspasó fronteras y hoy se dedica a difundir las diferencias entre cultivos y los beneficios de los sistemas agroforestales a estudiantes y profesionales de toda Bolivia e incluso de personas del exterior. 

Comparación y educación

El Centro Sara Ana fue creado por la Fundación Ecotop en predios de la cooperativa El Ceibo, en Alto Beni, hace 17 años. Según su administradora, Viki Villca, actualmente en este sitio Ecotop desarrolla el proyecto de comparación de sistemas de producción de cacao a largo plazo.

Para ello, no solo prueban variedades de cacao, sino que combinan esta producción con plantas de diferentes especies para ver con cuáles se “lleva bien”, cuáles son adecuadas para mantener rico el sustrato de la tierra o le dan sombra, de manera que no le tapen el sol, pero que aporten frescura al lugar y ayuden a mantener la humedad de la tierra.

Las investigaciones de todos estos años permitieron que hoy Ecotop consolide algunas recetas para los sistemas agroforestales relacionados con las plantaciones de cacao orgánico, bajo un sistema agroforestal (Saf), al que se agregan los componentes “sucesional y dinámico”, lo que significa que, incluso, ya se piensa en qué tipo de especie se recomienda cultivar primero y cuál después, para que los productores de la región, como Carmen Guerra, puedan aplicar de forma eficiente sus chacos para tener buenos rendimientos.

Las prácticas y demostraciones se hacen en cultivos en Sara Ana. Foto: Ecotop

El responsable técnico del equipo del Centro Sara Ana, Julio Ticona, explica que se llama sucesional porque se empieza colocando especies de un ciclo corto, es decirque crezcan rápido y ayuden a abonar el suelo, y luego son sustituidas por otras, con otras características o de estrato o dimensión mayor.

“Por ejemplo se pone el urucú o achihuete, que nos proporciona bastante fósforo, para que podamos tener a largo plazo todavía el fósforo; también tiene que haber especies como las palmeras, como la chima; puede ser el motacú, puede ser el majo o el azaí que nos proporcionan, por ejemplo, el potasio”, comenta.

Para comprobar la eficiencia de estas combinaciones fueron necesarios incontables ensayos y la observación de varios ciclos productivos incluso anuales. Los resultados son destacables.

Viki Villca explica que Sara Ana cuenta hoy con un ensayo internacional único y que, a partir de esta experiencia exitosa, se realizan proyectos similares en sitios como la India y Kenia, con otros cultivos anuales.

32 especies de plantas y hasta más pueden convivir en un sistema agroforestal dinámico, según los estudios de los técnicos del Centro de Investigación y Capacitación Sara Ana, de la Fundación Ecotop.

En el Centro de Investigación y Capacitación Sara Ana, en 25 parcelas, Ecotop tiene cultivos diferenciados; entre ellos hay monocultivos convencionales, monocultivos orgánicos, sistemas agroforestales convencionales y otros orgánicos, Saf sucesionales, producción en barbechos e incluso dejaron un área para la regeneración natural del bosque.

Los investigadores trabajan en la distribución de las plantas y árboles; los observan, analizan; se cosecha, se pesa y se mide la cantidad y calidad del producto. Se toma en cuenta el trabajo manual y por hora de las personas. Todo se lleva a un cuadro estadístico para que productores y estudiantes aprendan.

“En el centro, vamos desarrollando las capacitaciones a nivel de los municipios de Alto Beni y Palos Blancos; también recibimos a universidades, federaciones y a toda la población que quiera conocer Sara Ana. Tenemos servicio de alimentación y hospedaje para una cantidad promedio de 40 personas, donde, como Ecotop, desarrollamos lo que es la producción bajo sistemas agroforestales, haciendo el chaqueo sin quema, y producimos de manera natural y orgánica”, señaló.

Mantener cubierto el suelo es parte de la enseñanza. Foto: Ecotop

Julio Ticona aclara que cuando se habla de un monocultivo orgánico, en la parcela solo se siembra cacao, una sola especie, sin el uso de químicos.

“También tenemos un monocultivo convencional que es solo cacao, pero ahí estamos interviniendo con productos químicos; por ejemplo, un desyerbe con herbicidas y si queremos fertilizar se hace con químicos. Tenemos el agroforestal orgánico para el cacao, pero asociado con diferentes especies, y tenemos un Saf que es agroforestal, también cacao, pero asociado con una diversidad de especies”.

El responsable técnico del equipo del Centro de Investigación y Capacitación de Sara Ana, Julio Ticona, explica que en 24 parcelas se realizan cultivos diferenciados para exponer los beneficios de los sistemas agroforestales (Saf). Las diferencias se pueden ver no solo en las especies principales de la producción y en sus frutos, sino también en el suelo, que se muestra más o menos húmedo.

En el análisis de las últimas cosechas, por ejemplo, se vio que los monocultivos en los que se usan químicos logran mayor cantidad de productos, con 34,5 quintales de cacao por hectárea, mientras que un sistema agroforestal orgánico logra 23,5 quintales. La diferencia es que en el Saf se logran, además, cosechas de plátano, frutas y otros alimentos según se haya definido la combinación de la siembra.

Además, debido a que en estos municipios muchos de los productores están asociados a El Ceibo, deben comprobar que su producción es orgánica, para que el producto final responda a los estándares internacionales que se piden a la cooperativa.

La responsable científica de Sara Ana, Lucía Descarpontriez, dice que este manejo solo puede significar una cosa: vida.

“Acá (en un Saf) hay microorganismos, son los encargados de descomponer la materia orgánica y poner los elementos disponibles para la planta, o sea los nutrientes”, señala.

La responsable científica, Lucía Descarpontriez, habla de los datos que registraron en el suelo y cómo el manejo de los sistemas agroforestales logran devolver vida a la tierra. Cuenta que la sola presencia de hongos y hojas descompuestas demuestra que los microorganismos ya alimentan con nutrientes a las parcelas del lugar, donde comparan unas y otras plantaciones, para enseñar y demostrar a productores y científicos los beneficios de los Saf.

Viki Villca reflexiona y afirma que con esta labor se ayuda a la naturaleza. “Ya no estamos contaminando nuestro medioambiente, no estamos quemando a los animales que tenemos en el suelo y, lo más importante, estamos conservando la tierra, nuestra madre naturaleza”.

Mira los árboles y comenta: “En nuestro ensayo tenemos una parcela sucesional donde podemos ver árboles grandes, donde también llegan las aves que tal vez están muy lejos, en el monte. Llegan, por ejemplo la pava, el tucán gigante; estas aves casi no llegan a las parcelas de bajo crecimiento. Pero aquí ya podemos ver a otras especies”.

Sara Ana cuenta con 25 parcelas demostrativas para la investigación. Foto: Mirna Echave

Educación transversal: el proyecto integral que abraza a dos municipios

La creación de la cooperativa El Ceibo, en 1977, fue uno de los hitos para que el asentamiento humano en las regiones de Alto Beni y Palos Blancos empiece a dirigir sus esfuerzos a una producción orgánica, con el fin de proveer cacao a la empresa que se comprometió en pagarles un precio justo. Sin embargo, el desgaste de la tierra se hizo evidente y era necesario apoyar a los productores en mejorar sus recursos para tener el producto esperado.

El profesor de la U. E. Sapecho, Santos Condori, en una clase en campo. Foto: Mirna Echave

Algunos pioneros que vieron nacer a El Ceibo fundaron luego Ecotop, para investigar sobre la producción del cacao y cómo mejorarla, según cuenta Luis Lohse, director de Ecotop.

Hoy, en el Centro de Investigación y Capacitación Sara Ana se imparten los conocimientos logrados en todos estos años. Se enseña a los productores de cacao sobre las formas en que se puede mantener con vida y nutrientes la tierra en que se siembra el cacao. Sin embargo, este sistema llamó la atención de profesionales y hasta de autoridades de otras regiones y países y hoy es un referente para la formación de agrónomos y productores.

Pero su influencia no se quedó ahí. Por ejemplo, actualmente, en el municipio de Palos Blancos, la Unidad Educativa Sapecho B, que tiene la materia Área Agroecología, utiliza áreas de El Ceibo para las prácticas de los estudiantes, donde se los ve podando las plantas de diferentes estratos y sembrando otras.

Los estudiantes de la U. E. Sapecho colectan y diferencian las semillas. Foto: Mirna Echave 

Asimismo, Ecotop trabaja con la carrera de Agronomía de la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa), que tiene una sede en Palos Blancos, en la que también se emplazaron varias hectáreas para las pruebas y prácticas sobre la aplicación de sistemas agroforestales.

Asimismo, de manera permanente, Sara Ana recibe y coordina con diferentes instituciones, para que lleguen, de diferentes regiones del país, personas interesadas en estos sitemas de producción.

Solo en 2023, Sara Ana recibió a 821 personas en 31 visitas, entre estudiantes de colegios, universitarios, productores, técnicos y organizaciones estratégicas.

Según información brindada por Ecotop, la institución ya realizó 19 cursos internacionales, 11 cursos de peritaje, se trabajó con más de 400 familias para la implementación en chacos sin quema y asistencia en podas de altura e instalación de parcelas agroforestales dinámicos.

Colegialas realizan prácticas sobre sistemas agroforestales. Foto: Mirna Echave
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