2024-12-02

Retorno

Yamandú Orsi, el discípulo de Mujica que devolvió el poder a la izquierda en Uruguay

El Triunfo electoral marca un nuevo capítulo para la coalición progresista, que tuvo antes  en el poder a figuras emblemáticas, como Mujica o Tabaré Vázquez.

La izquierda recuperó el poder en Uruguay. Yamandú Orsi, discípulo de Pepe Mujica, venció al oficialismo en el balotaje con el 52% de los votos y devuelve el poder a la izquierda, de la mano del Frente Amplio (FA), en el país con la economía más destacada de la región en 2024 según el Banco Mundial, y con el PIB más alto de América Latina.

Con la victoria de Orsi, el FA regresará el próximo 1 de marzo al sillón presidencial que perdió en 2020 tras gobernar 15 años. Aunque tanto la izquierda como la derecha han mantenido históricamente la estabilidad del sistema político y económico uruguayo, evitando el colapso como algunos de sus vecinos, han surgido preocupaciones por las posiciones de extrema izquierda de su acompañante de fórmula y futura vicepresidenta, Carolina Cosse, quien indicó que los gobiernos de Venezuela y Nicaragua son democráticos.

“Estoy convencida de la autodeterminación de los pueblos. Y que en la medida que en Venezuela haya un presidente en elecciones libres, Venezuela deberá resolver sus problemas”, declaró un día después de la victoria electoral.

Orsi sucederá, a partir del 1 de marzo de 2025, al discreto gobierno de Luis Lacalle Pou, de centroderecha (Partido Nacional), que gobernó el país en los últimos cinco años.

“Seré el presidente del crecimiento nacional”, declaró momentos después de conocer su victoria electoral del domingo pasado en las elecciones de Uruguay y proclamar que recurrirá al diálogo para encontrar las soluciones que necesita el país.

José Mujica con su esposa, Lucía Topolansky, en su domicilio. Foto: EFE 

“Voy a ser el presidente que convoque una y otra vez al diálogo nacional para encontrar las mejores soluciones. Por supuesto, con nuestros planteos, pero también escuchando bien lo que nos dicen los demás”, expresó y prometió luego que construirá una sociedad más integrada, en la que, a pesar de las diferencias, nadie podrá quedarse atrás desde el punto de vista económico, social y político.

Según la visión del Banco Mundial, Uruguay se destaca en América Latina por ser una sociedad igualitaria, por su alto ingreso per cápita y por sus bajos niveles de desigualdad y pobreza. “En términos relativos, su clase media es la más grande de América y el Caribe, y representa a más del 60% de su población”.

Abel Gilbert, experto en política latinoamericana, sostiene: “La familiaridad es un rasgo de la política uruguaya, que tuvo a otro presidente, José Mujica (2010-2015), al que el apodo ‘Pepe’ bastaba para identificarlo desde cualquier trinchera. El exguerrillero es una suerte de padrino de Orsi, y ha heredado de él una cualidad de su segunda vida, después de 14 años de riguroso cautiverio: la moderación política”.

Recuerda que desde 1989, Orsi es parte del Movimiento de Participación Popular (MPP) fundado por Mujica, hoy parte central del FA. El expresidente, todavía frágil por el tratamiento de remisión de un cáncer de esófago, salió a respaldar a su delfín en el tramo final de la campaña electoral. “Su modo de hablar remite a un antiguo hábito profesoral: es pausado, sin altisonancias ni grandes énfasis dramáticos”.

Pese a su frágil estado de salud, Mujica se involucró en la campaña de su pupilo y hasta se lo vio bailando en público, en el festejo de los seguidores del FA. Su médica, Raquel Pannone, dijo esta semana que la victoria del frente es “muy importante” para su salud. “Estaba muy contento. Está evolucionando muy bien”, declaró a la prensa la doctora.

Desde hace años, Mujica, referente de la izquierda mundial, vio que Orsi reunía las cualidades para convertirse en su heredero político y apostó fuerte a él.

“Lo conozco hace 30 y pico de años, lo vi hacerse hombre, desde sus inicios”, recordó en el tramo final de la campaña el exguerrillero, al destacar las dotes de “negociador” de su delfín, a quien calificó de “mago” para lograr acuerdos.

Orsi tiene además una “ventaja”, según Mujica: “Entiende tanto al área metropolitana como al interior profundo del país”. “Le tengo confianza, porque lo que hizo en Canelones (donde fue alcalde dos veces) fue maravilloso”, opinó sobre la gestión de Orsi al frente de ese departamento que, para Mujica, es “un muestrario del país en chico” porque reúne “todos los problemas que tiene el Uruguay”.

El gobierno que se viene

Para Camila Zeballos, politóloga de la Universidad de la República, uno de los factores del triunfo del FA se debe a la intensa campaña desde las internas de junio de 2024, que fortaleció su presencia en todo el territorio. 

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó tras la primera vuelta: “Orsi mostró sus mejores perspectivas: desplegó su capacidad de negociación, se mostró cercano a la ciudadanía y recorrió los departamentos más alejados de la capital en varias oportunidades. Eso fue muy importante para la arremetida final”, explicó Zeballos a France 24.

El nuevo presidente tendrá que atender desde el inicio las demandas más urgentes de la sociedad, centradas principalmente en el costo de vida y la seguridad pública. Para responder a estas necesidades, Orsi deberá apostar por una mayor eficiencia del Estado, buscando fortalecer los servicios públicos y mejorar la competitividad económica del país, señala ese medio.

Las prioridades del equipo económico del FA, según las declaraciones del que será posiblemente el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, se centran en lograr un mayor crecimiento económico, reducir la pobreza y “redefinir la matriz de protección social”. 

Estas metas, según Oddone, estarán acompañadas de un compromiso de mantener la estabilidad macroeconómica y la confianza en las instituciones que caracterizan a Uruguay.

El investigador del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), Joe Sammut, dijo a France 24 que la economía uruguaya tiene bases sólidas y está en una posición mucho mejor que en 2005, cuando el Frente Amplio asumió el poder por primera vez. Esto, según el analista, ofrece margen para políticas progresistas capaces de generar un crecimiento económico más inclusivo.

Entre los temas centrales que Uruguay debería abordar, Sammut destaca la importancia de revitalizar programas sociales como el Plan de Equidad, que demostró ser efectivo en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

 

Orsi, de monaguillo y bailarín de folklore, a presidente

Fue monaguillo y bailarín de folklore. Atendió la bodega paterna y enseñó Historia en escuelas secundarias. A partir del 1 de marzo, Yamandú Ramón Antonio Orsi Martínez, de 57 años, será el nuevo presidente de Uruguay.

Este profesor fue dos veces alcalde de Canelones, el departamento más populoso del país,  después de Montevideo; venció a su rival de la coalición oficialista de centroderecha Álvaro Delgado.

Orsi saluda a sus seguidores en un acto en Montevideo. Foto: @OrsiYamandu

 

Descendiente de españoles e italianos, educado en la escuela pública y comprometido con la igualdad social promovida por el Estado, Orsi encarna mucho del ADN uruguayo.

Francisco Vernazza, el experto en comunicación política encargado de la campaña que llevó a Mujica a la Presidencia, destacó el perfil de Orsi como “armador de equipos”.

“Tranquilo, abierto, con empatía con lo rural. Es la síntesis de la identidad del Frente Amplio, de esa cosa profundamente popular”, dijo Vernazza al diario El País antes de la primera vuelta electoral del 27 de octubre.

 

De la docencia a la política

Orsi nació el 13 de junio de 1967 en el poblado rural de Santa Rosa, del departamento de Canelones, a unos 55 kilómetros de Montevideo, en una casa sin luz eléctrica y se mudó a la capital departamental a los cinco años, cuando su padre (apodado “Bebé”)  se enfermó y no pudo seguir trabajando en el campo.

Los Orsi tuvieron que mudarse a la ciudad de ese departamento porque su padre padeció una hernia de disco y necesitaban un hospital más cercano. Aprendió a leer desde muy pequeño gracias a su hermana mayor. También era bueno en matemáticas y esa debe ser la razón por la que le encomendaron una tarea en la bodega familiar.

 “Era un comercio de libreta”, recordó en una entrevista, una manera uruguaya de decir que se fiaba a los clientes con los cuales se tenía “una relación muy estrecha”. Dice que desde esos días de transacciones apenas memorizadas y sin ninguna factura aprendió el valor de la palabra.

En 1991 se graduó de profesor de Historia y enseñó en liceos de pueblos y ciudades pequeñas hasta 2005, cuando inició su trayectoria en el gobierno de Canelones, primero como secretario general de la comuna durante una casi una década y, luego, desde 2015, como alcalde por dos períodos.

Renunció para las elecciones internas partidarias de junio, que ganó con más del 60% de los votos, superando ampliamente a la exalcaldesa de Montevideo Carolina Cosse, que tenía el apoyo de comunistas y socialistas, y se convirtió en su compañera de fórmula.

Su camino hacia la Presidencia no estuvo exento de controversias. En marzo, enfrentó una denuncia falsa sobre un supuesto acto de violencia en 2014, desmentida en tribunales tras la confesión de las denunciantes. Este episodio, en lugar de debilitarlo, reforzó su reputación de honestidad.

En ese sentido, fue objeto de lo que consideró una “maniobra política” para dañar su postulación, cuando una trabajadora sexual trans lo acusó de haberla agredido, en una denuncia que resultó falsa y promovida por otra mujer trans, militante del gobernante Partido Nacional. Ambas cumplen condenas judiciales.

 

Monaguillo y bailarín

Cuando era más joven, Orsi atendió el almacén de su familia y también fue monaguillo de la Iglesia católica, además de bailarín de folklore.

En su casa no se hablaba de política, pero la restauración democrática tras la dictadura cívico-militar (1973-1985) lo llevó a militar en la izquierda. En 1989 se sumó al Movimiento de Participación Popular, fundado por Mujica, hoy principal sector del Frente Amplio.

Además de Mujica, Orsi tuvo como referentes a Lucía Topolansky, esposa del expresidente, exguerrillera y vicepresidenta de la República (2017-2020); y a Marcos Carámbula, su predecesor en la Intendencia de Canelones y con quien trabajó mano a mano durante 10 años.

“Yamandú es un hombre muy inteligente; aprende y escucha siempre, es muy cercano, tiene una gran sensibilidad”, opinó Carámbula. “Tiene todas las condiciones para ser un gran presidente”.

Orsi se casó dos veces, la última con Laura Alonso Pérez. Con ella fue padre, a los 45 años, de los mellizos Victorio y Lucía.

“Su mandato concluirá cuando se celebre el bicentenario de la República, en 2030. Gobernará en una de las democracias más sólidas y estables de América Latina”, dice un reporte de France 24.

Para responder a las necesidades, Orsi deberá apostar por una mayor eficiencia del Estado. (Con información de El Periódico, El Economista y France 24).

 

 

 

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