2024-12-16

Revuelta

Siria y la caída de Al Asad: el régimen de medio siglo que fue derrocado en 12 días

Ese gobierno cayó el domingo 8 de diciembre, cuando un grupo de insurgentes islamistas ingresó a Damasco tras 12 días de iniciar una ofensiva relámpago.

“No puedo describir la alegría que tuvimos cuando entraron los revolucionarios… No puedes imaginar lo atados que estábamos y el horror que vivíamos cuando solo se mencionaba a una persona de la familia de Al Asad”.

La frase corresponde a un empleado del sector textil de Siria, quien la expresó a un periodista de la agencia EFE y fue plasmada en una nota que retrata el trayecto que siguieron miles de sirios para ver a la ciudad de Damasco (Siria) “libre” del gobierno de Bachar al Asad.

Ese régimen cayó el domingo 8 de diciembre, cuando un grupo de insurgentes islamistas ingresó en esa ciudad, luego de 12 días de iniciar una ofensiva relámpago. La administración de Al Asad fue derrocada pese a  haber resistido la “Primavera Árabe” y tras haber sobrevivido a más de 10 años de guerra civil.

Imagen de archivo del derrocado presidente sirio, Bachar al Asad. Foto: EFE

El padre de Bachar, Hafez al Asad, tomó el poder de Siria a principios de los 70, a través de una revuelta, lo mantuvo durante tres décadas, hasta cuando murió, en el año 2000. Su hijo (Bachar), un médico especializado en oftalmología, asumió la Presidencia a través de unas elecciones, tras el deceso. Estuvo en el poder más de dos décadas, hasta el domingo pasado, cuando fue derrocado. 

“El Gobierno que rigió en el país desde el 22 de febrero de 1971 llegó a su fin”, escribió el periodista y escritor Nacho Montes de Oca. El comunicador, ese 8 de diciembre, agregó que mientras los rebeldes tomaban el control de Damasco, los partidarios del régimen caído buscaban tomar los últimos vuelos que salían del aeropuerto de la capital.

La ofensiva del 27 

Todo comenzó el 27 de noviembre, cuando insurgentes islamistas, aglutinados en el denominado Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham, o HTS en árabe), que se señala tiene respaldo de Turquía, comenzaron una ofensiva contra el régimen de Al Asad.

Doce días después, el 8 de diciembre, los rebeldes tomaron Damasco sin apenas resistencia y el régimen de Al Asad se desplomó, dejando tras de su estela 50 años de dinastía.

¿Dónde está Al Asad ahora? La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, indicó que el Kremlin brindó todo el respaldo necesario a Al Asad para salir de Siria como parte de un “gesto humanitario” ante la insurgencia del Organismo de Liberación del Levante.

“Hemos prestado toda la ayuda necesaria en el marco del gesto humanitario antes mencionado. Así lo diría yo. No entraría en detalles ahora”, comunicó la portavoz Zajárova, citada por la agencia oficial rusa TASS.

Luego del derrocamiento, los rebeldes nombraron a Mohamed al Bashir como el encargado de formar un nuevo Poder Ejecutivo para llevar adelante la transición en Siria y “normalizar” ese país. Al Bashir es cercano a los insurgentes, porque preside el gobierno de una provincia controlada por el Organismo de Liberación del Levante, grupo que lideró la rebelión de los 12 días.

La Rusia de Putin 

El periodista y escritor Carlos Decker-Molina explica que el apoyo militar de la Rusia actual al régimen de Al Asad tiene sus raíces en la era soviética. “Rusia heredó Hmeimim, la mayor base militar rusa fuera de sus fronteras, junto con la base naval en Tartus y la base aérea en Latakia”.

Decker-Molina indica que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha intentado con todas sus fuerzas mantener esas bases, por lo que ha negociado con los insurgentes, para asegurar la permanencia rusa en Hmeimim. “La caída de Al Asad representa un duro golpe para el prestigio de Putin, quien se vio obligado a dialogar con el líder insurgente para salvaguardar sus intereses estratégicos en la región”, señala el escritor.

 Al Asad junto a su aliado Putin. Foto: EFE

El derrocamiento de Al Asad, en menos de dos semanas, refiere por su parte  un análisis de EFE, expone la debilidad de la política exterior rusa y podría ser mayor el revés si es que los rebeldes sirios cierran las bases de ese país.

“Moscú entabló en los últimos días contacto con los rebeldes para evitar ataques contra sus bases militares. No obstante, lo único que consiguió fue garantías de seguridad provisionales”, señala esa agencia.

Turquía, en escena

Un día después del derrocamiento, el presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, festejó lo que llamó como “el derrumbe total” del régimen Al Asad y subrayó que no aceptará como interlocutores en la “nueva Siria” ni al Estado Islámico  ni a las milicias kurdosirias YPG (siglas en kurdo que significan Unidades de Protección Popular).

“El pueblo sirio debe decidir su suerte. Árabes, turcomanos, kurdos, alevíes, sunís, nusairíes (alauís), cristianos... todos deben vivir en paz. Esto es el objetivo y el sueño de Turquía”, sostuvo el mandatario.

“Erdogan ha emergido como el nuevo ‘protector’ de Siria”, señala Decker-Molina, quien agrega que “si Turquía asume el rol de ‘protector’ de Siria, no debemos olvidar que es un miembro de la OTAN, es decir, parte del llamado ‘Occidente’”.

El líder rebelde

El líder del Organismo de Liberación del Levante es Abu Mohamed al Jolani, que militó en una organización que era filial siria de Al Qaeda, con la cual terminó rompiendo. Es un líder que se  muestra como alguien que cambió, al pasar de ser militante de Al Qaeda a comandar las fuerzas insurgentes que defienden “la tolerancia sectaria”.

Nic Robertson, en un análisis para CNN, señala que en la ruta que recorrió hacia Damasco, Abu Mohamed al Jolani tuvo mucho tiempo para planificar y afinar su narrativa: un mensaje para quienes lo pusieron en el poder, quienes podrían derribarlo y otro para los que pueden mantenerlo en el poder.

“Se esmeró en su carrera hacia Damasco para asegurarse de que el presidente de Estados Unidos Joe Biden e incluso el presidente electo Donald Trump conozcan sus intenciones. No es casualidad que eligiera una cadena de televisión estadounidense, CNN, y no una árabe, para una entrevista clave en los días previos a derrocar a Al Asad, en la que afirmó que se había distanciado de otros yihadistas debido a sus tácticas brutales”, asegura Robertson.

Abu Mohamed al Jolani, líder del Organismo de Liberación del Levante. Foto: EFE

 

El miércoles, el líder de los rebeldes calificó a la asonada como una “batalla histórica”, en la que se salvó a Siria y a toda la región de un “peligro estratégico”. Mencionó que Siria estaba en riesgo de división y que con la movilización se logró “reunificar a los sirios”.

Un portavoz del Departamento de Estado, según reporta CNN, expresó que Estados Unidos juzgará al Organismo de Liberación del Levante y a su líder no por sus palabras, sino “por sus acciones en los próximos días, las próximas semanas, los próximos meses”.

Del asunto de Siria incluso habló el papa Francisco, quien considera que ese país vive un “momento delicado de su historia” tras la caída del régimen de Al Asad. “Espero que se alcance una solución política que, sin más conflictos ni divisiones, promueva responsablemente la estabilidad y la unidad del país”.

Lo que parece que no tiene vuelta atrás es que, como dice el escritor Decker-Molina, “la Siria de la familia Al Asad ha pasado a ser historia”; no obstante, el también periodista remarca que “nadie sabe cómo se desarrollará la Siria del siglo XXI”. (Con datos de EFE, CNN, TASS y Vatican News)

 

Bachar al Asad, el médico que estuvo 24 años aferrado al poder que heredó

Tras 24 años aferrado al poder en la Siria que heredó de su padre, Hafez, quien a su vez lo tomó en 1971, el presidente Bachar al Asad cayó el domingo tras 12 días de una vertiginosa ofensiva de una coalición islamista rebelde que asegura haber “liberado” al país árabe de las garras de un mandatario despiadado.

Al Asad (Damasco, 1965) estudió Medicina y se especializó en oftalmología en la capital siria, donde al acabar sus estudios ejerció como médico militar por un tiempo. El joven, al que no se le atribuían aspiraciones políticas, se marchó luego a Londres para continuar con su formación profesional.

Sin embargo, dos años más tarde, en 1994, una tragedia familiar cambió el curso de su vida: el accidente de tráfico que acabó con la vida de su hermano Basel, el hijo mayor y presumible heredero en el poder del entonces presidente sirio, Hafez al Asad.

Bachar fue llamado a Siria por su padre y se embarcó en un lustro de preparación para eventualmente tomar la batuta, al igual que había hecho el primogénito los años previos a su muerte, ganando experiencia en las filas castrenses y peso en la vida pública.

El momento llegó en 2000 cuando Hafez al Asad falleció tras casi tres décadas en el poder, al que había accedido por un golpe de Estado.

Si bien no era el elegido inicialmente para heredar de su padre, tras obtenerlo se aferró a él con uñas y dientes, silenciando a sus adversarios, aplacando revueltas multitudinarias y sobreviviendo a más de 10 años de guerra civil.

Enseguida se enmendó la Constitución para que Bachar, entonces de 34 años, cumpliese con los requisitos de edad -mínimo 40 años- y se celebró un referéndum que respaldó su ascenso.

Después de cuatro décadas de gobiernos del Partido Baaz, casi todos encabezados por su progenitor, Al Asad fue visto inicialmente como una esperanza para el cambio y un probable instigador de reformas.

Sin embargo, pronto llegaron las campañas de arrestos de activistas y opositores, y, una década más tarde, la brutal represión de las protestas que estallaron en Siria en contra de su gobierno en el marco de la “Primavera Árabe”.

Resistió la presión de las calles y fue uno de los pocos dirigentes que continuaron en el poder desde las revueltas que estallaron en 2011 y tumbaron a los gobiernos de varios países de Oriente Medio y el Norte de África, si bien a costa de una guerra civil y la liquidación en la práctica de la unidad siria.

Su superviviencia desde 2016 quedó en manos de sus aliados rusos y de las milicias chiies iraníes, libanesas e iraquíes que le permitieron recuperar territorio de los insurgentes, a costa de una devastación brutal de las ciudades y territorios que se habían rebelado.

Formalmente, ocupó el poder con unas abultadas “victorias” electorales, como en los comicios de 2021, cuando logró un 95% de los votos.

Sin embargo, su mandato se enfrentó a un creciente descontento popular por la grave crisis económica y la escasez de productos básicos, que ha llevado a la inmensa mayoría de la población a sufrir inseguridad alimentaria y a vivir por debajo del umbral de la pobreza.

En cuanto sus aliados principales quedaron envueltos en problemas más agudos que el sirio (Ucrania y Líbano, fundamentalmente), sus debilidades quedaron expuestas y, en último lugar, abrieron el paso a su caída. (EFE)

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