La sequía y falta de diésel las causas
La producción agrícola de Santa Cruz cayó en 17,07% este año, según la CAO
La producción agrícola de Santa Cruz con sus diferentes cultivos de alimentos disminuyó de 17,33 millones de toneladas, en 2023, a 14,37 en 2014, un 17,07% menos, debido al impacto negativo de la sequía y la falta de diésel, informó la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
En el año 2024, el área cultivada total fue de 2,76 millones de hectáreas, lo cual significó una disminución de un 10,83%, comparado con el año 2023 donde el área cultivada fue de 3,09 millones de hectáreas.
La sequía y falta de diésel provocaron la caída de un 18,20% del valor bruto de la producción para este año, estos dos factores afectaron la producción a lo largo de la campaña de verano 2023/2024 y en la campaña de invierno de 2024.
Según la evaluación de la CAO, a partir del año 2017, luego de que una de las peores sequías ocasionara una fuerte baja de la producción, en 2016, inició una etapa de recuperación, aunque con algunos altibajos, la tendencia ascendente de la superficie cultivada y producción se prolongó hasta el primer semestre de 2023.
Sin embargo, a finales del año 2023 nuevamente se vivió una fuerte sequía que se extendió a lo largo del 2024, desplazando el periodo de siembra y afectando a todos los cultivos, tanto en el rendimiento, que fue bajo, como en una gran superficie afectada.
Las pérdidas en el sector agropecuario alcanzan niveles históricos y se consolidan como las más altas de la última década, advirtió el presidente de la CAO, José Luis Farah, durante la presentación de su informe de gestión.
Advirtió que la crisis actual —marcada por la escasez de diésel, el encarecimiento de insumos, los bloqueos de caminos y el avance del contrabando— amenaza con paralizar al campo productivo y poner en riesgo la seguridad alimentaria del país.
“Si el Gobierno hubiera apostado por el poder del campo como nosotros lo hemos hecho, esta crisis se habría contenido. Hoy seríamos una potencia agropecuaria, con ingresos más sostenibles que los hidrocarburos y con un futuro de certezas. En cambio, lo que vemos es lo contrario: la crisis se profundiza y muchos productores dejarán de producir alimentos”, afirmó Farah.
El presidente de la CAO destacó que, durante más de 20 años, el campo ha enfrentado un modelo económico que no lo ha priorizado, impidiendo que alcance su verdadero potencial. “Esta falta de apoyo nos trajo a la actual coyuntura con amenaza de hambre y lágrimas para las familias bolivianas, porque cuando el campo cae, todo el país sufre”, añadió.
Farah señaló que los productores enfrentan problemas estructurales, como: avasallamientos y destrucción de cultivos; contrabando masivo de productos agrícolas; escasez y encarecimiento del diésel, prohibición de acceso a las mejoras de la ciencia como la biotecnología.
En cuanto a las proyecciones para la campaña de verano 2024/2025, inicialmente el sector agrícola proyectó sembrar 1,7 millones de hectáreas con cultivos industriales, de cumplirse dichas proyecciones, el área cultivada pudiera incrementarse un 5,61% con relación al verano 2023/2024, motivado por el incremento de los precios de algunos rubros; sin embargo, el incremento de costos, restricción del financiamiento y la falta de diésel genera alta incertidumbre sobre la superficie que se pueda concretar hasta finales de diciembre 2025.
De continuar la actual situación de altos niveles de precios de los insumos, para el sector pecuario, la gestión 2025 se torna un escenario complejo, que con el tiempo puede inviabilizar la actividad de algunos productores, advierte la CAO.
Descenso general
Maíz y Sorgo
En 2024, la producción consolidada de maíz fue de 339 mil toneladas, registrando una disminución de un 40%, comparado con la gestión 2023, debido a una reducción en el área cultivada y una caída abrupta de los rendimientos en ambas campañas (verano e invierno).
Por su lado, la producción de sorgo fue de 474 mil toneladas, lo que significó una reducción de un 72,70% comparado con la gestión 2023, debido a una reducción significativa de la superficie cultivada de un 36,26%, sumado a una caída abrupta del rendimiento de un 57,17% en promedio.
En 2024, el precio promedio anual del maíz fue de 84 bolivianos por quintal, un 13% por encima del precio promedio de 2023. Y subió hasta alcanzar el precio máximo de 124 bolivianos el quintal en lo que va de diciembre.
El precio del sorgo registró un promedio anual de 68 bolivianos el quintal, un 24% por encima del promedio de 2023. Entre enero y febrero su precio promedio era de 44 bolivianos el quintal, en este mes de diciembre el precio promedio máximo llega a 117 bolivianos.
Caña de azúcar
El cultivo de caña de azúcar, en la gestión 2024, alcanzó las 170.000 hectáreas, registrando un aumento en la superficie cultivada de un 1,46% comparado con la superficie cultivada de 2023, debido principalmente mejores expectativas de los productores cañeros, por la compra de etanol de parte de YPFB.
La falta de diésel, que inicio la pasada zafra azucarera, se acentuó en la gestión 2024, donde la falta de diésel fue más recurrente y por periodos más largos, lo que definitivamente afectó el normal desarrollo de la zafra.
Según una inspección de campo realizada por OTAI (Organización de Técnicos de la Agroindustria), los cultivos de caña han sufrido estrés por falta de agua, ocasionando una baja en los rendimientos de un 0,16%, sin embargo, el estado de la caña es buena.
En la gestión 2024, el precio del azúcar a granel registra una tendencia levemente ascendente, a lo largo del año. En enero costaba 221 bolivianos el quintal y subió a 245 durante noviembre y diciembre.
Oleaginosas
En la gestión 2024, los cultivos oleaginosos en conjunto registraron una reducción en el área cultivada de un 3,09% comparado con el año 2023, mientras que la producción disminuyó un 37,99%, debido principalmente a una fuerte caída en los rendimientos, sumado a la reducción de un 3,09% del área cultivada.
El cultivo de soya, en 2024 (considerando ambas campañas, verano e invierno), registró una reducción de un 1,07% en la superficie cultivada en comparación con la gestión 2023, en tanto que los rendimientos promediaron 1,19 toneladas por hectárea, un 37,01% por debajo de los rendimientos obtenidos en la gestión 2023.
La reducción del área cultivada y la fuerte caída de los rendimientos obtenidos, provocaron una disminución de la producción en un 37,69%, pasando de 3,2 millones de toneladas en 2023, a dos millones en 2024.
En enero, el precio promedio mensual se situaba en 425 dólares la tonelada, y alcanzó un precio máximo de 630 dólares en diciembre.
Girasol
El girasol, en 2024, redujo su área sembrada un 21,96% comparada con 2023, llegando a 125.700 hectáreas, mientras que el rendimiento se redujo un 29,03%, lo que ocasionó una disminución de la producción que alcanzó las 102.526 toneladas, un 44,62% menos que la producción de 2023.
El precio de la tonelada en agosto fue de 393 dólares, pero en octubre subió a 425 dólares.
Sésamo
El cultivo de Sésamo, en 2024 alcanzó un área sembrada de 20.000 hectáreas, un 9,09% menos que la superficie cultivada en 2023. Asimismo, el rendimiento fue de 0,45 toneladas por hectárea, un 6,25% por debajo del rendimiento obtenido en la gestión 2023. En cuanto a la producción, alcanzó 9.000 toneladas.
Arroz
El cultivo de arroz en 2024 registra un área sembrada de 120.000 hectáreas, una reducción de 11,11% comparado con el área sembrada en 2023. Mientras que el rendimiento promedio se redujo un 46,43%.
Por su lado, la producción disminuyó un 52,38%, obteniendo una producción de 225.000 toneladas de arroz.
En la gestión 2024, el precio del arroz en chala registró una tendencia ascendente, con un precio de 48 dólares la fanega durante los primeros cuatro meses, subiendo el resto del año hasta alcanzar los 79 dólares por fanega en diciembre. El precio promedio anual fue de 59 dólares la fanega, un 19,26% por encima del precio promedio de 2023.
Trigo
El área cultivada de trigo en la gestión 2024 fue de 77.500 hectáreas, una reducción de un 18,10% comparado con la superficie sembrada en la gestión 2023.
El rendimiento registra una caída de un 65,92% comparado con 2023, pasando de 1,44 en 2023 a 0,49 toneladas por hectárea en 2024, que, sumado a la pérdida de área cultivada, ocasionó la disminución de un 72,09% en la producción, donde se obtuvo sólo 37.959 toneladas de trigo.
El precio del trigo en la gestión 2024 registró una tendencia horizontal, con un valor de 500 dólares la tonelada, durante los meses de cotización agosto a diciembre.
Algodón
El sector algodonero, en la gestión 2024, alcanzó las 1.800 hectáreas cultivadas, con una reducción de 40% comparado con la gestión 2022, sin lograr salir de la crisis que viene arrastrando desde hace dos décadas.
Se registró una disminución de los rendimientos un 53,13%, pasando de 0,64 en 2023 a 0,30 toneladas por hectárea en 2024, con lo cual la producción se redujo un 71,88%, alcanzando una producción de 540 toneladas de fibra. En este sentido la recuperación del sector algodonero está en función del uso de biotecnología y apertura de nuevos mercados.
Perspectiva 2025
Si bien la proyección para 2025 es aumentar la producción, la falta de diésel sumado a los muchos problemas que afectan el sector, pueden frenar dichas proyecciones, advierte la CAO.
Los problemas del sector agropecuario, lejos de terminar, se han agudizado y se suman nuevos inconvenientes como la irregularidad permanente en el abastecimiento de diésel para desarrollar las labores agrícolas de forma oportuna y la falta de dólares que encareció los insumos importados para el sector, haciendo que los costos de producción suban a niveles insostenibles para los productores en todos los rubros.
A ello se suma una mayor cantidad de restricciones e intervenciones realizadas por el Gobierno en algunas cadenas productivas y pretenden que estas medidas queden establecidas de forma permanente en la ley de PGE 2025.
Esta situación es alarmante, porque fractura las cadenas productivas y lejos de conseguir una mayor oferta, incentivan el contrabando y hacen disminuir la producción local para el futuro, en desmedro de la población.
En cuanto a las proyecciones para la campaña de verano 2024/2025, inicialmente el sector agrícola proyectó sembrar 1,7 millones de hectáreas con cultivos industriales, de cumplirse dichas proyecciones, el área cultivada pudiera incrementarse un 5,61% con relación al verano 2023/2024, motivado por el incremento de los precios de algunos rubros; sin embargo, el aumento de costos, restricción del financiamiento y la falta de diésel generan alta incertidumbre sobre la superficie que se pueda concretar hasta finales de diciembre 2025.
De continuar la actual situación de altos niveles de precios de los insumos, para el sector pecuario, la gestión 2025 se torna un escenario complejo, que con el tiempo puede inviabilizar la actividad de algunos productores. Como productores, seguimos trabajando porque nuestro compromiso es abastecer de alimentos a la población nacional, generar empleos y divisas.