Familiares perdidos
Armando y Franklin, dos amigos cuyo destino aún es incierto
Según su sobrino e hijos, Armando Ortega se encontraba en excelente estado de salud a sus 85 años. Totalmente lúcido, aseguraba que nunca necesitó "anotar un solo número de teléfono, los tengo todos en la cabeza". De igual forma su amigo Franklin Touchard, de 82, conversaba regularmente con sus hijos e, incluso, les recordaba citas que estos podían olvidarse.
Ambos desaparecieron en los Yungas, cerca al municipio de Irupana, hace más de 20 días. Sus familiares y amigos continúan buscando indicios de su paradero junto a las autoridades.
"Las dos familias acordamos poner una recompensa de 10 mil bolivianos para quien dé información verídica y verificable sobre dónde estarían estas dos personas", indicó el sobrino de Armando, Erick Ortega. Paola Touchard confirmó el monto e indicó que los datos de contactos se colocaron en distintos muros de la región.
Erick Ortega agregó que se espera que la siguiente semana regresen los efectivos policiales al municipio de Irupana para continuar con la búsqueda. "Están entrando por la zona de Chumavi, incluso ingresaron a inspeccionar unas lagunas y precipicios que hay por ahí. Es un trabajo complicado, ya que es terreno difícil y muy accidentado", añadió.
Armando Ortega es un "yungueño de pura sangre". Nació en la comunidad de Wara, cerca de Irupana, hace 85 años.
"Siempre vivió por allí", cuenta su sobrino. "Conoce muy bien la zona y siempre se dedicó a trabajar la tierra, produciendo diferentes alimentos. Incluso, en su terreno en la comunidad de La Plazuela trabaja con miel".
De forma regular visita Irupana para contactarse con sus familiares y jugar loba con sus amigos. Amigos como el paceño Franklin Touchard, quien pese a su edad viaja seguido a los Yungas para encontrarse con Ortega y otros.
"Esas visitas toman, por lo general, unos tres a cinco días. Por eso cuando no se comunicó conmigo pasado ese tiempo, nos alarmamos y comenzamos con la búsqueda", cuenta su hija Paola.
Touchard nació y vive en La Paz. De profesión auditor, también se dedica a la escritura, que junto con los viajes, es en lo que ocupa su tiempo libre.
Según reportaron las familias, la última vez que alguien se contactó con Ortega fue el 7 de enero, cuando Erick habló con él por teléfono. "Poco tiempo después yo mismo viajé a Irupana -sus tres hijos viven en Cochabamba, La Paz y Suiza- pero no lo encontré".
Por su parte Paola Touchard recordó que el 3 de enero fue la última comunicación que tuvo con su progenitor, por teléfono. "En ella me dijo 'el lunes regreso hija, porque necesito que me acompañes al doctor'", reveló.
Inmediatamente comenzaron con la búsqueda. Primero lo hicieron por separado, antes de unir esfuerzos. Luego contactaron con las autoridades policiales, las que destinaron un contingente de 82 efectivos para tal misión.
La desaparición es más preocupante para las familias teniendo en cuenta que Ortega conoce muy bien la zona y suele hacer caminatas largas, en compañía o solo. "Es un hombre fuerte, que hace ejercicio y continúa labrando. Cuando nos preocupamos de sus salidas en solitario, él nos dijo 'nunca estoy solo, siempre me acompaña la chonta' (su azadón)".
Ninguno de los desaparecidos presentaba problemas mentales. De hecho, las familias aseguraron que ambos estaban completamente lúcidos, siempre dando señales de mantener la agudeza mental.
Lo que más preocupa es la naturaleza de la zona donde fueron vistos por última vez. De mayor altura que otras partes de los yungas paceños, están llenas de mala tierra, suelta y resbaladiza; de cuerpos de agua y precipicios.
Ninguno ha perdido la esperanza. Hablan de ellos en presente y aseguraron que la siguiente semana se sumarán al contingente para seguir buscando.
Contactos:
Si tiene información verificable, se pide que se comuniquen con los teléfonos 72048479, 73791403 y 75242326.