2025-02-04

Selección nacional

"Chamaco" Rodríguez: “Quería compromiso y los llevé a Huarina, no a Miami”

El argentino recuerda su paso por la Selección nacional. Dirigió a la Verde en cinco partidos, luego ese equipo se disolvió y la Eliminatoria de 1985 se trasladó a Santa Cruz. El DT recuerda aquel trabajo en Huarina, las pugnas entre Santa Cruz y La Paz, y varios hechos que no se conocieron.

Hace 40 años, la Selección boliviana se alistaba para jugar las eliminatorias rumbo al Mundial de México 1986. El director técnico de la Verde era el argentino Carlos Manuel Rodríguez, más conocido como el “Chamaco”.

El técnico fue contratado a fines de 1984 por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y programó para enero una inusual pretemporada en la localidad de Huarina, a orillas del lago Titicaca, en el mismo lugar donde hoy Always Ready tiene su Centro de Alto Rendimiento.

Blooming y Oriente Petrolero habían dejado en el camino a los grandes del fútbol paceño y el “Chamaco” llamó a jugadores de esos equipos como Hebert Hoyos, Edgar Castillo, Jhonny Herrera, Rolando Coímbra, Miguel Ángel Noro, Roly Paniagua, Óscar Ramírez y Víctor Hugo Antelo; además de Roberto Pérez, de Real, y Mario Pinedo, de Destroyers.

¿Fue un error llevar a jugadores del llano al altiplano?, ¿qué pasó en Huarina?, ¿es cierto que varios jugadores se hacían los lesionados y sufrían en la concentración? El “Chamaco” Rodríguez contó desde Buenos Aires algunos hechos que quedaron en el olvido de aquella Selección que fue disuelta y que se la llevó a Santa Cruz para jugar con Brasil y Paraguay.

Gracias por atender el requerimiento. ¿Qué ha sido de su vida?

Gracias por la llamada, yo tengo un recuerdo imborrable de Bolivia,  imborrable porque se manejaron un par de cosas diferentes en ese momento. Se le dio prioridad a la parte profesional del deporte. Era un momento que Bolivia tenía que trascender más allá de sus fronteras. Me pongo muy contento cuando veo a algún boliviano jugando en el fútbol europeo o viene acá a la Argentina, pero en ese momento el único que estaba jugando aquí  era Melgar, en Boca Juniors,  lo sufrí porque yo soy hincha de River (risas)...

¿Se acuerda cómo se produjo su llegada a la Selección en 1984?

Fue en la gestión de don Edgar Peña, fabuloso dirigente. El problema de Bolivia que se hizo acuciante en su momento es cuando uno maneja la Selección, el norte y el sur. Edgar Peña era de Santa Cruz de la Sierra y yo estaba convencido de que la Selección boliviana tenía que ser mayoritariamente con jugadores de la altura. La Paz para Bolivia, de alguna manera, es el jugador número 12 y si el jugador está acostumbrado a jugar a esa altura, se hace mucho más pronunciada la diferencia.

Walter Mendoza, Oscar Montes y los jugadores Mario Pinedo, Reynaldo Zambrana, Augusto Guillen, Oscar Ramírez, Hebert Hoyos, Félix Vera, Robeerto Pérez, Fernando Salinas y Eliseo Ayaviri. Foto: Historia del Fútbol Boliviano.

 

En aquella ocasión, usted llamó a jugadores de Oriente y de Blooming, que eran del llano. ¿Por qué los convocó si la idea era jugar la Eliminatoria con los de altura?

No, no, no. Sabe usted que se pierde un poquito la visión después de cuatro décadas, 40 años pasaron y pasó mucha agua bajo el puente. Era muy, muy difícil oponerse, yo estaba en discordia con la gente de Santa Cruz que prácticamente manejaba todo el fútbol de Bolivia. Llamamos, entre otros, a “Tucho” Antelo, (Roly) Paniagua, eran muy buenos jugadores. Yo pensaba, y sigo pensándolo, que un jugador demora entre 25 y 30 días para aclimatarse. Entonces mi idea y del cuerpo técnico era que Antelo y que todos esos jugadores que los íbamos a trabajar en la altura, inmediatamente iban a aclimatarse para los partidos a jugarse en La Paz.

¿Nos puede explicar cómo tomó la decisión de ir a trabajar a inicios de 1985 a Huarina, a orillas del lago Titicaca?

Bueno, los procesos se van haciendo de a poco, la gente apunta hacia una cosa, y después el que viene continúa con esa tarea, tal como pasó con Bolivia cuando luego vino el profesor Habegger y después un español (Azkargorta), con el que Bolivia se clasificó para el Mundial.

Propuse un proceso de años en Bolivia, pero en el fútbol y en el deporte es imposible hacer procesos; son muy difíciles de realizar, a no ser que vengan acompañados con grandes triunfos deportivos. Pensaba  que si no me servía a mí, le iba a servir a otro y  dejé toda la bibliografía que hice en el año que estuve, se la dejé al profesor Álvarez (Isaac). Cuando recibí la Selección, no tenía absolutamente ningún informe de los cuerpos técnicos.

Hice el seguimiento de más o menos 100 jugadores, con informes de  los metros que corrían, los metros que caminaban; un trabajo bastante importante en esa época y que ahora lo hacen con el GPS…

¿Y por qué Huarina?

Pensé y me mantengo en la idea que subiendo al lago Titicaca íbamos a volar en La Paz en la Eliminatoria al Mundial 1986. Era un pueblo hermoso (Huarina) con un alcalde que se portó maravillosamente bien con nosotros. El Ejército también, porque limpió las piedras que había es una especie de playa y ahí nosotros corríamos en la arena; es decir, se hizo un trabajo que no trascendió mucho porque no tuvo los éxitos que tendría que haber tenido.

He conversado con muchos jugadores de esa selección que fue a Huarina y me contaban que los jugadores de Santa Cruz “sufrían bastante” porque no estaban acostumbrados. ¿Cree que ese fue un gran problema?

No, es la gran diferencia de conversar después de 40 años.  Había que romper un molde; el jugador cuando se pone la camiseta de una Selección, se pone la camiseta del país donde vive, tiene que hacer sacrificios. Usted no puede convencerlos de estar en un hotel cinco estrellas  con todas las grandes comodidades. En ese momento había que hacer un click y ese click era el lago Titicaca y Huarina; además, yo quería que sea una Selección del pueblo y los llevé a un pueblito (Huarina), no los llevé a Miami. Yo quería que esa Selección se comprometiera con el país.

Me llama la atención que en estos momentos veo que los campeones del mundo, argentinos, vienen a jugar a la Argentina porque extrañan el público,  porque extrañan a la gente y porque extrañan su país. Y a mí me llama la atención que gente de muchos años le diga de qué sufrieron. Por el país no se sufre nunca. Es algo superior a todo lo demás.  Por eso yo tenía algunos choques; además con la gente que estaba acostumbrada a tomar;  que era  costumbre ancestral, me decían que eran de los pueblos indígenas, y yo decía, no puede tomar, no puede tomar… yo quería diferenciarlos a ellos que eran unos privilegiados, porque estaban defendiendo y no en una guerra,  la camiseta del país donde vivían, pero era difícil convencerlos.

 

El equipo que se alistaba para la Eliminatoria de 1985 y que luego fue disuelto.

 

¿Por qué se fue el “Chamaco” Rodríguez de la Selección boliviana?

Mire, tengo un recuerdo maravilloso de Bolivia y no lo quiero empañar.  Yo cuando me dicen que iban a cambiar la sede de las eliminatorias (Santa Cruz), dije me voy y no sé qué hubo ahí en el cambio de sede, porque estaban  mal los brasileños. No sé, eso no sé y  no lo quiero saber tampoco, no me interesa, yo me debía a mis jugadores y al país que me había contratado.

¿Observó esa Eliminatoria a la distancia cuando perdimos con Brasil y empatamos con Paraguay en Santa Cruz?

 Sí, sabía eso y decía: Pucha, si hubieran tenido un poquito de un pensamiento positivo. En La Paz no era tan fácil.

¿No fue la mejor decisión ir a Huarina?

Le voy a comentar algo que  lo tengo entre mis recuerdos.  Cuando yo voy a trabajar al lago Titicaca  tenía muchos lesionados con dolencias en las rodillas, Pensaba y me preguntaba “estos lo están haciendo a propósito, no quieren trabajar” y lo agarré al doctor y le digo: ¿Qué pasa? y él me responde:  “Chamaco, lo que pasa es que usted los está haciendo trabajar”.

En ese momento no se trabajaba físicamente, como se tenía que hacerlo y mi intención era tener un equipo bien preparado en la parte física y haciendo una presión todo el partido, podíamos ir al Mundial,  pero había un litigio importante entre Santa Cruz y la altura; se querían separar de Bolivia, no me acuerdo, un lío bárbaro político.

¿Cómo vio a Bolivia en las eliminatorias siguientes?

El problema fundamental es el que rompe el vidrio, el que tira la primera piedra. Yo estuve muy contento y hablé con el profe Habegger (1989), por el trabajo que había hecho y al pensamiento que yo tenía. Yo no se lo quería imponer;  pero él, de alguna manera, fue quizás en progreso, hizo un poquito  más que yo. 

Es imposible que usted no siga el fútbol actual. ¿Cree que en la actual Eliminatoria hay dos tablas: una con Argentina, Colombia, Brasil; y otra, de los que pelean las restantes plazas?

Ahí me enojo con ustedes, ¿ves?, ahí me empiezo a enojar porque Bolivia no está en ninguna tabla, está en una sola y tiene que lograr estar en la de arriba y lo puede lograr luchando con sus armas, no me gustó nunca el conformismo.  Quizás por eso me fui de Bolivia antes de la Eliminatoria (1985).

Gracias por atender la llamada. ¿Quiere decirle algo a la gente de Bolivia?

Solo palabras de agradecimiento; Bolivia fue extraordinaria conmigo,  nunca me olvidaré que me  prestaron por un ratito la camiseta y la bandera de su país. Ustedes se tienen que convencer que se puede; basta de proyectos, quiero realizaciones.

Así fueron los trabajos de la Verde a orillas del Lago Titicaca.

 

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