El Ceibo ya cuenta con un equipo
Surgen los “podadores de altura” en los cultivos agroforestales
El tener árboles frutales, endémicos o forestales en medio de los cultivos es una práctica cada vez más común entre los productores bolivianos. Los árboles y otras plantas que forman parte de los llamados sistemas agroforestales (Saf), no solo refrescan las parcelas, sino comparten beneficios al abonar el suelo con sus hojas y frutos, mejorando los productos finales y dando alternativas de cosecha al productor. Sin embargo, el cuidado de estos árboles demanda la intervención de personas capacitadas, para cuidarlos y podarlos, en alturas superiores a los seis, ocho o más de 10 metros de altura.
El trabajo de especialistas en altura no se había considerado antes porque, simplemente, los monocultivos no admitían ninguna otra especie en la misma parcela y, cuando había árboles, simplemente los cortaban.
Una institución pionera en la aplicación de los sistemas agroforestales y en la creación de un equipo permanente de “podadores de altura” en Bolivia es la Central de Cooperativas El Ceibo que, a través del Programa de Implementaciones Agro-ecológicas y Forestales “Piaf”, ya aplica estos sistemas para la producción de su cacao orgánico, en las parcelas de todos sus socios.
El escenario son las cálidas poblaciones de los municipios de Palos Blancos y Alto Beni, donde al menos 1.300 pequeños productores de cacao realizan sus cultivos con Saf, aunque el número de productores que empezaron a usar este sistema aumenta, ante el éxito de los sistemas que, entre otros beneficios, no usa fuego para limpiar parcelas antes del inicio de las siembras y, de esta manera, también se evitan los incendios.
Por productos orgánicos
El subdirector de Investigación e Innovación Tecnológica del Piaf, Javier Marino Pérez, explicó que en el trabajo que busca garantizar la producción orgánica desarrolla diversas actividades y ha establecido varias áreas, como el Banco de Semillas; el Área Técnica en la que desarrolla capacitaciones e intercambio de conocimientos; el centro Sara Ana, donde se hacen ensayos de cultivos; el área de Producción Orgánica, que vela por las certificaciones nacionales e internacionales; el Área de Viveros Cepec, en la que producen los plantines requeridos por sus socios y personas externas, y, por último, un Servicio de Poda Forestal para sus asociados.
“Actualmente seguimos innovando, es un plus para nosotros el implementar las parcelas con sistemas agroforestales, para los más de 1.350 socios”, señaló a Visión 360.
Explicó que actualmente se maneja un rol de “pedidos” para que el equipo de podadores, integrado por seis personas, acuda a una u otra parcela, según días y horarios preestablecidos.
Por su parte, Lucas Gavela, técnico - podador del Piaf, señaló que su trabajo es realizar “el manejo de árboles a través de la poda, evitando la tumba de los mismos, tal vez dándole un poco más tiempo de vida, según la especie”.
La poda tiene como objetivo controlar el crecimiento del árbol, ya que, si tiene muchas ramas tupidas, estas pueden evitar que el sol llegue a los cultivos principales, y afectar su crecimiento y el producto final.
Un sistema profesional
Gavela, con la ropa adecuada y el equipo listo, explica cómo hace para ascender hasta la copa de los árboles y realizar la poda requerida.
Lo primero, es lograr colgar la cuerda; para ello utilizan una cuerda mucho más delgada con un peso en el extremo, el cual lanzan para llegar a las ramas. Luego lo usan para subir la cuerda de seguridad, con la que escalarán a las alturas.
Luego, señala que hay diferentes sistemas, “uno es el SRS, que en inglés es System Rock Static, un sistema de trepa estático, que evita que haya una fricción en el árbol con la cuerda y, por lo tanto, se evita el desgaste”, comenta.
Un extremo de la cuerda está sujeto a un punto fijo en el suelo, incluso puede ser en el mismo árbol, si es firme; el otro extremo ya cuelga de una rama segura y es por este que el podador sube.
Para usar este sistema, el técnico utiliza la Rope Range, un accesorio que lo mantiene sujeto a la cuerda, para que no tenga que desprenderse cuando baje o haga algún movimiento mientras realiza la poda.
“Haciendo ese sistema es más fácil trepar, porque a la vez que uso la Rope Range, incluso utilizo patines de pie y de rodilla (bloqueadores) que me facilitan el trabajo de trepa”, explica.
Con la experiencia tras haberse habituado al trabajo, Gavela engancha la cuerda, sujeta un cordino o cuerda más delgada, para evitar un posible deslizamiento, luego los bloqueadores y empieza a ascender, como si se tratara de subir gradas, como lo muestra en el video.
El descenso es igual de tranquilo, aunque evidentemente lo que hace parecer fácil tiene su nivel de complicación y riesgos si uno no conoce los sistemas y los elementos que utilizan.
Señala que el equipo para el ascenso, de forma conjunta, puede costar entre 30 mil y 29 mil bolivianos, sin contar la motosierra que debe cargar para hacer la poda de los árboles.
También puntualiza que es necesario cuidar mucho el equipo, no permitir que se moje o secarlo rápidamente, no permitir que la cuerda se raspe o se ensucie porque eso le quita las propiedades de seguridad o reduce su tiempo de vida.