El problema se agudiza
Sugieren al menos ocho medidas ante la crisis por diésel y divisas
Empresarios y expertos opinan que, frente a la crisis por falta de dólares, diésel y gasolina, es necesario:
- Acudir a créditos externos.
- Ahorrar y dejar de inyectar dinero a empresas públicas no rentables y plantas industriales.
- Liberar las exportaciones.
- Liberar el tipo de cambio.
- Levantar la subvención a los hidrocarburos.
- Cambios a la Ley de Hidrocarburos y de Inversiones.
- Liberar la importación de carburantes.
- Austeridad.
El lunes 10 de marzo, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, admitió que el país carece de dólares para seguir importando diésel, por lo que aseguró que no podrá atender el 100% de la demanda. Como una solución coyuntural ofreció, sobre todo a productores y mineros, combustible a precio internacional.
“No vamos a poder cumplir al 100% al sector productivo (…) YPFB logró un mecanismo mediante el cual va a realizar la importación de combustibles a precio internacional (para productores y mineros)”, precisó.
El Gobierno necesita, este año, por semana, 60 millones de dólares para garantizar la importación de combustibles que, luego, debe distribuir en el mercado interno, informó el domingo María Nela Prada, ministra de la Presidencia. Para eso se necesita que la Asamblea Legislativa apruebe créditos por más de 1.600 millones de dólares, pero esta aprobación está paralizada.
Y aunque hay filas por combustibles desde el año pasado, esto se incrementó esta semana, precisamente luego de las declaraciones de estas autoridades.
¿Hay salida a esta crisis por falta de combustible y dólares?
Es la pregunta que formuló Visión 360 a empresarios, economistas y analistas.
Préstamos
Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, explicó que Bolivia llega a esta situación extrema por la política “fallida” del Movimiento Al Socialismo (MAS), que ha priorizado la inversión estatal y un Estado empresario con intervención y control al sector hidrocarburos, energía y litio.
Esto a costa de expulsar a la inversión extranjera y nacional de las actividades estratégicas.
“Es un modelo que no funciona. Al final, las inversiones que realiza el Estado son en dólares y se han rifado 67 mil millones de dólares que Bolivia ha recibido por las exportaciones de gas. Se ha rifado ese dinero en canchas de fútbol, la planta de urea, la planta separadora de líquidos de Yacuiba, el proyecto de litio, ciclos combinados de Ende. Estamos hablando de inversiones de cinco mil millones de dólares que no funcionan, o funcionan a un cuarto de capacidad o pierden plata”, precisó.
Señaló que el pronunciamiento de YPFB es un reconocimiento de que el modelo no funciona, porque ha dicho a los bolivianos que la estatal ya no es responsable del abastecimiento y que el sector privado importe por su cuenta.
Añadió que este problema energético se avecinaba y comparó la situación actual con el choque del Titanic con un iceberg y falta conocer si el barco logra salvarse y qué ocurrirá con los pasajeros. “Yo le digo al Gobierno que necesita ser responsable con el pueblo boliviano bajo el modelo que ha creado y tiene que conseguir combustible hasta fin de año; es responsabilidad de Luis Arce abastecer el mercado. Que vayan a la Asamblea, que se presten dinero de países vecinos, de gobiernos aliados, del FMI, pero deben garantizar abastecimiento. Un país sin energía no tiene economía”, puntualizó.
Además, dijo que el Gobierno debe dejar de gastar en proyectos estatales como la planta de almacenaje de granos, la planta de biodiésel y tiene que enfocarse en garantizar diésel y gasolina, porque estas inversiones demandan dólares y en muchos casos no llegan a funcionar.
Según Ríos, en la actual situación, el levantamiento de la subvención a los carburantes no es una solución, porque YPFB de todas maneras necesita dólares para importar combustible. “Si se le pagara, por ejemplo, a YPFB 30 bolivianos el litro de combustible, la empresa recolecta ese dinero, pero dónde consigue dólares, no hay”, subrayó.
Levantar subvención
El past presidente de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba, Luis Laredo, señaló que la crisis fue advertida hace mucho tiempo, porque no era sostenible la subvención y se la debía ir reduciendo de forma gradual.
“El Gobierno no tiene otra salida que levantar la subvención a los carburantes, no hay dólares suficientes para importar y menos para subvencionar. Aunque esto va a generar mayor inflación y la moneda se va a devaluar más, y habrá problemas sociales, no hay otra salida”, subrayó.
La otra sugerencia sería, dijo, fomentar más las exportaciones, pero el Gobierno hace todo lo contrario con las restricciones a la carne o aceite, soya y hay la amenaza de incautar productos con la disposición adicional séptima del Presupuesto General del Estado (PGE).
“Se debe cambiar el modelo, dejar de mantener fijo el tipo de cambio, abrir y facilitar las exportaciones y, de a poco, se estabilizará la economía. Si se controla habrá mayor desabastecimiento y se debe levantar la subvención, pero no se puede vivir en una burbuja”, remarcó Laredo.
Sin embargo, advirtió que la solución a la crisis no será inmediata, porque se necesitan cambios normativos y nuevas leyes para atraer inversión externa en áreas como hidrocarburos, minería y otros sectores.
Acudir al FMI
Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), opinó que el problema se lo advirtió desde 2015 con la caída de la producción y exportaciones de gas, principal fuente de ingresos; pero el Gobierno no adoptó ninguna decisión, no se controló el gasto y se llega al punto crítico en el que se encuentra hoy el país.
“La situación es compleja, porque también hay un nuevo contexto internacional y eso hace difícil conseguir apoyo externo para paliar la escasez de dólares que repercute en la escasez de combustible”, añadió.
En criterio de Morales, toca que el Gobierno se acerque al Fondo Monetario Internacional (FMI), para solicitar apoyo, aunque la decisión de liberar las importaciones de diésel es positiva, pero quizá tardía.
“En lo inmediato, algo que aliviaría la falta de divisas, aunque parcialmente, es levantar las restricciones a las exportaciones. También se puede levantar la subvención a los hidrocarburos, porque gran parte se va de contrabando, y liberar el tipo de cambio. El gran temor del Gobierno es que las medidas de saneamiento de la economía generen conflicto social, pero depende de la habilidad del Ejecutivo controlar esto”, indicó.
Agregó que la gente en el país está cansada de hacer filas por gasolina y diésel y, si se envía un mensaje claro del perjuicio que representa el contrabando, puede que no exista mucha resistencia si se aumentan precios.
Reducir gasto en dólares
El presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Fernando Romero, opinó que no hay dólares para dar solución definitiva a la escasez de carburantes. Recordó que se llega a esta situación por tres problemas centrales.
Primero, la subvención abarata el diésel y gasolina, y provoca un contrabando masivo y permite el uso de al menos medio millón de autos indocumentados, y en actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal.
El segundo problema es la iliquidez y solvencia en dólares de YPFB y el tercero, el fracaso de la política energética del Gobierno. “Por eso, quizá lo más factible sería levantar la subvención; de cada 100 litros que se importan, 40 se van actividades ilícitas. La otra sugerencia es reducir el gasto público en dólares y liberar la importación de combustible sin trabas y con arancel cero”, subrayó Romero.
Como no hay muchas opciones, la otra medida tendrá que ser dar prioridad al abastecimiento de combustible a sectores productivos y buscar alianzas.
“A corto plazo es muy difícil remediar un problema que se arrastra hace 10 años con un déficit público sostenido y prestarse dinero no es una solución. Se debe cambiar el modelo económico, la ley de hidrocarburos, de trabajo y de inversión a nivel fiscal para atraer inversión”, apuntó Romero.
Liberar exportaciones
La presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Claudia Pacheco, dijo que YPFB y las autoridades son quienes deben brindar una respuesta a la población sobre cómo van a garantizar abastecimiento de combustibles y de dólares.
“¿Cómo quieren conseguir dólares si restringen las exportaciones?; necesitamos divisas, pero nos damos un tiro en el pie”, criticó la economista.
Desde el sector privado se demandó mayor uso de biotecnología para aumentar los rendimientos de los cultivos agrícolas y generar mayores exportaciones, pero no hay autorización.
Se necesita una nueva Ley de Inversiones y generar seguridad jurídica para atraer capitales y recursos frescos. La otra medida que siempre se ha recomendado es levantar de forma gradual la subvención a los carburantes, pero acompañada de información a la gente.
En el corto plazo, Pacheco, sostuvo que se puede reformular la Ley de Asociación Público - Privada. Esto permitiría que los empresarios privados se hagan cargo de reestructurar empresas deficitarias o proyectos mediante concesiones.
“Si el Gobierno realmente quiere al país, por qué no se bajan el sueldo a la mitad y generan algo de liquidez a las finanzas públicas y compran con eso dólares, para cubrir las importaciones de combustibles que se necesitan”, recalcó Pacheco.
Urgen más de $us 3.000 MM, pero solo hay $us 50 MM
La ministra de la Presidencia, Marianela Prada, reveló el pasado domingo que, en 2024, el Estado gastó 3.350 millones de dólares en la importación de diésel y gasolina y que este año se requieren 60 millones de dólares semanales para cumplir con este propósito.
El problema es que las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB), en 2024, cerraron con un nivel de 1.976 millones de dólares.
Sin embargo, el stock de divisas terminó en 50 millones de dólares. En 2023 se había finalizado la gestión con reservas en divisas de 166 millones de dólares.
Las reservas de oro a 2023 tenían un valor de 1.566 millones de dólares y en 2024 aumentaron a 1.889 millones de dólares y, actualmente, se dispone de 22,53 toneladas.
En 2014, las RIN del BCB sumaban 15.123 millones de dólares y se tenía una disponibilidad de divisas de 13.227 millones de dólares.
Las RIN, el año pasado, se utilizaron para financiar la importación de combustibles por un valor de 2.381 millones de dólares; el pago del servicio de la deuda externa aportó 1.526 millones de dólares; la dotación de divisas al sistema financiero y al sector privado, brindaron 723 millones de dólares; y las transferencias y cartas de crédito de entidades públicas fueron 199 millones de dólares.
La gran fuente de ingreso de dólares del país eran las exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las ventas alcanzaron su punto máximo en 2013 con una representación del 54% del total de las exportaciones y un valor de 6.113 millones de dólares (gas natural). En 2024, las exportaciones se redujeron a 1.614 millones de dólares y hoy ya no se cuenta con el mercado de Argentina.
La producción de gas y de líquidos disminuyó por la falta de exploración y obliga a importar más diésel y gasolina.
Prada indicó que el precio del petróleo alcanzó cifras récord, a raíz de los conflictos bélicos entre Rusia y Ucrania y esto afectó a Bolivia, puesto que, en 2019, el Gobierno boliviano pagó 1.500 millones de dólares por la compra de diésel y gasolina, y en 2024 destinó 3.300 millones de dólares, más del doble.
“Aumentó el precio del barril de petróleo, aumentó mucho más el precio del diésel, subió la demanda de diésel y gasolina, es decir, el volumen de importación; sin embargo, desde 2014 cayó la producción de petróleo y gasolina en nuestro país porque no se cuidó la nacionalización”, dijo la autoridad.
La dependencia es alta, se importa el 90% del diésel que se consume y 60% de la gasolina, que se paga en dólares.