Hay conflicto de límites
Cementerio de Ovejuyo: un negocio comunal de 70 años, con 300 tumbas y tres deslizamientos
De acuerdo con los registros de vecinos, que datan de la Reforma Agraria, en 1953, el Cementerio General de Ovejuyo, donde el Sindicato Comunal afirma que solo hay 300 cuerpos enterrados, sufrió tres deslizamientos.
Durante esos eventos, al menos 55 cadáveres quedaron expuestos fuera de sus ataúdes y los familiares y bomberos tuvieron que rescatar los restos, de entre los escombros de los nichos y sus tumbas abiertas, desparramados en la avenida Litoral y el patio trasero de una de las casas.
“Lo que la gente no tiene que perder de vista, desde ahora, es que este es un negocio administrado por privados”, recomienda un vecino que vive en la zona Ovejuyo, en la zona Sur de la ciudad de La Paz, desde la década de los años 80. Él prefiere no ser identificado, para evitar represalias del Sindicato Agrario y de los comunarios, pero afirma que tiene información importante para explicar la compleja situación de este terreno.
“Lo que nos molesta a los vecinos es la indolencia con la que manejan este negocio los que dicen ser autoridades comunales que, además, tienen un alcalde elegido por usos y costumbres, que a estas alturas no tiene nada que hacer en un área totalmente urbanizada, como si no fuera suficiente vivir en un lugar en conflicto por jurisdicciones y tener dos alcaldes”, cuestiona.
Hace referencia al conflicto de límites entre los municipios de La Paz y Palca, con sus respectivos alcaldes, Iván Arias y David Luna, problema que ya lleva décadas sin resolver. Ni la Gobernación de La Paz ni el Gobierno central parecen tener la voluntad de resolver un problema que tiene que ver básicamente con la administración del negociado en el cobro de impuestos y la disputa política por el voto.
“Sí, es verdad; por favor, no ponga nuestros nombres, porque los comunarios tienen reacciones violentas; antes ya han atacado a vecinos que reclaman por los abusos (que cometen). Pero puede usar toda la información que le damos y verificar”, afirma una pareja, que tiene su casa en la misma avenida donde funciona el cementerio y que tampoco quiere que sus nombres figuren en este reportaje.
Esa pareja también comenta sobre la situación. “Ahora dormimos pensando en que cualquier rato se raja la casa o amanecemos con un muerto saliendo de su ataúd en algún patio”, dice uno de ellos en tono de broma, “pero en serio”, remarca luego.
El vecino hace un gesto para apuntar hacia la loma donde está el cementerio, una loma ubicada en terreno gredoso y deforestado sin control, con tuberías blancas que salen por varios puntos, como si se tratara de un alfiletero, sin alcantarillado o canalización planificada de sus desagües, con muros de contención que presentan rajaduras en el frente y el 50% está derrumbado en la parte de atrás, con restos de nichos y tumbas regados sobre gaviones colocados por la Alcaldía de Palca.
Es sobre esa propiedad que ya se han construido los primeros niveles de los edificios de nichos, cuyo valor es de al menos 2.000 bolivianos, como lo informó a Visión 360 el “alcalde comunitario” Alfredo Fernández. Confirma que son los comunarios quienes administran desde la Reforma Agraria el lugar, y son a quienes los vecinos y las autoridades de ambos municipios llaman “privados”: el Sindicato Agrario y las autoridades originarias de Ovejuyo.
Película de terror
Los tres vecinos justifican sus temores, lo denuncian con respaldo los registros de medios de comunicación y copias de documentos. Afirman que si bien en el Cementerio General de Ovejuyo hubo otros derrumbes menores a lo largo de los años, con incidentes por el robo de cuerpos o profanación de tumbas, en los archivos digitales se pueden encontrar fotografías y reportes de tres deslizamientos del “campo santo”, todos sucedidos durante la época de lluvias.
El primer derrumbe data del 21 de febrero de 2020, cuando el muro perimetral de la parte frontal del cementerio se derrumbó hacia la avenida Litoral, provocando la caída de un poste de luz, que a su vez destruyó un taxi que estaba estacionado en la acera de enfrente. Un reporte de prensa, del mismo día, menciona que bomberos y el personal de la Alcaldía paceña recuperaron 23 cadáveres de entre los escombros.
“Parecía una película de terror, con partes de cuerpos tirados sobre la avenida, en medio del barro. Terrible”, relata uno de los vecinos. En efecto, varias fotos publicadas en redes sociales del Gobierno Municipal de La Paz muestran escenas dantescas, personas tratando de identificar el ataúd y el cuerpo de su familiar, desenterrado por el deslizamiento, bomberos cargando un féretro blanco manchado por el lodo y decenas de cruces y flores en medio de los escombros.
El segundo deslizamiento sucedió el 9 de marzo de 2024. Esta vez, los más damnificados fueron los vecinos cuya propiedad está en la parte trasera del cementerio, hasta donde se deslizó el material gredoso, arrastrando decenas de nichos y ataúdes. Una vecina entrevistada ese día aseguró que fueron más de 40 las tumbas que se derrumbaron, aunque el informe policial solo menciona 15 restos “exhumados”.
El escabroso escenario quedó retratado en una fotografía de la Alcaldía de La Paz, en la que se observa un nicho de ladrillos, rajado, dejando expuesto un ataúd de madera. Todo pendiendo del único morro de tierra que quedó al borde de los 10 metros que toda una fila de nichos cayó, sobre el patio trasero de un vecino.
El tercer deslizamiento se registró este domingo 16 de marzo. “Es pues un riesgo, estoy buscando a mi mamá, está debajo de toda esta tierra (señala un punto entre los escombros), tengo que picotear, ya le he sacado a mi cuñado”, relató Juan Carlos, entrevistado por Bolivia TV, quien en el video aparece arriesgando su vida en medio del derrumbe. Afirmó que su madre ya llevaba 14 años enterrada y su otro familiar, unos cuatro.
Fernández dijo a este medio que los dos cuerpos eran parte de los 15 que quedaron sin tumba y fueron recogidos en la fosa común que hay en uno de los tres espacios del frontis del cementerio. No explicó las medidas sanitarias que tomaron para tener almacenados los cuerpos.
58 cementerios
Esa misma jornada, la directora de la Entidad Descentralizada de Cementerios, Patricia Endara, se presentó en el lugar e informó que se trataba de un cementerio clandestino, que no contaba con la licencia de funcionamiento ni la ambiental; la primera es otorgada por la comuna y la segunda, por la Gobernación.
Endara sostuvo que el espacio estaba administrado por “privados” que cobran montos de dinero por los entierros, en un área verde de la jurisdicción del Gobierno Municipal de La Paz.
Posteriormente, reveló que este es uno de los 58 cementerios ilegales detectados en monitoreos desde 2021 y no podían ser regularizados, por la oposición de los vecinos y comunarios, quienes además agredían al personal municipal. En entrevista con Visión 360, el jefe de la unidad de Desarrollo Organizacional de la entidad, Leonardo Rodríguez, confirmó que aún se elabora un estudio con todos los datos y ubicación de estos camposantos, el cual primero debe ser aprobado por el Alcalde de La Paz.
Autoridades desmentidas
Al día siguiente del derrumbe del 16 de marzo, se presentaron en el lugar, vestidos con ponchos y ropa tradicional, las autoridades de la Comunidad de Ovejuyo, encabezados por Néstor Vargas Mamani y Edwin Aguilar Velarde, para “desmentir” que se trate de un cementerio clandestino.
“Por las inclemencias climáticas se ha deslizado parte de nuestro cementerio. Estamos molestos, cómo van a decir que es un lugar clandestino, área verde, no es así. Los hermanos comunarios tenemos derecho propietario desde la revolución del 52; este es un cementerio autónomo, privado”, aseveró Vargas a ATB.
Ambos dirigentes comunales confirmaron que el cementerio “tiene sus papeles al día”.
55 cadáveres quedaron expuestos, fuera de sus ataúdes en los tres deslizamientos que sufrió el Cementerio General de Ovejuyo, que es administrado por el “alcalde comunitario”, por usos y costumbres.
En contacto con Visión 360, el “alcalde comunitario” del lugar, Fernández, ratificó esa versión. Aseguró que el campo santo está en la jurisdicción de Palca y que la licencia de funcionamiento fue expedida hace años por ese municipio.
Sin embargo, registros de prensa revelan que uno de los responsables de la Alcaldía de Palca, Vladimir Vargas, dio una conferencia de prensa, el mismo 17 de marzo, en puertas del cementerio junto a las autoridades comunales y los desmintió.
“Vale aclarar que este predio es privado, registrado a nombre de los comunarios de Palca, y por usos y costumbres lo administra el alcalde comunitario. Vale mencionar que el municipio de Palca no ha dado un permiso de funcionamiento, pero nosotros estamos coadyuvando, ya que como municipio no podemos solo ver”, afirmó.
El funcionario dijo que, pese a ser propiedad privada, se haría uso de recursos municipales para el rescate de restos, en coordinación con la Policía Boliviana.
Cementerios
- La Paz. Según los datos de la Entidad Descentralizada de Cementerios, de la Alcaldía de La Paz, hay 61 cementerios que funcionan en su jurisdicción, en áreas urbanas, laderas y macrodistritos.
- Ilegales. La Alcaldía de La Paz solo administra el Cementerio General y el Cementerio la Llamita.
- Palca. Según la subalcaldesa de Palca, Rossmery Conde, en ese municipio funcionan seis cementerios. Ninguno ha regularizado sus documentos y están administrados por las autoridades originarias, desde la Reforma Agraria