La Paz
Una exposición explora las funciones de protección, abrigo y transporte del tradicional awayu
Las funciones prácticas, así como su papel de conservar las tecnología, espiritualidad y memoria colectiva de los pueblos andinos, de los textiles conocidos como awayu e llijlla son exploradas en la muestra Memorias del Awayu y Llijlla: Protectoras y Transportadoras de la Vida, que el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) inaugurará este miércoles 7 de mayo.
La curaduría de la muestra recayó en Elvira Espejo Ayca, directora del Musef, artista e intelectual indígena de proyección internacional, y Edwin Usquiano, investigador aymara y curador del museo. Según los responsables, la exposición ofrece una mirada contemporánea y decolonial sobre los tejidos tradicionales awayu (aymara) y llijlla (quechua), piezas que —más allá de su uso cotidiano— constituyen sistemas vivos de conocimiento, tecnología y simbolismo.
La exposición reúne más de 30 bienes culturales, entre piezas textiles originales y representaciones pictóricas elaboradas para preservar los tejidos más frágiles. Estas obras abarcan contextos arqueológicos, históricos y antropológicos, revelando una diversidad de técnicas, materiales y simbolismos que hablan de la organización social, las cosmologías y la relación profunda entre cuerpo, entorno y comunidad.
“Lo más impresionante es la complejidad de las estructuras y las técnicas utilizadas a lo largo del tiempo. En los textiles más antiguos vemos el uso de tintes naturales obtenidos de plantas, minerales e incluso insectos como la cochinilla, frente a los hilos industriales que predominan hoy”, explica Edwin Usquiano.
Las obras pictóricas —realizadas por estudiantes de la Universidad Pública de El Alto (UPEA)— representan piezas arqueológicas con gran detalle, y permiten una lectura educativa de las formas, colores y símbolos que habitan en los tejidos andinos.
Awayu y llijlla son tecnologías culturales que protegen, comunican y organizan. Se usan para llevar hijos, transportar alimentos, cubrir los hombros o envolver objetos sagrados. Pero también son portadoras de identidad, estatus, memoria y resistencia. En contextos rurales y urbanos, estos tejidos siguen siendo centrales en la vida de muchas mujeres indígenas.
La exposición rinde homenaje a estas mujeres, verdaderas portadoras de vida y sabiduría, que han sostenido generaciones enteras con el poder de sus tramas. En tiempos de crisis ambiental, violencia de género y despojo territorial, el tejido se vuelve también un acto político, una forma de reexistencia.
Curar, tejer, pensar desde adentro
Inspirada en los planteamientos del catálogo Tejiendo la Vida (2013), los responsables aseguran que la curaduría no se limita a exhibir objetos, sino que propone una experiencia que activa el pensamiento andino. Como plantea Elvira Espejo, “el telar es una extensión del cuerpo; urdir y tramar es vivir, organizar, sanar”. Así, los textiles dejan de ser “obras muertas” para convertirse en sujetos vivos, en tecnologías que siguen transmitiendo conocimiento, ética y visión de mundo.