La resolución deja antecedentes
Proteger al jaguar, el primer paso para salvar a otras especies en peligro
El 28 de abril, el Tribunal Agroambiental de Bolivia emitió un fallo inédito, en el que ordena a diferentes entidades del Estado, y a la población en general, la protección del jaguar y de su hábitat. Este, consideran los expertos, es un primer paso importante para comenzar con una protección seria de las especies silvestres.
“Este es un gran, gran avance. No solo es una resolución que se enfoca en una especie, sino que también establece antecedentes que pueden ser aplicados a otros animales. Es una resolución que busca que toda la población boliviana asuma la responsabilidad de cuidar nuestra riqueza animal y vegetal”, explicó el abogado ambientalista Rodrigo Herrera Sánchez.
Esta victoria llegó después de una larga serie de fracasos en la conservación de este animal. Ya, desde 2015, se registró un incremento en la caza de los felinos, debido al creciente interés en traficar con sus garras y colmillos, usados en “medicina tradicional” china. Le siguió la pérdida de millones de hectáreas de su territorio a causa de los incendios en la Amazonia que se producen anualmente desde 2019.
“Con nombre y apellido, el peor enemigo del jaguar es la industria agropecuaria, que deforesta la tierra donde habita el jaguar”.
Rodrigo Herrera Sánchez
Actualmente se calcula que quedan en el país menos de 3.000 jaguares, lo que significa que se encuentran en grave peligro. Y los enemigos de su supervivencia van en aumento.
Rivales poderosos
Si bien el jaguar (Panthera onca) es el depredador principal de las Américas, eso no quiere decir que sea invulnerable, ya que su peor enemigo es uno muy difícil de frenar: la industria agropecuaria nacional.
“Con nombre y apellido, el peor enemigo del jaguar es la industria agropecuaria. Todas las personas que se dedican a esta actividad económica son las que deforestan la tierra donde habita el jaguar. Son, también, los que cazan al jaguar cuando este, en busca de comida, ingresa en sus parcelas, porque le robaron su territorio”, agregó Herrera.
En ese sentido, para sorpresa de los investigadores, la minería ilegal en los ríos del norte boliviano no representa una amenaza tan grande para los felinos. Eso no quiere decir que sea inocente, ya que la contaminación de las aguas con mercurio también tiene un efecto, pero es generalizado y no enfocado hacia la especie, como ocurre con los agropecuarios.
La bióloga Mariana Da Silva recordó que el felino en cuestión no es una especie que confronta al ser humano en condiciones normales. La especialista explicó que estos felinos normalmente evitan al ser humano y sus asentamientos.
Herrera agregó que el jaguar puede ser alejado fácilmente, mediante sonidos fuertes, olores especiales y otras medidas. Claro que eso no reduce el peligro que representa un encontronazo con uno de estos ejemplares -el tercer felino más grande del mundo-, pero esto se debe a que las personas están entrando en la “casa” del gato.
“La verdad es que sí existen los conflictos con los jaguares, especialmente con la pérdida de ganado y mascotas. Pero esto se debe a la expansión de las manchas urbanas en el país; todos los bolivianos tenemos que ser conscientes de que nosotros somos los invasores del territorio del jaguar. Es como si alguien entrara a nuestra casa y además nos matara”, explicó.
En ese sentido, la caza de esta especie es, en su mayoría, resultado de estos conflictos, especialmente cuando, por pérdida de bosque, el depredador se ve obligado a buscar otras presas, concretamente el ganado cebado de ganaderos o las mascotas pequeñas. También existe el riesgo, aunque no se reportó un accidente hasta el momento, de que la fiera no tenga otra opción que cazar un niño.
“Ingresan con vuelos irregulares, que, incluso, pueden estar vinculados con otras actividades ilícitas como el narcotráfico”.
Marcos Uzquiano
Es por eso que la resolución aprobada, SP-TAA 001/2025-AA de Medidas cautelares preventivas y mecanismos de seguimiento, cumplimiento y supervisión dentro del caso de protección del jaguar (Panthera onca) y su hábitat, es tan importante. No solo implementa medidas para evitar la extinción de una especie vital para el equilibrio ecológico, sino que también busca reducir los choques con los pobladores.
Una amenaza y una solución
La urgencia en la aprobación de la medida surge, también, por el incremento en la caza por trofeos. Este problema comenzó en 2015, pero con una característica particular: se buscaban partes de los animales para su uso como ingredientes en remedios tradicionales chinos.
Esto incentivó a los migrantes del país asiático a organizar partidas de caza. También se sumaron ciudadanos bolivianos que descubrieron un buen negocio con la venta de garras y colmillos del animal.
La cosa empeoró en los últimos años, cuando el año pasado el guardaparques Marcos Uzquiano denunció, junto con activistas y otros ciudadanos, que un grupo de cazadores furtivos ingresaba al país desde Argentina para matar jaguares.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía de Santa Cruz, por el delito de biocidio por la muerte de cinco felinos. “Ingresan con vuelos irregulares, que, incluso, pueden estar vinculados con otras actividades ilícitas como narcotráfico”, explicó.
Esta organización criminal también fue identificada por los países vecinos. El 4 de mayo el periódico argentino La Nación publicó un reportaje sobre Jorge Noya, el director y la cara visible de Caza & Safaris, una empresa argentina no registrada que organizaba estas expediciones ilegales en Argentina, Bolivia y Brasil. Actualmente guarda detención domiciliaria en su país.
“La resolución permite a Bolivia coordinar con las autoridades de otros países para participar en los procesos. Existe la posibilidad que se pueda gestionar la extradición del acusado para darle una sentencia en el país. Sería un salto importante”, explicó Herrera.
43 organizaciones bolivianas trabajan en el rescate de especies silvestres, y la manutención de animales que vivieron como mascotas y ya no tienen la capacidad de vivir en libertad.
Para el abogado, la SP-TAA 001/2025-AA SP-TAA 001/2025-AA beneficia en cuatro puntos importantes. El primero es determinar que el jaguar tiene que ser objeto de protección de diferentes actores. “Establece que todos nosotros (los bolivianos), autoridades y población en general, compartimos la responsabilidad”, indicó.
El segundo aspecto es determinar que se establezcan medidas de restricción o de limitación de ciertos usos y aprovechamientos de recursos naturales que afectan al jaguar y su hábitat. Una de las principales es la pausa ecológica para frenar los incendios.
En tercer lugar, está el resaltar que la conservación del jaguar depende de la protección de su hábitat. “Por eso se ha identificado una zona de distribución del jaguar, un área en la que se tienen que implementar todas estas medidas”.
Menos de 3.000 jaguares quedan dentro del territorio boliviano, según datos provistos por diferentes organizaciones de investigación científica.
Por último, el Tribunal Agroambiental dispuso que la Defensoría del Pueblo y el Órgano Judicial determinen, también, medidas para la protección de las personas que se dedican a la conservación del jaguar. En ese sentido, Herrera informó que hay cerca de 43 organizaciones, como Senda Verde, Onca y otras, que trabajan en esta temática.
La notificación de la resolución se emitirá en estos días y, con ello, se procederá a su socialización, de tal manera que se convierta en una herramienta con las garras y colmillos necesarios.
El jaguar es el depredador perfecto, que reina en las Américas
“Tigre, tigre, brillo ardiente en las selvas de la noche, ¿qué mano inmortal, qué ojo pudo forjar tu terrible simetría?
¿En qué distantes abismos o cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿En qué alas atrevidas te elevaste?
¿Qué atrevida mano apresó el fuego?”.
Con esos versos el poeta William Blake describió a este gran felino. Pero esas palabras también se pueden aplicar al llamado tigre americano, el jaguar, el rey de la fauna americana.
Al igual que su pariente asiático, el jaguar (Panthera onca) está en la cima de la cadena trófica del continente. Se encuentra desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y solo cuenta con un depredador: el ser humano.
Según información de la Wildlife Conservation Society (WCS) Bolivia, se alimenta sobre todo de mamíferos grandes y medianos. Su papel como depredador ayuda a regular las poblaciones de las especies de las cuales se alimenta, además de mantener el vigor de estas, eliminando ejemplares viejos y enfermos y evitando la diseminación de enfermedades.
Es el mayor felino de América y el tercero más grande del mundo. Es robusto y musculoso, con un peso que oscila normalmente entre 56 y 96 kilos, aunque hay registros de machos más grandes, de hasta 160.
La longitud de este felino varía entre 162 y 183 centímetros y la cola puede añadir unos 75 más. Su altura hasta los hombros o la cruz es de unos 67 a 76.
Su pelaje está manchado y, a simple vista, parecido al de los leopardos (africanos y asiáticos). La diferencia es que las rosetas del jaguar son más grandes y tienen un punto central oscuro, mientras que las del leopardo son más pequeñas y uniformes. Algunos jaguares pueden tener el pelaje negro, condición llamada melanismo.
Tiene la mordida más potente de todos los grandes felinos y la segunda más poderosa de los mamíferos, después de la hiena manchada. Así, no tiene reparos en enfrentarse a presas “con armadura”, como cuentan los pobladores de la Amazonia: caimanes, tortugas, capibaras y otros forman parte de su dieta.
No es agresivo con el ser humano. De hecho, tiende a esquivar a los Homo sapiens, a menos que no encuentre otras presas o se sienta amenazado. Los choques se dan por la invasión humana a su territorio.